Las granjas gallegas tendrán que convertir el estiércol en abono natural, luz y gas

Es una propuesta de la futura ley de gestión de excrementos, en consulta pública

Un tractor abona con purín un prado en la provincia de Lugo en una imagen de archivo
Un tractor abona con purín un prado en la provincia de Lugo en una imagen de archivo

redacción

Bruselas no espera en materia de Medio Ambiente. Y Galicia debe hacer los deberes para cumplir con las normas de buenas prácticas a las que están obligados los beneficiarios de las ayudas de la PAC. La cuestión es cómo gestionar los excrementos de las 2,7 millones de cabezas de ganado repartidas en 36.000 explotaciones que hay en la comunidad para no acabar vulnerando las normas de la UE.

De lo que se trata es de darle la vuelta a la tortilla y lo que, a priori, puede resultar un problema acabe convirtiéndose en un valor añadido para las explotaciones gallegas, al ahorrar en la compra de fertilizantes minerales, lo que es un claro ejemplo de buena gestión ambiental en el marco de la economía circular. Con todo, hay que diferenciar entre las granjas de cerdos o pollos en intensivo de las de vacuno porque sus purines y estiércoles no son iguales.

De hecho, mientras la comarca de A Limia _con gran concentración de las primeras_ aparece por primera vez en el listado de zonas vulnerables por contaminación de nitratos en las aguas propuesto por el Ministerio de Transición Ecológica y cuyo período de alegaciones terminó hace unos días, otras comarcas gallegas con alta concentración de producción láctea o de vacuno de carne no están en esa relación.

El poder del bosque

Es más, fuentes dedicadas a la investigación de la contaminación en acuíferos, apuntan que de las diez mayores regiones dedicadas a la producción de leche en Europa, Galicia es la única que no está en los listados. ¿Por qué? «Por la mayor superficie de bosque y terrenos gestionados de forma extensiva, sin la utilización, o con un uso mínimo de abonos y productos fitosanitarios, que reciben la mayor proporción de la lluvia que se filtra en terrenos mucho menos abonados que las tierras de labradío (las tierras de labradío apenas representan el 13 % de la superficie total de Galicia, la mitad de la media europea). De hecho, varios estudios apuntan como la extensificación de producción, como el pastoreo, podría reducir en un 58 % las emisiones de amoníaco.

Más allá de eso, para cumplir con Bruselas, el Gobierno gallego quiere usar los excrementos del ganado como fuente de fertilizante natural y lo que sobre convertirlo en luz y gas. Para ello, como explican desde Medio Rural, Galicia acogerá varias plantas de tratamiento de residuos para cuya implantación se tendrán en cuenta las zonas de mayor concentración de actividad agroganadera.

Y como ejemplo hablan de A Limia, en Ourense; la comarca de O Deza, en Pontevedra; Mazaricos, en A Coruña; y A Pastoriza, en Lugo.

Al menos es lo que pretende la futura Lei do Sistema Integrado para a Xestión de Dexeccións Gandeiras Xeradas nas explotacións da Comunidade Autónoma de Galicia, diseñada por la Consellería de Medio Rural. El documento del que surgirá el futuro Sistema Integrado de Xestion de Dexeccións Gandeiras (Sidega), ahora en fase de consulta pública, está abierto a incorporar ideas para cumplir con los mandatos de Bruselas. Todo el que quiera puede poner su grano de arena. El plazo para hacerlo termina el 15 de septiembre.

A falta de examinar en detalle el documento sobre el que se elaborará la ley, algunas voces del mundo científico cuestionan actuaciones como, por ejemplo, la producción de biogás porque en el proceso se genera digestato, otro derivado al que habría que buscar una salida, ya que no elimina los nutrientes (nitrógeno y fósforo) sino que los concentra y los hace más solubles en el suelo, lo que perjudicaría aún más la contaminación de las aguas.

Ampliar las balsas de purín

Lo que proponen es una ampliación de las balsas de purín para que ese abono pudiera ser usado cuando el campo realmente lo precisa, cumpliendo así con la jerarquía de los residuos, establecida en la legislación Europea (Directiva Marco de Residuos) que establece la prevención, la reutilización y el reciclaje de forma prioritaria al tratamiento, siendo lo más sensato desde el punto de vista medioambiental y la solución más económica para las arcas públicas y para el bolsillo de los ganaderos.

Purín, oro negro de las granjas gallegas

X. r. alvite

Las explotaciones se ahorran 65 millones de euros empleando el purín como abono

Las vacas gallegas producen cada año algo más de ocho millones de metros cúbicos de purín. Una enorme cantidad de residuos que, lejos de constituir un problema ambiental, se convierten en un recurso altamente beneficioso para los agricultores y ganaderos gallegos. De hecho, las explotaciones llevan años dando pasos para mejorar su gestión y aprovechamiento como fertilizante de las fincas.

Tal y como confirman diferentes estudios, el purín vacuno tiene elevados porcentajes de nitrógeno, fósforo y potasio, nutrientes esenciales para los cultivos de hierba y maíz, mayoritarios en este momento en Galicia.

Un metro cúbico de purín, apuntan investigadores del Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM), referencia a nivel europeo en el estudio de valorización de los purines, tiene un valor medio de ocho euros si se compara con el que los mismos nutrientes tendrían en forma de abono químico. Esto supone que las deyecciones de las 550.000 vacas que hay en Galicia tienen un reflejo económico superior a los 65 millones de euros, que es lo que se gastaría el agro de la comunidad en costear esa aportación de nutrientes sobre el terreno si tuviera que obtenerla de otros preparados industriales.

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