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maría Cedrón REDACCIÓN/ LA VOZ

SOSTENIBILIDAD

Nerea Marra

En Paradela de Abeleda, en Porqueira, respetan la norma hasta en la marquesina

25 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Solo aquellos que no hayan desplegado su mirada de cazador en alguna de las parroquias que salpican la geografía galaica reducirán el uso de las marquesina a la aburrida espera de un autobús. Pero para el resto, estas construcciones son los nuevos lavaderos comunitarios; centros sociales que, a falta de árboles con banco bajo sus ramas, se han convertido en el punto de reunión de los más mayores del pueblo. Nerea Marra es una de esas personas que parecen tener mirada de cazador. Aunque vive en Xinzo, cada día pasea con su perro en el pueblo de sus abuelos, Paradela de Abeleda, en el concello de Porqueira. Este verano abrió una página en Facebook para rescatar la memoria de los cuarenta habitantes que todavía quedan en la aldea.

Recopila fotos antiguas. Bodas en los tempranos ochenta, jornadas de malla en una de las primeras fotos a color en Aira da Pedra, niños vestidos de domingo en la fiesta de Abeleda, en honor a la Virxe da Saúde... «Sempre quixen escribir do meu pobo e este agosto vin a oportunidade», dice.

Con cada instantánea recompone la memoria del pueblo, su pueblo, y construye su historia, un relato en el que ahora también se ha colado un nuevo modo de relacionarse debido a las medidas preventivas que ha traído bajo el brazo el coronavirus covid-19.