Ayudas para las balsas y autorizar el plato invertido: así podría Galicia mejorar el uso del purín

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

Las ayudas de la Xunta permiten adquirir maquinaria para inyectar el purín
Las ayudas de la Xunta permiten adquirir maquinaria para inyectar el purín ALVITE

Medio Rural reclama más manga ancha para facilitar la utilización de este insumo como alternativa a los fertilizantes químicos y priorizará las plantas de biogás en el próximo plan estratégico de la PAC

23 may 2026 . Actualizado a las 10:55 h.

La crisis geopolítica mundial ha sacudido, una vez más, el mercado de las materias primas agrícolas. Si durante los primeros meses de la guerra de Ucrania fueron los piensos animales los que pagaron la factura, el cierre del estrecho de Ormuz ha situado en el centro del debate a los fertilizantes químicos, que han visto como sus precios se disparaban ante la atónita mirada de los agricultores y ganaderos españoles. Ante esta situación, Europa presentó esta misma semana un Plan de Acción sobre Fertilizantes que, entre otras cosas, apuesta por facilitar a los agricultores el uso del purín y los estiércoles, además de potenciar las plantas de biogás. Tras años con normativas que complicaron el uso de estos abonos a los ganaderos, prohibiendo sistemas como el plato o el abanico para esparcirlos, todo parece indicar que la situación podría cambiar. De hecho, la Xunta ya ha reclamado al Ministerio de Agricultura que plantee en Europa la necesidad de se flexibilicen las normativas para facilitar al sector el uso de estos insumos.

Cuenta Óscar Pose, portavoz de Unións Agrarias, que el purín en Galicia nunca supuso un problema, excepto en determinadas comarcas con mucha carga ganadera de porcino o aves, que no tienen tierras donde esparcirlo. «En zonas donde se planta millo todas as fosas se liberan e segue a faltar abono», asegura. Y eso a pesar de que la última normativa de nutrición de suelos sostenibles complicó las cosas a los ganaderos, obligándoles a hacer calendarios de aplicación o prohibiendo sistemas que esparcían este abono en vez de inyectarlo en la tierra, como el plato o el abanico. «O abono químios que se usa en explotacións é porque o purín non chega. Se bota sobre todo para o millo, que é un cultivo que consume moito nitróxeno», añade. 

Pero incluso en aquellas zonas donde no tienen tierras y hay grandes concentraciones de explotaciones avícolas o de porcino «ese purín se traslada ata outras zonas» porque sigue siendo un fertilizante muy interesante, sostiene. El único problema es que, en los últimos tiempos, la normativa ha complicado las cosas a los ganaderos. Por eso la noticia de que la UE podría relajar las exigencias es bien acogida en esta comunidad, donde ya hay una lista de demandas. «O primeiro que precisamos é que se autorice o plato invertido porque segue a haber moitas explotacións donde é imposible empregar outros sistemas de inxeccións», sostiene. Su segunda petición va encaminada a que se habiliten ayudas que permitan dimensionar o cubrir las fosas de purín, «aí se deben centrar as axudas públicas», argumenta. 

«Queremos que se excepcione ou se dé manga ancha para que os agricultores empreguen o purín como unha alternativa de fertilización», explica José Balseiros, director xeral de Gandairía, Agricultura e Industrias Agroalimentarias. La Consellería do Medio Rural ha remitido una petición al Ministerio de Agricultura para que interceda en Europa a favor de relajar de forma temporal las actuales regulaciones. «Non pedimos imposibles, só que se faciliten as cousas aos agricultores para que poidan utilizar esos abonos orgánicos», añade, y de esa forma ayudarles a reducir la elevada factura que suponen los fertilizantes.

