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La Fundación Juana de Vega premia la rehabilitación de la aldea de A Míllara

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

SOSTENIBILIDAD

Las viviendas rehabilitadas en A Míllara conservan la tipologia tradicional
Las viviendas rehabilitadas en A Míllara conservan la tipologia tradicional CARLOS RUEDA

El jurado destaca del proyecto la puesta en valor de un lugar deshabitado con criterios de sostenibilidad

02 nov 2020 . Actualizado a las 15:35 h.

La Fundación Juana de Vega concedió su premio a la mejor intervención sobre el paisaje a la recuperación de la aldea abandonada y los viñedos de A Míllara, en el municipio lucense de Pantón. Esta actuación se llevó a cabo en la parroquia de Vilar de Ortelle, dentro del Paisaje Cultural de la Ribeira Sacra que delimita la candidatura a patrimonio de la humanidad. En la concesión del premio, por unanimidad, el jurado tuvo en cuenta «o salientable resultado acadado» con la rehabilitación de ese núcleo rural, «dándolle unha nova vida a unha aldea abandonada no corazón da Ribeira Sacra con criterios de sostibilidade e de respecto ao patrimonio construído preexistente».

La recuperación de la aldea y los viñedos de A Míllara se desarrolló bajo la dirección de Manuel Rodilla del Barrio y fue impulsada por la firma Viñedos del Miño, cuyos representantes acudieron este viernes a la entrega de premios en la sede de la Fundación Juana de Vega en San Pedro de Nós, en el municipio coruñés de Oleiros. El acto estuvo presidido por Enrique Sáez, presidente de la fundación; Isabel Aguirre, directora de la Escola Galega da Paisaxe y secretaria del jurado; e Isabel Iglesias, presidenta del jurado.

La aldea forma parte del Paisaje Cultural que opta a la declaración de patrimonio de la humanidad
La aldea forma parte del Paisaje Cultural que opta a la declaración de patrimonio de la humanidad CARLOS RUEDA

En la rehabilitación de este núcleo rural de la ribera del Miño se emplearon los sistemas de edificación tradicional. La reconstrucción afectó a todo el conjunto de la aldea, viviendas y espacios públicos, así como una antigua bodega que se sigue destinando a la elaboración de vinos de variedades autóctonas amparados por la denominación de origen Ribeira Sacra. En la finca vitícola, señala el jurado, «se respectaron os sistemas construtivos destes elementos agrícolas que caracterizan a paisaxe privilexiada da comarca». «O conseguido -prosigue-, despois de dez anos de traballo, é un sobranceiro exemplo de recuperación patrimonial e integración na contorna natural, axustada á herdanza do pasado».