El viñedo en Galicia, mejor sostenible que ecológico

Vinovert, el proyecto europeo de investigación en el que participa Martín Códax, busca alternativas para reducir el uso de fitosanitarios


Redacción / La Voz

Tres años lleva Martín Códax trabajando con diversos centros de investigación de Francia, Cataluña y Portugal para encontrar la fórmula que permita reducir el uso de fitosanitarios en el viñedo pero sin que ello implique una pérdida de calidad o rentabilidad. Es el conocido como proyecto Vinovert, subvencionado por la Unión Europea con más de un millón de euros. Ayer, investigadores de todas estas regiones se dieron cita en la bodega cambadesa para exponer algunos de sus resultados. Y estos dejan claro que regiones como Rías Baixas, en las que hay una alta incidencia de enfermedades como el mildiu, deben caminar hacia la sostenibilidad más que hacia cultivos ecológicos. Las variedades de uva resistentes a las plagas, la formación de los viticultores para que utilicen cada vez menos tratamientos o la aplicación de otros métodos que no impliquen fitosanitarios son algunas de las alternativas que se proponen desde Vinovert.

«Buscamos información que nos aporte soluciones eficaces para mantener la competitividad del sector, adaptándolo a las necesidades sociales. Vivimos aquí y queremos que nuestras explotaciones sigan estando aquí dentro de muchos años», explicó el director de la bodega, Juan Vázquez Gancedo. Y en ello han estado trabajando investigadores como Felicidad de Herralde, que presentó las investigaciones realizadas para crear variedades de uva resistentes a las plagas. Explicó que otros países europeos, como Alemania y Suiza, llevan años investigando con los cruzamientos para crear una uva que sea resistente a algunas plagas. «No son transgénicos, son cruzamientos entre nuestras variedades y otras resistentes a determinadas plagas», argumentó. En España, en cambio, «el sector vitícola es resistente al cambio varietal y no hay programas de mejora» por lo que las investigaciones en este campo son recientes.

El rastro de los fitosanitarios

Vinovert ha permitido también estudiar los residuos que genera el uso de los fitosanitarios en la viticultura. De ello se ocupó el profesor de la Universidad de Santiago, Isaac Rodríguez. Este presentó toda la investigación realizada para determinar qué cantidad de residuos fitosanitarios pasan al vino. Sus conclusiones establecen que, actualmente, es realmente difícil que un vino sobrepase los niveles permitidos por la ley para cualquier tipo de estas sustancias. Es más, considera que el consumidor está más expuesto a este tipo de productos cuando consume fruta fresca que cuando bebe un vino. También explicó que algunos compuestos permanecen en el suelo de una campaña para otra, por lo que resulta realmente difícil producir vino que no contenga ningún tipo de resto de fitosanitarios.

Galicia es una de las comunidades donde más tratamiento se aplica al viñedo Sobre la reducción del uso de los pesticidas en la viticultura habló Carlos Calvo, del VITEC. Su departamento llevó a cabo un estudio para determinar la relación entre el uso de fitosanitarios y la pérdida de cosecha en varias parcelas de Burdeos, Cataluña y Galicia. Es en esta última comunidad donde más tratamientos se aplica al viñedo, explicó, pero es que también es donde mayor incidencia tienen enfermedades como el mildiu. Entre sus conclusiones destaca que «hay margen para reducir el uso de fitosanitarios y no perder cosecha», pero también que en zonas como Rías Baixas, el cultivo ecológico del viñedo presenta algunas dificultades. La primera, que en años de alta incidencia del mildiu «el número de tratamientos que se le da a uno ecológico puede igualar a la cantidad que se aplica en uno que no es ecológico», argumentó. Concluyó, además, que no solo el número de tratamientos afecta a la incidencia de una plaga. «Hay otros factores que no son solo el número de aplicaciones fitosanitarias y que sí condicionan las enfermedades que afectan a un viñedo».

Reducir los tratamientos

En esta explicación incidió Miguel Tubío, director técnico de Martín Códax. La bodega realizó tres estudios diferentes al amparo de Vinovert. El primero estaba destinado a reducir el número de tratamientos que aplican los viticultores. Para ello utilizaron un sistema que buscaba «modificar el comportamiento del viticultor sin sanciones ni multas», explicó Tubío. Dividieron en tres grupos una muestra de 224 viticultores para controlar el número de tratamientos que aplicaban. A los primeros solo se les hizo seguimiento. A los segundos se les envió una carta informándole del número de tratamientos que estaban aplicando y, a los terceros, se les remitieron tres de estas misivas. El resultado es que este tercer grupo redujo notablemente el empleo de fitosanitarios. Martín Códax realizó también una investigación sobre el cultivo ecológico del vino. Eligió para ello una parcela de 3.000 metros cuadrados que estudió durante tres años. Los resultados confirman la teoría de que este tipo de cultivo quizás no sea el más adecuado para los vinos de Rías Baixas. Y es que los cultivos ecológicos utilizan el cobre para combatir el mildiu. En años con fuerte presencia de esta enfermedad, además de producirse pérdidas considerables en la cosecha, se aplicaron más tratamientos de este metal de los que precisó un viñedo normal con fitosanitarios. Esto provocó, además, que la concentración de cobre que tenía la uva fuera superior a lo que permite la legislación. «La viticultura ecológica tiene una fuerte dependencia del cobre. Se necesita una alternativa al cobre que sea eficaz y que cumpla las condiciones de agricultura ecológica», argumentó Tubío. Insistió en que «si hablamos de viticultura ecológica y tenemos que dar veinte tratamientos ¿qué ventaja tiene eso?».

De cerrar la jornada se ocupó el director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria, Manuel Rodríguez Vázquez, quien destacó que de los 90 proyectos de investigación que se están llevando a cabo en Galicia «el 25 % se dedican a sostenibilidad y a reducir el uso de fitosanitarios».

El vino ecológico, mejor percepción que sabor

Vinover también ha dedicado una parte a estudiar la percepción que tiene el consumidor del vino ecológico frente al convencional. La tarea recayó en el equipo que dirige en el CREDA José María Gil. Este realizó un estudio con 192 consumidores a los que ofrecieron un vino convencional, uno ecológico y otro ecológico con vendimia seleccionada. Antes de probarlos, todos los consumidores preferían los dos últimos tipos. Sobre ellos tenían una expectativas más altas y, además, estaban dispuestos a pagar más por ellos. Sin embargo, tras la cata, la situación cambió notablemente. El que más gustaba entonces era el convencional. «El vino es un producto muy complejo y el atributo ecológico, al final, es uno más. Pero hay factores más importantes que influyen a la hora de elegir un vino, como el origen, el tipo de uva...», concluyó este investigador. 

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