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Un nuevo bosque en Lugo con cinco variedades de castaño

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

SOSTENIBILIDAD

Los castaños crecen en una superficie de 3,6 hectáreas, repartida en tres fincas
Los castaños crecen en una superficie de 3,6 hectáreas, repartida en tres fincas Óscar Cela

El souto creado entre As Gándaras y O Ceao será una zona de ocio y un campo de investigación

14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un nuevo bosque con cinco variedades de castaños. Así se muestra ya, con los árboles en la primera etapa de crecimiento, el souto creado en los alrededores de Lugo ciudad, entre los polígonos de As Gándaras y de O Ceao. Se trata de una de las iniciativas más visibles del proyecto Lugo + Biodinámico, no solo por la actuación elegida, la creación de un bosque, sino por su emplazamiento, entre dos parques empresariales. La extensión total del bosque, que tendrá una zona de castaños y otras dedicadas a otras especies arbóreas, es de cinco hectáreas, repartidas en varias fincas.

Las variedades ventura, garrida, de parede, branca y negral fueron las elegidas. Esta última ocupa alrededor del 25 % de la zona de souto, como explica Juan Luis Fernández, profesor del Departamento de Produción Vexetal e Proxectos de Enxeñaría de la Escola Politécnica Superior del campus lucense (USC). Esa variedades son aconsejables para plantar en Galicia, afirma Fernández, miembro de un proyecto de investigación de sistemas de silvopastoreo.

La creación de un bosque de castaños puede suponer una elección basada en criterios estéticos, aunque Fernández, sin negar ese valor, también recalca la utilidad de esa especie: por un lado, sus frutos, que se podrán recoger todos los años, aunque por ahora haya que esperar; por otro, su producción de madera, si bien la gestión, matiza el profesor, le corresponderá al Concello de Lugo.

La superficie correspondiente al souto es de casi cuatro hectáreas (3,6 exactamente), y se distribuye en tres parcelas de desigual tamaño; la mayor tiene algo más de dos hectáreas de extensión, detalla Fernández. Los castaños van plantados en hileras, y cada una tiene una variedad distinta a la de al lado y también un número diferente de plantas.

En los castaños ya se han ido practicando podas, lo que permite, explica el profesor, que se vayan formando copas desde el principio. En esta primera etapa del crecimiento, también se abonan las plantas. Se usa un abono que incluye nitrógeno, fósforo y potasio con un sistema de liberación lenta. El abono va dentro de bolas, y con ese sistema permanece más tiempo en el suelo.

Los visitantes tendrán paneles con información sobre la flora de la zona
Los visitantes tendrán paneles con información sobre la flora de la zona Óscar Cela

Los árboles se plantaron en agujeros de metro y medio de profundidad. Además del abono, alrededor de las plantas se esparcieron residuos de castañas, piel y erizo como complemento. «O crecemento é desigual, como era de esperar», admite este docente del campus, que, por otro lado, destaca las ventajas que para el trabajo científico supondrá este souto.

Los árboles empleados son castaños injertados. Son castaños híbridos, resultado del cruce de castaños europeos y asiáticos. El castaño europeo da mejor fruto y mejor madera, pero en cambio es más vulnerable a enfermedades como la tinta, habitual en los últimos años. Fernández explica esos detalles, y agrega que los híbridos son hoy los que se suelen emplean en plantaciones en zonas de Galicia con menos de 400 metros de altitud.

Abrir la ciudad al norte

A corto plazo se convertirá, dice el profesor, en un lugar ideal para investigar cómo se comportan las distintas variedades de castaño, cómo resisten a las diferentes enfermedades y qué tratamientos deben aplicarse en cada caso. Por todo ello, subraya Fernández, vendrá a ser un campo de prácticas situado en plena ciudad. Aunque el bosque se ha creado en una zona sin uso y poco conocida para muchos vecinos, el proyecto del Concello se ha concebido para abrir la ciudad hacia el norte.