Innovación gallega: el alga que se cultiva y el queso que usan en Italia para hacer burrata
GANADERÍA
Porto Muíños lleva diez años desarrollando su Kombu azúcar, un proyecto que ahora acaba de ser premiado por su sostenibilidad junto al Cagliata elaborado por la láctea Celega
22 jul 2026 . Actualizado a las 09:46 h.Si algo distingue al sector agroalimentario gallego eso es, sin duda, la innovación. El diseño de nuevos productos o la búsqueda de nuevas formas de producir son una constante en muchas de las industrias de la comunidad y, de hecho, es habitual encontrar proyectos de aquí entre los premios convocados por diversas entidades. Sucedió así en la séptima edición de los Premios BBVA a los Mejores productos Sostenibles, donde dos de los diez premiados tiene su origen en Galicia. Son Cagliata, el queso ecológico elaborado por Celega, y el Kombu de azúcar, un alga que en Porto Muíños han aprendido a cultivar. Ambas iniciativas «reflejan la capacidad del sector agroalimentario gallego para combinar innovación, calidad y respeto por el entorno», aseguran desde la entidad bancaria.
Celega fue adquirida en el 2017 por las cooperativas ganaderas Lemos y Coreber y, desde entonces, la empresa ha duplicado su facturación y consolidado un modelo basado en la economía circular, la eficiencia de los recursos y la innovación. «Todo el proyecto quiere ser sostenible medioambientalmente y socialmente», cuenta Carlos Momán, responsable de producción de la firma. Por eso utilizan en sus elaboraciones leche ecológica de sus granjas, «un producto cercano y de kilómetro cero», añade. Otro de sus objetivos es formar a personas del entorno y fomentar el relevo generacional. «Lo que intentamos es fijar población en la Ribera Sacra, que es donde estamos e integrar la fábrica en el entorno mediante un modelo sostenible», añade.
El producto por el que han recibido el premio es su queso Cagliata ecológico, que es una elaboración pionera en España que se utiliza como base para productos de alto valor añadido gastronómico como la mozarela y la burrata, dos quesos que se elaboran en Italia. «Fomos os primeiros en Galicia, e en España, en facelo. ten a peculiaridade que se fai co leite galego, co que ten unha mellor calidade», explica Nuria Castro, responsable de calidad de la compañía. De hecho, la leche gallega cuenta con características especiales que le permiten hacer este producto con más calidad que en otras regiones de Europa. «O leite galego é moi branco, por cuestión de raza e de alimentación, e as bolas de mozzarella queremos que sexan blanco perlado», añade.
La idea de hacer este producto surgió «porque queríamos hacer algo diferente y uno de los quesos más consumidos a nivel mundial es el que se usa en las pizzas. Por eso decidimos hacer con leche gallega este queso, que es un producto muy especial», añade Momán. En las instalaciones de Lugo se elabora el producto inicial, que posteriormente se traslada a Italia para completar el proceso y convertirse en uno de los famosos quesos italiano. La elaboración es diferente porque, al contrario de cuando se elabora un queso gallego, «aquí búscase un queixo de sabor lácteo, que estire e que non se rompa», concluye Castro. Celega procesa actualmente 450.000 litros de leche al día y cuenta con una planta propia de biogás, sistemas de generación fotovoltaica y sistemas de recuperación y reutilización de agua para reducir el impacto ambiental de su actividad.
El cultivo de las algas
El otro proyecto premiado es el de Porto Muiños, una empresa que cuenta con más de 25 años de experiencia y que ha sido pionera en el cultivo ecológico de algas marinas para alimentación humana en España. La firma lleva diez años tratando de cultivar algas en el medio marino y, ahora, presenta su Kombu de azúcar, que se obtiene mediante el cultivo controlado y de bajo impacto. «Esta es un alga muy interesante pero que no se puede recolectar porque hay muy pocas. Solo cogemos algunos especímenes para hacer las semillas», cuenta Antonio Muiños, gerente de la firma. De ahí surgió la idea de comenzar a cultivar algas, para lo que fue preciso desarrollar varios proyectos de investigación. «Teníamos que saber a qué profundidad podemos cultivarla, en qué época del año plantarla y optimizar los sistemas para que el cultivo fuera rentable», añade.
Aunque la empresa dispone de tanques en los que prepara los cultivos, estos se llevan a cabo, principalmente, en el mar, en el medio de los polígonos de bateas. Allí sitúa unas boyas sobre las que cuelgan las algas. «Están sujetas de forma muy similar a como lo estaría en condiciones naturales sujetas a las rocas en el fondo del mar», relata Muiños. Este cultivo no necesita tierra agrícola, agua dulce, fertilizantes ni pesticidas y su producción contribuye, además, a preservar la biodiversidad. «Las algas captan carbono y sueltan oxígeno, limpian el agua y son zonas de refugio para peces», añade.
Esta es un alga muy apreciada por su sabor suave y ligeramente dulce, rica en umami e ideal para caldos, arroces, guisos, legumbres y elaboraciones vegetales, aportando profundidad de sabor y valor nutricional. «Es muy interesante por su textura y es muy rica en vitaminas y minerales», afirma Muiños. De hecho, la empresa, además de venderla deshidrata, la usa en algunas de las conservas que elaboran.
Parte de este premio que otorga BBVA consiste en que los productos seleccionados participen en una propuesta gastronómica elaborada por los hermanos Roca. Con esto se busca ayudar a acercar al público a dos formas diferentes de innovar en Galicia: una vinculada a la tradición láctea y otra al aprovechamiento responsable del medio marino.
