El precio de la leche vuelve a niveles de hace dos años y resta 14 millones al mes a las granjas gallegas
GANADERÍA
Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura sitúan el precio medio percibido por los ganaderos gallegos en 45,5 céntimos por litro
08 jul 2026 . Actualizado a las 09:58 h.La etapa de estabilidad que había recuperado el sector lácteo gallego tras casi un lustro con fuertes oscilaciones ha llegado a su fin. La reciente renovación de los contratos entre industrias y ganaderos ha devuelto el precio de la leche a niveles de hace dos años y vuelve a estrechar los márgenes de unas explotaciones que, paradójicamente, producen más que nunca.
Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura sitúan el precio medio percibido por los ganaderos gallegos en 45,5 céntimos por litro, el valor más bajo desde mayo del 2024. Detrás de esa cifra están los nuevos contratos firmados esta primavera entre productores e industrias que provocaron bajadas en los precios de hasta siete céntimos por litro.
Ese descenso tiene una traducción directa en la cuenta de resultados de las explotaciones. En marzo, antes de que entrasen en vigor la mayoría de los nuevos contratos, el precio medio alcanzaba los 52,4 céntimos por litro. Dos meses después había caído hasta los 45,5 céntimos, una diferencia de 6,9 céntimos por litro. Teniendo en cuenta que Galicia comercializó en mayo 276.349 toneladas de leche, esa rebaja supone que el conjunto de las granjas dejó de ingresar cerca de 14,3 millones de euros en un solo mes respecto a lo que habría percibido con las cotizaciones de marzo.
La paradoja es que este deterioro de los precios coincide con un nuevo incremento de la producción. Galicia entregó durante el último mes unas 18.200 más que un año antes, consolidándose como la principal comunidad productora de España. Es decir, las explotaciones producen más leche que nunca, pero cobran menos por cada litro vendido. Con todo, el incremento de producción no alcanza para compensar la pérdida de ingresos.
La explicación hay que buscarla, en buena medida, en la evolución del mercado internacional. El aumento de la oferta de leche en grandes países productores como Estados Unidos, Nueva Zelanda o buena parte de la Unión Europea ha provocado un descenso de las cotizaciones de los principales derivados industriales, como la mantequilla o la leche en polvo. Ese escenario ha servido de argumento a las industrias para rebajar los contratos en origen, pese a que las granjas gallegas continúan incrementando sus entregas gracias a las inversiones realizadas durante los últimos años para ganar tamaño y eficiencia.
Las perspectivas a corto plazo tampoco invitan al optimismo. Los contratos actualmente en vigor mantendrán prácticamente estables las cotizaciones hasta finales de julio y, por el momento, no existen señales que permitan anticipar una recuperación significativa de los precios durante la segunda mitad del año. El sector lácteo gallego afronta así el verano con una producción que sigue creciendo, pero con unos ingresos que vuelven a situarse en niveles de hace dos años.
Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura evidencian además que el diferencial de precios entre Galicia y el conjunto de España vuelve a ensancharse. Hace un año esa distancia apenas rondaba un céntimo por litro, pero la renovación de los contratos firmados esta primavera ha provocado que vuelva a superar los dos céntimos, una brecha que no se registraba desde hacía meses. La evolución confirma que las explotaciones gallegas han soportado un ajuste más intenso que la media nacional y que continúan viendo cómo la leche producida en la principal comunidad láctea del país sigue siendo también una de las peor remuneradas.
La tendencia bajista no es exclusiva de España, sino que se extiende al conjunto de Europa. Los dos grandes referentes del sector, Francia y Alemania, también han visto retroceder las cotizaciones durante los últimos meses. En mayo, el precio medio se situó en 43,02 euros por cada 100 kilos en Francia y en 40,54 en Alemania, mientras que la media de la Unión Europea rondó los 42,5 euros. Tras alcanzar máximos a finales del pasado año, las cotizaciones comunitarias encadenan varios meses de descensos, reflejando un cambio de tendencia que también ha terminado por trasladarse al mercado español.