Balseiros recuerda que, desde que se publicó el decreto de nutrición de suelos, «fixemos innumerables alegacións que nunca se tiveron en conta». Por eso, ahora, el purín solo se puede aplicar inyectándolo en el suelo, excepto en fincas con una pendiente superior al 10 % y de menos de una hectárea. También en aquellas explotaciones donde más del 50 % de las parcelas tengan esa pendiente o menos de dos hectáreas. Ahora, la consellería ha sacado una nueva orden de ayudas, por valor de 8,6 millones de euros, para facilitar la compra de maquinaria. Y entre ella se incluyen «os equipos que permitan inxectar o purín ou facer unha aplicación ordeada do mesmo», asegura. 

Las plantas de biogás

Otra de las apuestas de Europa para combatir el alza en los precios de los fertilizantes es la de fomentar las plantas de biogás, que en Galicia todavía no han tenido mucho éxito. «Ninguén lle garantiza ao gandeiro que vaisn ser rendibles e supoñen unha inversión moi grande», cuenta Pose. En otros países, explica, la energía que se vierte a la red permite a los ganaderos generar ingresos, pero eso no sucede en España. «O purín xa o utilizan e o único que aforraría ao metelo na planta sería o consumo eléctrico da explotación. É moi pouco rendible para a inversión que esixen», añade.

Pose considera que en Galicia solo tendrían pequeñas plantas que dieran servicio a las explotaciones más grandes o a varias más pequeñas ubicadas unas cerca de otra. «É unha idea á que se lle leva anos dando moitas voltas», reconoce Balseiros. En la consellería son conocedores de que, en algunas comarcas ganaderas, hay empresas que están estudiando la colocación de una de estas plantas y hablando con los ganaderos, para que estos les suministren el purín, pero por ahora no hay proyectos en firme.

Aún así, Medio Rural tiene previsto, en el plan estratégico de la próxima PAC, que se prioricen las ayuda a explotaciones medianas o grandes que quieran contar con esta planta. «Sería facer plantas pequenas en explotacións medianas ou grandes para que poidan sacar rendemento enerxético aos excedentes do purín», explica Balseiros. Un proyecto que seria interesante, añade, en explotaciones de porcino o avícolas, que precisan mucha energía para los sistemas de calefacción. 

Europa suspende 1 año los aranceles a algunos fertilizantes para reducir dependencia de Rusia

 El Consejo de la Unión Europea adoptó oficialmente este jueves la suspensión durante un año de los aranceles aduaneros sobre determinados fertilizantes, con el objetivo de abaratar costes para el sector agrario y reducir la dependencia comunitaria de Rusia y Bielorrusia, informa EFE. La medida, que afecta a ciertos fertilizantes nitrogenados y materias primas como la urea y el amoníaco, permitirá ahorrar unos 60 millones de euros en derechos de importación para agricultores e industria de fertilizantes de la UE, según cálculos de la Comisión Europea, y busca además favorecer una mayor diversificación de proveedores.

La suspensión se aplicará únicamente a productos que no entren ya libres de aranceles en el mercado comunitario gracias a acuerdos preferenciales. Estará limitada a un contingente equivalente al volumen de importaciones sujetas al régimen de nación más favorecida en 2024, más un 20 % de las compras realizadas ese mismo año a Rusia y Bielorrusia, precisó el Consejo en un comunicado. La exención no beneficiará a productos importados directamente desde Rusia ni Bielorrusia, en línea con la estrategia europea para disminuir la dependencia de ambos países tras la invasión rusa de Ucrania.

«La decisión de hoy ofrece a los agricultores europeos un mejor acceso a suministros de fertilizantes asequibles y fiables», señaló el ministro de Finanzas de Chipre, Makis Keravnos, cuyo país ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. La adopción definitiva de la medida se produce después de que la Comisión Europea propusiera este martes un plan de acción adicional para reducir la dependencia de las importaciones de fertilizantes y aumentar su producción en la UE, con un paquete de medidas a corto y largo plazo que incluyen apoyo financiero a los agricultores antes del próximo verano para asegurar el abastecimiento.

La medida entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la UE y se aplicará durante un año, período en el que la Comisión supervisará la evolución del mercado de fertilizantes para evaluar posibles ajustes o una eventual prórroga.