Luz verde a la ley que permitirá a la Xunta asumir las tierras sin dueño

Pretende ser un motor para la recuperación demográfica del rural


santiago

El Parlamento gallego aprobó ayer la Lei de Recuperación da Terra Agraria, un texto que tiene por finalidad —tal y como declara en su exposición de motivos— la «recuperación das terras agrarias de Galicia para uso agrícola, gandeiro e forestal». Es un objetivo que no solo se expresa de un modo genérico, sino que se habilitan instrumentos precisos para volver a producir en las tierras incultas o abandonadas, que carecen muchas veces de propietarios conocidos.

La nueva norma, que entrará en vigor al día siguiente de la publicación en el Diario Oficial de Galicia (DOG), ve la luz con el respaldo del grupo mayoritario del PP y el único rechazo de la oposición del BNG. Los socialistas, por su parte, se inclinaron finalmente por la abstención al incorporar el documento más de la mitad de las aportaciones hechas en comisión, algunas tan importantes como la que amplía de cinco a diez años el plazo para reclamar la titularidad de fincas que no tengan un dueño conocido.

El proyecto legislativo ratificado por el Parlamento se estructura en 149 artículos y varias disposiciones con los que se pretende «poñer a producir as terras abandonadas ou infrautilizadas», señaló la diputada popular Elena Candia, a través de una norma que calificó de «valente» y que dará más instrumentos al rural gallego para apostar por la producción agropecuaria, contribuyendo así a fijar población en las áreas en declive y a prevenir los incendios forestales.

No hay que perder de vista que Galicia registra uno de los porcentajes más bajos de tierras en producción de todo el Estado. Así, mientras que en España se considera superficie agraria útil, ya sea secano o regadío, hasta 23 de los 50 millones de hectáreas del territorio nacional, que suponen el 46 % del total, el umbral en Galicia se sitúa en torno al 23 %.

Deducciones tributarias

La nueva ley consagra de manera explícita las deducciones tributarias del 100 % en impuestos como el de transmisiones patrimonio o el de actos jurídicos y documentos para las transmisiones de tierras que se hagan en régimen de propiedad, arrendamiento o cesión temporal, siempre y cuando intervenga como garante el Banco de Terras de Galicia.

De igual modo, se mantiene la opción que tiene la Xunta, a través de la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural (Agader), de hacerse con la titularidad de las propiedades de suelo rústico o de núcleo rural que figuren en el catastro como de propietario desconocido. Este precepto tiene una especial relevancia para combatir el abandono, pues en Galicia hay un mosaico conformado por unas 320.000 parcelas cuya propiedad no ha sido asumida por nadie, que representan en conjunto unas 5.600 hectáreas. La Xunta podrá asumir su control y ponerlas a disposición productores, y los antiguos dueños, si aparecen, podrán recuperarlas durante un plazo de diez años.

En virtud de esta norma se crearán, también a iniciativa del PSOE, los espacios agrarios de experimentación, para testar nuevos modelos de negocio y se concede una moratoria a las plantaciones de eucalipto hasta el año 2025.

El conselleiro de Medio Rural, José González, tomó la palabras tras la votación para agradecer la implicación de los grupos en la tramitación de un texto que fue, dijo, «moi traballado» y fruto del consenso con el sector. Considera que esa ley será fundamental «para frear o despoboamento e afrontar o reto demográfico», y para hacer de Galicia un lugar «máis resistente fronte os incendios forestais».

El Bloque justifica su recelo a la ley en que se abre la puerta a una «reforestación masiva»

Una ley «forestalista e insuficiente». Así la calificó el diputado del BNG Xosé Luis Rivas, Mini, la norma que intenta recuperar la superficie agraria infrautilizada. Los nacionalistas no discrepan de este objetivo, pero sí de las verdaderas intenciones que hay detrás del texto, que a su juicio consiste en favorecer una «reforestación masiva» de las tierras en desuso. El principal grupo de la oposición puso especial empeño en impedir que esta nueva norma no reformara también la Lei de Montes. Trató de impedir que se suprimieran «apartados que son garantes do uso agropecuario da terra», subrayó. Pero no se logró, por lo que Rivas entiende que el interés que prevalece detrás de en esta norma consiste «en producir pasta de papel para que media Europa se limpe».

Matizó el portavoz de medio rural del Bloque que su formación no está contra del monte ni de una «forestación razoable» ni de la silvicultura, pero no considera que este tipo de actividades sean prioritarias. El verbo lírico y florido utilizado por Mini, que habló de la Galicia de los amos y los siervos o de la hierba que crece en los tejados, le llevó a mantener algún encontronazo con Elena Candia, que le reprochó al nacionalistas de haberse instalado «na Galicia de Castelao», la que pintó en sus viñetas.

El texto definitivo incorpora 117 enmiendas de los socialistas, que optaron por la abstención

Al igual que hiciera con las conclusiones de la comisión de estudio sobre los incendios forestales, creada en el Parlamento a raíz de la ola incendiaria del 2017 y que sentó las bases para el Lei de Recuperación da Terra Agraria, el grupo del PSdeG-PSOE optó por la abstención, pues considera que el proyecto normativo era muy necesario, pero llega tarde.

En realidad, es un texto del que los socialistas son copartícipes, pues incorpora hasta 117 enmiendas del PSdeG, más de la mitad de las presentadas, así como el 37 % de las del Bloque.

Con todo, el portavoz de agricultura del grupo minoritario de la Cámara, Martín Seco, no evitó las críticas al documento. Aunque agradeció el «excelente ambiente das reunións da ponencia» que se encargó de la ley, dejó claro que «botamos en falta que non fose un proxecto de lei con acompañamento orzamentario», pues entiende que difícilmente se puede hablar en serio de concentraciones parcelarias sin habilitar los recursos para hacerlas posibles. También reprobó el socialista que la norma incluya en sus disposiciones finales una «errada moratoria do eucalipto» que su entender esconde una «intervención lamentable no mercado da madeira».

La nueva ley agraria, una norma ambiciosa para dar uso a 512.000 hectáreas de tierra abandonada

María Cedrón

El reto: convencer a más de 300.000 propietarios con fincas improductivas

La norma aprobada ayer en el Parlamento teje un complicado abanico de figuras dirigidas a dar uso a las más de 512.000 hectáreas de tierra que hay en Galicia, que hoy son matorral y en las que es susceptible poner en marcha iniciativas agrarias, ganaderas o forestales que inyectarían al PIB gallego cerca de 400 millones de euros. El objetivo es ambicioso. Sobre todo porque hay que convencer a los más propietarios de esos terrenos de la importancia que tiene para Galicia que esas fincas recuperen la actividad. Se estima que son más de 300.000, cifra derivada del dato de que las parcelas rústicas que hay en la comunidad se dividen entre 1,6 millones de propietarios, con una media de 1,7 hectáreas de terreno cada uno.

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