Garrido Rajo reúne 333 dosis seminales de 33 machos y exporta ejemplares a Francia, Portugal y Eslovenia, mientras suma pedidos de Italia y Argelia y prepara el salto a la comercialización de semen y embriones
30 ago 2026 . Actualizado a las 07:45 h.En tres tanques de nitrógeno guardados en Cabreira, en Salvaterra, se conservan 333 dosis seminales de 33 machos de cabra Boer, procedentes de líneas australianas que Miguel Garrido ha reunido durante años. El responsable de Gandería Garrido Rajo sostiene que ha formado el mayor banco de semen de esta raza de Europa. Mientras esa genética permanece congelada, los animales de la explotación ya hacen el viaje contrario. Garrido Rajo vende ejemplares vivos a Francia, Portugal y Eslovenia y tiene pedidos para Italia y Argelia. Desde Italia le han solicitado 15 animales y desde Argelia, donde deberá resolver los trámites del primer envío, 30 hembras y tres machos. También tiene un pedido esloveno de 15 hembras y dos machos; uno de ellos ya salió este año.
Detrás de esos tres tanques hay un trabajo de selección que Garrido desarrolla desde hace más de dieciséis años. La incorporación de genética australiana comenzó en 2018. Los primeros trabajos de inseminación artificial se realizaron con especialistas de la Facultad de Veterinaria de la USC en Lugo y después la explotación incorporó, en colaboración con el centro Ovigen de Zamora, la inseminación laparoscópica y los programas de producción embrionaria.
Parte del material genético que conserva llegó originalmente desde Australia a través del Reino Unido y acabó repartido por explotaciones europeas. Garrido fue comprando dosis a otros criadores cuando abandonaban la actividad y recientemente incorporó otras 21 adquiridas en Italia. Entre las que conserva hay incluso material de ejemplares que ya han desaparecido.
Conseguir hoy nueva genética directamente de Australia resulta mucho más complicado y caro. Garrido cifra en unos 22.000 euros una operación para importar material de solo tres machos. Disponer de 33 líneas diferentes le permite además reducir el riesgo de cruzar animales demasiado emparentados. «Se non es capaz de ter cousa nova, fresca, o teu rabaño vai ir a menos», resume.
La posibilidad de vender fuera exigió otro proceso mucho menos visible. Garrido asegura que la suya es la única explotación española que exporta cabras Boer con certificado zootécnico, el documento que acredita la genealogía de cada animal. Tras siete años de controles sanitarios obtuvo el pasado año la certificación necesaria para enviar tanto animales como material reproductivo a países de la Unión Europea y a terceros estados autorizados. Por ahora, sin embargo, las exportaciones son únicamente de ejemplares vivos.
La Boer destaca también por su tamaño y rapidez de crecimiento. Un macho adulto puede alcanzar unos 150 kilos y una hembra ronda los 90. A los seis meses, explica Garrido, un buen cabrito llega a pesar entre 30 y 35 kilos. De su carne destaca especialmente que «é unha carne fina, suave».
El siguiente salto será precisamente el material genético. Garrido Rajo tramita la posibilidad de extraer semen y embriones de sus propios animales dentro de sus instalaciones. El ganadero sostiene que sería la primera explotación gallega de pequeños rumiantes con capacidad para hacerlo y, en la entrevista, situó incluso ese objetivo como pionero a escala española.
En paralelo, trabaja con un equipo veterinario en el desarrollo de embriones in vitro. El proyecto señala la colaboración con Embriobet y Embriomarket para avanzar en una técnica destinada a superar algunas limitaciones de la obtención convencional de embriones. La laparoscopia puede provocar adherencias y restringe las veces que resulta conveniente repetir el procedimiento en una misma hembra. Con el sistema in vitro, explica Garrido, podría hacerse con mucha mayor frecuencia: «Podemos facelo cada dous meses e repetilo infinidade de veces».
Los embriones que obtiene todavía no se venden. Garrido los reserva para elevar el nivel genético de su propio rebaño y aumentar el número de animales de élite. La meta es que la explotación pueda terminar comercializando también semen y embriones y no únicamente ejemplares vivos.
El proyecto mira incluso un paso más allá: contempla desarrollar dosis seminales sexadas a hembra y, posteriormente, embriones sexados mediante técnicas in vitro. La documentación presentada por Garrido plantea para esta fase una posible colaboración con el laboratorio gallego de Fontao. Se trata todavía de una línea futura del proyecto, no de un resultado conseguido.
La dimensión del proyecto fue conocida esta semana sobre el terreno por el director xeral de Gandaría, Agricultura e Industrias Agroalimentarias, José Balseiros, que visitó la explotación. Garrido asegura que Medio Rural colaborará en la continuidad de los estudios que desarrolla con el equipo veterinario: «A Xunta ten a firmeza de axudarnos a rematar eses estudos que estou facendo eu e este equipo veterinario de forma privada».
La genética no es, sin embargo, la única vía de crecimiento. Garrido pretende recuperar cerca de 20 hectáreas de terrenos abandonados de Cabreira mediante un polígono agroforestal privado. La finalidad es volver a poner esas tierras a producir para obtener alimento para el ganado, ganar autosuficiencia y reducir la dependencia de compras externas. El proyecto contempla además una nueva propiedad de una hectárea destinada a levantar una nave ganadera adaptada al crecimiento de la explotación.
Garrido empezó buscando a miles de kilómetros la genética con la que mejorar su rebaño y ahora pretende completar el camino inverso. Sus animales ya salen de Cabreira hacia otros países europeos, mientras Italia y Argelia esperan sus primeros envíos. El siguiente objetivo es que desde Salvaterra puedan viajar también las dosis seminales y los embriones de una selección genética que lleva más de dieciséis años construyendo.
