Las granjas de Raúl y María: paneles solares, cuadras con ventiladores y charcas de biodiversidad

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

SAT Doroña ha construido una charca para mejorar la biodiversidad de su entorno
SAT Doroña ha construido una charca para mejorar la biodiversidad de su entorno SANDRA ALONSO

SAT Doroña y SAT Os Agros han trabajando codo con codo con Nestlé para reducir su huella de carbono y los ganaderos no pueden estar más satisfechos con el resultado

01 oct 2026 . Actualizado a las 12:48 h.

Raúl Varela es un joven ingeniero agrónomo de 27 años que tiene claro que su futuro está en el campo. En SAT Doroña, más concretamente, la granja que un día montó su padre en colaboración con otro socio y que ahora tiene 225 vacas en ordeño. María Ramos es la tercera generación de una familia de ganaderos de Santa Comba a la que su padre mandó a estudiar matemáticas porque no quería que se dedicara al campo. No le hizo caso y hoy es una de las integrantes de SAT Os Agros, con 235 vacas en ordeño. Estas dos explotaciones trabajan desde hace años con Nestlé. No solo abasteciendo a la compañía con su leche, sino también implementando toda una serie de mejoras que les permiten, a día de hoy, ser igual de productivos y eficientes, pero mucho más sostenibles.

Para reducir su huella de carbono, SAT Doroña incorporó placas solares en el tejado de sus naves y tapó la fosa del purín, «lo que nos permite reducir las emisiones de metano y amoníaco y evitar que se llene con el agua de la lluvia», cuenta el propio Raúl. En esta explotación, y también en Os Agros, han apostado además por la agricultura regenerativa. «Reduce el laboreo tradicional y es algo que ya hacemos en 42 de las 95 hectáreas de terreno que tenemos con maíz. Así cuidamos la salud del suelo, mantenemos la producción y reducimos costes», explica María. 

«Queríamos traer a Galicia medidas que pueden ser buenas y que se pueden adaptar aquí, como las que permiten reducir las emisiones de los excrementos del ganado, o las que ayudan a reducir el laboreo o el uso de fitosanitarios. Todas estas son pequeñas acciones que ayudan a los ganaderos», añadió Guillermo Rodríguez, portavoz de la Fundación Global Nature, con la que Nestlé está trabajando en este proyecto. 

Implementar cambios no es siempre fácil. Y convencer a los ganaderos tampoco. «Al principio genera desconfianza, porque tienes que adaptar tu estructura de trabajo, pero este año hemos visto que, a pesar de la sequía, el verde de la planta se mantuvo», asegura Raúl. De la misma opinión es María: «Cualquier cambio, si lleva riesgo económico, hay que pensárselo dos veces, pero las primas económicas que ofrece Nestlé son un buen aliciente». La compañía ha invertido, en los últimos cinco años cuatro millones de euros en ayudar a los ganaderos. De ellos, 1,5 millones se destinaron a pagar una prima por la leche a aquellos que se habían sumado al programa. «Entendemos que este es un camino que tenemos que hacer todos juntos», añaden desde Nestlé. La agricultura regenerativa es una de las grandes apuestas del gigante lácteo y, actualmente, presume de que toda la leche que surte a su planta de Pontecesures proviene de explotaciones que trabajan siguiendo este sistema en algunas de sus parcelas. 

El programa de Nestlé para hacer a las granjas gallegas más sostenibles incluye también una apuesta por el bienestar animal. «En verano hace calor y baja la producción, si adaptamos las naves para que las vacas no pasen calor esa pérdida se reduce», añade Guillermo Ramírez. En SAT Doroña cuentan con ventiladores en las naves que se activan de forma automática cuando se alcanzan determinadas temperaturas y condiciones de humedad. También disponen de cepillos rotadores que los animales utilizan a gusto. «Nuestro objetivo es el bienestar animal. Tuvimos una vaca que duró 19 años y esa es una vida muy larga para una vaca de leche», añadió María, pues su explotación dispone de los mismos sistemas. 

La última pata de este proyecto es la apuesta por mejorar la biodiversidad en torno a estas explotaciones. «En gran parte de las parcelas dejamos los márgenes sin segar, para que haya más insectos que nos ayuden a la polinización, y hemos construido una charca a la que están llegando anfibios», explicó Raúl. «Los insectos y los pájaros son depredadores naturales de las plagas por eso tenemos previsto colocar cajas nido», añadió María. «Una granja con más biodiversidad es más resiliente y presta un mejor servicio a la sociedad», argumenta María Gómez, portavoz de Seobirdlife, entidad que también colabora en este proyecto. Y asegura que a la charca de SAT Doroña ya han llegado  especies como el tritón palmado y el caballito de mercurio, dos animales en peligro de extinción que solo se instalan en zonas de aguas limpias. Una muestra irrefutable de que el programa funciona y de que la actividad ganadera también puede dejar una huella positiva en el medio ambiente.