La ola de calor recorta la producción de porcino y da un respiro al sector al subir los precios
GANADERÍA
Diez meses después de que la peste porcina africana regresara a España, los productores empiezan a ver la luz
17 sep 2026 . Actualizado a las 08:52 h.El 26 de noviembre del pasado año, el porcino español vio como su peor pesadilla se hacía realidad. La peste porcina africana (PPA) regresó a España tras ser erradicada en el año 94. Y el positivo se registró en una comunidad, la de Cataluña, que destaca especialmente en la cría de este tipo de animales. La buena noticia era que el positivo estaba en un jabalí y no en una de las miles de explotaciones que existen en esta comunidad autónoma. Diez meses después la PPA está todavía lejos de ser controlada, pero el sector parece que empieza a ver la luz. Porque a pesar de los 386 jabalíes infectados que fueron detectados y erradicados, los positivos parecen que son cada vez más esporádicos y solo se detectan en cadáveres de animales, no en jabalíes vivos.
Además, después de haber quedado comprometidas las exportaciones de un sector que representaba antes de la crisis más del 80 % de las ventas cárnicas españolas en el exterior y supera los 8.000 millones de euros al año, los precios comienzan a recuperarse. Gracias, en parte, a la ola de calor que provocó un descenso en la carne producida. Ahora el precio medio del kilo de porcino de capa blanca está en 1,365 euros, un 6,2 % más que en julio, explica Pablo Meijomín, presidente de la Asociación Gallega de Porcino (Agapor).
Agricultura emitió el pasado día 10 el último informe sobre la situación de la peste porcina en nuestro país. En él se daba cuenta de un nuevo foco, que incluía a un total de dos jabalíes encontrados en los municipios de Barcelona y Molins de Rey, dos de las trece localidades en las que ya hubo focos con anterioridad. En estos dos ayuntamientos, ubicados en la conocida como zona restringida II, los positivos se encontraron en restos de cadáveres. Así, el ministerio afirma que se han notificado hasta el momento 69 focos en toda Cataluña, con un total de 386 jabalíes positivos. Al mismo tiempo, se han analizado otros 11.891 animales que dieron negativo.
Desde la Generalitat siguen manteniendo un amplio dispositivos destinado, por un lado, a buscar cadáveres de jabalíes que pudieran haber sucumbido a la enfermedad y, por otro, a reducir las poblaciones de este animal, que es el principal transmisor de este virus. También se han instalado medidas de aislamiento y se han reforzado los vallados y otro tipo de barreras para impedir que los jabalíes puedan salir del perímetro marcado y expandir la enfermedad. La buena noticia es que, por ahora, no se ha detectado ningún positivo en cerdos domésticos.
La llegada de esta enfermedad ha supuesto un verdadero quebradero de cabeza para el sector porcino español, pues implicó el cierre de algunas fronteras y un freno en seco a las exportaciones. Comenzó entonces una debacle en los precios que perciben los ganaderos, que llegaron a rondar el euro por kilo en los peores momentos, obligando a producir por debajo de los costes de producción.
Ahora, todo parece indicar que lo peor ha pasado. Los positivos en jabalíes se van espaciando en el tiempo y, en el último, la enfermedad solo estaba presente en dos de los cadáveres encontrados. Eso podría ser un indicador de que la peste empieza a estar controlada. Y, aunque todavía habrá que esperar un año sin nuevos positivos hasta poder declarar a España país libre de la enfermedad, «xa empezamos a ver a luz», añade Meijomín.
Retomar mercados
Aunque el mercado europeo continúa saturado de carne de cerdo, «os prezos están rozando os custes de produción e estamos pendentes e que se poidan retomar mercados, como Filipinas, que é un país que ten moita escasez desta carne», añade. También hay necesidad en los países del este de Europa y, si Alemania reactiva las ventas en esa zona, eso podría ayudar a dar salida a la carne de cerdo e incentivar la demanda.
Tras un invierno duro, con los precios rozando los mínimos, el verano no ha sido tan malo como se esperaba. «Os prezos aguantaron este ano grazas ao calor, porque cando fai moito os porcos non medran», añade. Así, animales que antes salían de las granjas con 125 kilos lo hicieron este año con 105 kilos «e iso supuxo vinte quilos menos de carne por porco no mercado», sostiene Meijomín. Eso provocó que, por ejemplo, durante la primera semana de agosto los precios subieran ligeramente «que nunca se vira esto».
Ahora, el sector está muy pendiente de lo que pueda suceder en los próximos meses «porque entre setembro e decembro son os peores meses do ano. Os prezos baixan e volven subir a finais de xaneiro ou principios de febreiro», sostiene. En julio de este año, el kilo de porcino rondaba los 1,28 euros, «e pensamos que entón ían a empezar a caer», sostiene. Por fortuna, la menor producción debido al calor, junto con la elevada escasez en los países del este, provocó un pequeño repunte y, actualmente, se paga a 1,365 euros. «Agora estamos á expectativa de todo o que poida pasar», concluye Meijomín.
