La industria alimentaria busca alternativas seguras al plástico no reciclable

Expertos reunidos en un workshop sobre packaging alimentario advierten de la importancia de que los nuevos materiales garanticen la seguridad alimentaria. En este sentido, recuerdan el debate abierto en el seno de la UE sobre los envases de bambú que, a veces, no son tan naturales como parecen.

El workshop se celebró en Santiago de Compostela
El workshop se celebró en Santiago de Compostela

redacción

Carne, huevos, productos elaborados con castañas, mermeladas, hortalizas, frutas... Galicia tiene productos de una gran calidad que, ahora cada vez más, echan mano del packaging para lograr un mejor posicionamiento en el mercado. El envase cuenta. Y mucho. La cuestión es cuál elegir en un momento en el que el plástico no reciclable tiene los días contados. La UE acordó prohibir los plásticos de un solo uso en el 2021, un horizonte que la industria agroalimentaria no ve tan lejano. El cambio de rumbo ha hecho que tanto las empresas de alimentación como las compañías de embalajes o los pequeños productores den un giro de timón para buscar envoltorios sostenibles, reciclables y respetuosos con el medio ambiente. La cuestión es que, además de todo eso, han de priorizar la seguridad alimentaria. Porque hay que andar con ojo, ya que algunos envases presuntamente «biodegradables», «ecofriendly», «bio» o «100 % bambú» no lo son tanto. Incluso la Comisión Europea ha abierto un debate sobre el asunto del bambú, un material que se postula como el gran sustituto de las pajitas de plástico.

NO TODO VALE

Un grupo de debate dentro de la UE cuestionó los envases o tazas bambú al comprobar que muchos de ellos no cumplían con los estándares sanitarios marcados por el organismo europeo. Un informe realizado por la Comisión Europea explicaba que durante los últimos años se han registrado varias alertas relativas a la presencia de sustancias como la melanina o el formaldehyde en envases de bambú que excedían los niveles tope de 2,5 y 15 miligramos por kilo, respectivamente. 

«Tenemos que priorizar la seguridad alimentaria» Esa fue una de las cuestiones abordadas por Marta Álvarez, responsable de área de materiales en contacto con los alimentos de la consultora Sigillum Knowledge Solutions  en el workshop Packaging Alimentario: Diseño, Sostenibilidad y Seguridad, organizado en Santiago por el Clúster Alimentario de Galicia (Clusaga), en colaboración con la Axencia Galega de Innovación (GAIN). «Tenemos que priorizar la seguridad alimentaria», apunta esta experta, quien habló del handicap que supone en este sentido la gran variedad de normativas que conviven al respecto en el mundo.

El reto ahora está en hallar alternativas que, además de cubrir el hueco dejado por el plástico de un modo sano, mantengan las propiedades barrera que tiene el plástico a la hora de conservar los alimentos. En este sentido, el representante en el workshop de Ainia Centro Tecnológico, Enrique Rey, comenta que «más que desterrar el plástico, lo que se busca es acabar con todo aquel que no pueda reutilizarse o que no sea reciclable. En diez años la normativa europea indica que más de la mitad de los residuos plásticos deberán de ser reciclados. Además, todos los envases de plástico comercializados en la UE deberán de ser reutilizables o poder reciclarse de manera rentable». 

«Lo que se busca es acabar con todo lo que no sea reutilizable» Lo importante es reutilizar y reciclar. ¿Cómo? Introduciendo el envase en la economía circular, título de la intervención de la representante de Ecoembes en la jornada, Teresa Sebastiá.  Lo que está claro es que tanto la industria alimentaria como los pequeños productores como las propias compañías de envases están implicadas en un cambio de mentalidad que avanza hacia la reutilización para evitar la degradación del medio ambiente. 

La jornada organizada por el Clusaga en colaboración con Gain forma parte de un proyecto piloto de implantación de metodologías de diseño estratégico del sector alimentario del  Programa de Diseño para la Innovación 2020 de la Xunta de Galicia. En esta experiencia piloto está previsto que participen una decena de empresas socias de Clusaga con el objetivo de acercar el diseño al tejido productivo gallego para impulsar medidas de colaboración de cara a la generación de productos y servicios innovadores que atiendan a las nuevas exigencia del mercado y los consumidores.

En la línea de sostenibilidad, el Clúster Alimentario de Galicia trabaja en la incorporación de una Comisión de Sostenibilidad y Economía Circular al eje dos Emprendimiento, sostenibilidad y avance de cara a la fábrica del futuro de su plan estratégico 2021-2025.

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