Newcastle, la enfermedad que toma el relevo a la gripe aviar, se extiende y ya llega a Zamora

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

Solo en el último brote de Newcastle fue preciso sacrificar 164.530 aves
Solo en el último brote de Newcastle fue preciso sacrificar 164.530 aves LAURA LEIRAS

Agricultura confirma dos nuevos positivos en explotaciones no vacunadas de esta provincia y de Valladolid, lo que obligó a sacrificar 164.530 broilers

15 jul 2026 . Actualizado a las 10:14 h.

España es, desde hace meses, un país libre de gripe aviar, gracias a que los focos en explotaciones avícolas han desaparecido. Pero ahora que la situación está controlada, y que los positivos entre las aves silvestres parecen haber disminuido también, llega una nueva preocupación para el sector avícola: la enfermedad de Newcastle. En lo que va de año, se han detectado en nuestro país un total de 23 positivos en otras tantas explotaciones. Hasta hace unos días, el brote parecía limitarse a la provincia de Valladolid, donde ya se han detectado 16 positivos en menos de un mes. Pero esta misma semana se ha detectado un nuevo caso en una explotación de Zamora, lo que ha obligado a establecer una nueva zona de vacunación para todas las explotaciones situadas en la zona de restricción.

Según explica el Ministerio de Agricultura, Newcastle es una infección altamente contagiosa causada por un virus que afecta a toda las aves. Se presenta como una infección respiratoria, aunque puede darse también depresión, manifestaciones nerviosas o diarrea en los animales. El problema es que, como es una enfermedad que se encuentra de forma endémica en aves silvestres de forma natural, puede afectar a las aves domésticas en cualquier lugar del mundo, de ahí que muchos países hayan apostado por una política de vacunación. 

En España ya hubo casos en años anteriores, pero hacía tiempo que no se daban tantos positivos como los que se están registrando en esta ocasión. En lo que va de año, se han detectado ya un total de 23 positivos en otras tantas explotaciones. El primero del 2026 tuvo lugar en Valencia, el 19 de enero, que provenía de otros encontrados a finales del 2025 en la misma comunidad. Desde entonces, en esa comunidad hubo seis brotes más, siendo el último de ellos el pasado 8 de mayo. Posteriormente, la enfermedad saltó a Valladolid, donde ya van 16 positivos. El último fue detectado en una granja de broilers en Alcazarén, en una explotación muy próxima a otras cinco que ya habían dado positivo en la enfermedad. La secuenciación parcial del virus realizada por el laboratorio de Algete muestra que el virus que actualmente está circulando por la provincia de Valladolid pertenece a un subtipo diferente al detectado en los focos de Valencia, lo que descarta el vínculo epidemiológico entre ambos brotes. 

 Entre los que sí parece que hay relación es entre los que se han detectado hasta ahora en Valladolid y el nuevo positivo de Zamora, en la comarca de Toro. En esta explotación con un censo aproximado de 72.530 broilers, la sospecha de la enfermedad se comunicó el pasado 9 de julio, tras la detección de un aumento de mortalidad de un 0,27 % del censo. Este positivo surge, además, solo un día después del último caso detectado en Valladolid, donde se vio afectada una explotación de 92.000 broilers en la que la sospecha surgió tras detectarse un incremento de la mortalidad del 0,58 % del censo. Así las cosas, solo entre estos dos brotes ha sido preciso eliminar a 164.530 pollos.

Al igual que en todos los casos anteriores, la detección de un positivo en una explotación profesional obliga, en primer lugar, a inmovilizar de forma inmediata a todas las granjas afectadas y a realizar una encuesta epidemiológica con el objetivo de conocer el posible origen del brote y qué otras granjas pueden estar en riesgo por los movimientos de personas y vehículos. También se ha realizado el vaciado sanitario de las explotaciones confirmadas, con la destrucción de cadáveres, pienso y demás materias que pudieran convertirse en fuente de contagio. Además, se ha establecido una nueva zona de restricción alrededor de los focos. En estos dos casos, en los radios de 3 y 10 kilómetros hay un total de 17 explotaciones comerciales con censo, de las que 15 ya pertenecen a otras zonas de restricción por focos anteriores.

La diferencia con la gripe aviar es que, en este caso, la detección de un positivo implica también la vacunación de las explotaciones cercanas que pueden estar afectadas. Así, todas las manadas incluidas en los municipios de las zonas de restricción de los focos activos y que pertenezcan a explotaciones avícolas de producción y reproducción que no sean de autoconsumo deben aplicar, como mínimo dos dosis de la pauta vacunal. Esta misma obligatoriedad se extiende a todas las explotaciones de las provincias de Valladolid y Segovia a partir del 1 de agosto y a todas las de la comunidad autónoma de Castilla y León a partir del 1 de septiembre. 

Con todas estas medidas, el ministerio confía en poder frenar este nuevo brote. Al mismo tiempo, Agricultura recomienda reforzar la vigilancia pasiva, tanto en las granjas avícolas como en las aves silvestres, para notificar a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad. También, intensificar las medidas de bioseguridad en las granjas avícolas, especialmente aquellas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres. Se aconseja, además, aplicar programas de vacunación porque aunque estos no protegen al 100 %, sí que reducen el riesgo de las aves se infecten y reducen la cantidad de virus excretado en las aves vacunadas e infectadas, disminuyendo así el riesgo de diseminación del virus.