La Fundación Juana de Vega premia la rehabilitación de la aldea de A Míllara

El jurado destaca del proyecto la puesta en valor de un lugar deshabitado con criterios de sostenibilidad

Las viviendas rehabilitadas en A Míllara conservan la tipologia tradicional
Las viviendas rehabilitadas en A Míllara conservan la tipologia tradicional

MONFORTE / LA VOZ

La Fundación Juana de Vega concedió su premio a la mejor intervención sobre el paisaje a la recuperación de la aldea abandonada y los viñedos de A Míllara, en el municipio lucense de Pantón. Esta actuación se llevó a cabo en la parroquia de Vilar de Ortelle, dentro del Paisaje Cultural de la Ribeira Sacra que delimita la candidatura a patrimonio de la humanidad. En la concesión del premio, por unanimidad, el jurado tuvo en cuenta «o salientable resultado acadado» con la rehabilitación de ese núcleo rural, «dándolle unha nova vida a unha aldea abandonada no corazón da Ribeira Sacra con criterios de sostibilidade e de respecto ao patrimonio construído preexistente».

La recuperación de la aldea y los viñedos de A Míllara se desarrolló bajo la dirección de Manuel Rodilla del Barrio y fue impulsada por la firma Viñedos del Miño, cuyos representantes acudieron este viernes a la entrega de premios en la sede de la Fundación Juana de Vega en San Pedro de Nós, en el municipio coruñés de Oleiros. El acto estuvo presidido por Enrique Sáez, presidente de la fundación; Isabel Aguirre, directora de la Escola Galega da Paisaxe y secretaria del jurado; e Isabel Iglesias, presidenta del jurado.

La aldea forma parte del Paisaje Cultural que opta a la declaración de patrimonio de la humanidad
La aldea forma parte del Paisaje Cultural que opta a la declaración de patrimonio de la humanidad

En la rehabilitación de este núcleo rural de la ribera del Miño se emplearon los sistemas de edificación tradicional. La reconstrucción afectó a todo el conjunto de la aldea, viviendas y espacios públicos, así como una antigua bodega que se sigue destinando a la elaboración de vinos de variedades autóctonas amparados por la denominación de origen Ribeira Sacra. En la finca vitícola, señala el jurado, «se respectaron os sistemas construtivos destes elementos agrícolas que caracterizan a paisaxe privilexiada da comarca». «O conseguido -prosigue-, despois de dez anos de traballo, é un sobranceiro exemplo de recuperación patrimonial e integración na contorna natural, axustada á herdanza do pasado».

Dos accésits y una mención

A la entrega de premios, y debido a la situación sanitaria, solo asistieron representantes del jurado y de las entidades en las que recayeron las distinciones de este año. La Fundación Juana de Vega concedió, además del premio, dos accésits a otras tantas intervenciones destacadas. Uno de ellos fue para la puesta en valor de los recursos arqueológicos del castro de Doade, en la comarca pontevedresa del Deza, dirigida por Vanesa Trevín y promovida por la Asociación Amigos do Museo da Casa do Patrón. El otro accésit fue para la rehabilitación de un edificio destinado a pensión de peregrinos en Madelos, Sobrado dos Monxes, realizada por la firma Sabalobal bajo la dirección técnica de Miguel Estévez Gómez y Luciano González Domínguez.

El jurado también destacó, por otro lado, el trabajo de recuperación del Pazo de Toubes, en Ourense, promovido por la bodega Viña Costeira y dirigido por los arquitectos Juan A. Caridad Graña e Isidro López Yáñez.

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