«Los incendios son un riesgo y tenemos que convivir con él»

Agustín Merino, profesor de la Escola Politécnica Superior de Lugo, recuerda que la conservación de la naturaleza tiene una dimensión ambiental pero también económica


lugo / la voz

Menos desplazamientos suponen menos contaminación; pero hay riesgos, como los de los incendios, que se mantienen, no por estas excepcionales circunstancias actuales sino por otros factores. Agustín Merino, profesor de la Escola Politécnica Superior (EPS) de Lugo, asegura que el momento actual es de crisis sanitaria pero también de otros aspectos. Para ayer por la tarde estaba prevista su participación en un semanario virtual sobre medio ambiente y alimentación con motivo del Día de la Tierra.

-Se está hablando, en estas semanas, de la agricultura como actividad necesaria en un país. ¿Cree que la sociedad percibe esa importancia?

-Si no se tienen alimentos, se pueden comprar en el mercado global; pero el medio ambiente tiene una causa y un fin. La ONU dice, en un documento, que esta crisis es humanitaria, global. Ahora estamos padeciendo una crisis sanitaria, y la especie humana es la más afectada pero no la única. Como consecuencia de la globalización, hay tremendos problemas de plantas. Hay especies sometidas a un gran estrés; ahora nos toca a los humanos: en el País Vasco, por ejemplo, se ha tenido que cortar alrededor del 40 % de la superficie de pino por una enfermedad, y nosotros tenemos unas defensas artificiales de las que carecen los vegetales.

-¿Cómo debemos comportarnos en relación con la naturaleza?

-En primer lugar, se debe pensar que hay gente que está padeciendo directamente, porque tiene la enfermedad [del coronavirus], y gente que está padeciendo indirectamente, porque tiene familiares enfermos y sufre las consecuencias. Pero estamos viendo que en los canales de Venecia o en la ría de Bilbao se están recuperando valores ambientales. No hemos hecho nada, más allá de quitarnos del medio. Podemos recuperar valores ambientales que no se están manteniendo. No solo eso. Fijémonos en el ruido: no lo hay, qué tranquilidad. Nos hemos recluido, y eso es tremendo, pero también nos hemos organizado en casa. Aprovechemos la situación y construyamos un nivel de vida más acorde con la naturaleza.

-¿Hay que valorar más, en este momento, los lugares con riqueza natural?

-En Lugo tenemos una calidad de vida envidiable. Cuando voy a otras ciudades, veo que las condiciones de vida, tanto naturales como humanas, son mucho peores. Pero debemos recordar con claridad una cosa: muchos de los aspectos de conservación de la naturaleza dependen de la economía. Si por la crisis que se avecina no somos capaces de frenar los incendios, lo pasaremos mal.

-¿Puede ser preocupante la amenaza de los incendios este verano?

-Sí. Galicia y otras zonas son una zona de riesgo. Estamos preocupados por la falta de fondos, pero también por la forma en que se trabaja. Las quemas preventivas, que se hacían en primavera, han desaparecido. Cuidado con lo que pueda pasar.

-¿Qué estrategia debe seguirse realmente contra los incendios?

-Son muchos los factores: el clima, las especies de crecimiento rápido... Tenemos ese riesgo y con él tenemos que vivir. Antes no había incendios porque había una mayor presión de la población, que usaba los restos del monte: se cocinaba con leña, por ejemplo, que es algo que no ha desaparecido en algunos países.

El manejo y la prevención, factores decisivos para luchar contra el fuego

Monte en propiedades que por lo general tienen una superficie reducida; terrenos degradados en los que especies como el eucalipto crecen mejor que otras; aparición de un paisaje muy homogéneo por la abundancia de eucalipto. Merino subraya que no siempre el monte está cuidado de la mejor manera posible, aunque evita poner el foco sobre las especies plantadas. «¿Tiene la culpa el eucalipto? No. Hemos hecho una planificación que debemos cambiar en ciertas cosas», explica el profesor.

Un ejemplo que cita de esa situación tiene que ver precisamente con el eucalipto, afectado en los últimos años por la plaga del gonipterus. Ese escarabajo, afirma Merino, en algunas zonas está controlado, ya que sirve de alimento a aves que aquí no hay. «Seguramente tiene su función, pero se han quedado atrás los depredadores. Cada pieza es fundamental», asegura. Por otro lado, cree que se necesita una innovación en la formación, ya que, dice, solo con conocimientos técnicos no se hace frente a una crisis ambiental. También subraya que las medidas de prevención deben tener posibilidades reales de aplicación.

-¿Es posible realmente reducir los incendios?

-Hay un riesgo difícil de evitar, el del clima. Pero hay también un problema estructural, el manejo y la formación no siempre favorecen. Eso hace que la situación sea compleja y que los incendios se propaguen con facilidad.

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