El vacuno de carne en Galicia: precios históricos para un sector fragmentado y sin relevo generacional
GANADERÍA
Un animal de 230 kilos pasó de valer 830 euros en el 2021 a 1.850 en la actualidad, desvela un informe de la Juana de Vega sobre la situación de estas explotaciones
14 abr 2026 . Actualizado a las 20:36 h.Los ganaderos que se dedican al vacuno de carne en Galicia nunca habían cobrado tanto por los animales que crían. El sector lleva meses batiendo sus propios récordsde precio, tal y como queda claro en los mercados que se celebran todas las semanas en la comunidad. Así también lo recoge el nuevo informe de la Fundación Juana de Vega sobre este sector, que afirma que el precio de la carne ha subido un 32 % en solo un año. Pero también revela que Galicia afronta una pérdida acelerada de explotaciones y que el tamaño de estas, mucho más pequeñas que la media española, y las dificultades que encuentran los jóvenes para acceder a esta actividad suponen una amenaza para un sector de mucha importancia en la comunidad. Porque, entre otras cosas, estos ganaderos gestionan 200.000 hectáreas de terreno.
El documento, que ya se puede consultar online, analiza en profundidad la evolución productiva, económica y estructural del sector en los últimos años. Destaca que Galicia aporta el 23 % del peso que este sector tiene en España y ocupa la primera posición tanto en número de explotaciones de producción como en cebaderos. Sin embargo, el tamaño medio de las explotaciones gallegas es muy inferior al de otras comunidades. Así, una granja gallega tiene una media de doce vacas, frente a las 50 de media que hay en una de Castilla y León.
El vacuno de carne atraviesa actualmente, según este estudio, un escenario marcado por una fuerte tensión entre oferta y demanda, algo que no solo sucede en Galicia sino también en el resto de Europa. De hecho, en el conjunto de la UE la producción de este tipo de carne registró una caída acumulada del 4,31 % entre el 2016 y el 2024, cifra que se explica por el descenso en la producción de países como Francia, Alemania o Italia, donde la producción cayó más del 10 %. En España, por el contrario se registró un incremento del 3,35 % de esta producción, mientras que en Galicia el sector tiene una evolución más irregular y muestra una tendencia reciente descendente, que sitúa la producción actual por debajo de la del 2016.
Aunque Galicia sigue siendo la principal comunidad en lo que a número de explotaciones de vacuno de carne de España se refiere, la Juana de Vega destaca que este liderazgo se sostiene en un modelo productivo muy fragmentado, donde las explotaciones tiene una media de vacas nodrizas muy inferiores a las de otras comunidades. Es más, el documento recoge que, a partir del 2021, se observa una caída significativa del número de explotaciones en la comunidad, desapareciendo el 24 % de las explotaciones de producción y reproducción y cerca del 47 % de los cebaderos, «lo que evidencia un proceso de ajuste estructural más intenso que en el conjunto del Estado». Esa realidad, «limita la capacidad de generación de rentabilidad y acentúa la vulnerabilidad del sector frente a este nuevo contexto de mercado».
El precio de la carne
Por otro lado, es preciso destacar que, en este contexto de reducción de la base productiva, los precios de la carne en canal están alcanzando niveles históricos, tras la recuperación del 2021. De hecho, entre enero del pasado año y enero del actual ejercicio, se registró un incremento del 32 %, al pasar de 6,10 euros por kilo a 8,05 euros. Uno de los elementos más destacados del informe es la evolución de los precios que perciben los ganaderos. Porque si en el 2021 un ternero tipo de 230 kilos podía pagarse en una granja a 830 euros. Hoy, ese mismo animal cuesta 1.850 euros, lo que supone duplicar su precio y evidencia la intensidad de las tensiones que existen en el mercado, afirma la Juana de Vega.
Los problemas para incorporarse impiden ampliar la oferta
En este contexto de precios históricos, lo lógico será pensar en un incremento de las nuevas incorporaciones atraídas, precisamente, por esa mayor rentabilidad. Pero el informe de la Juana de Vega señala, en cambio, que la falta de relevo generacional es uno de los principales riesgos estructurales de este sector, unido a las importantes barreras que existen para entrar en él. Son estas, precisamente, las que impiden que Galicia pueda incrementar de forma rápida la oferta de carne de vacuno.
Según el documento, aquellos ganaderos que quieren poner en macha una explotación de vacuno de carne se encuentran con problemas como el elevado coste del ganado, el incremento de las inversiones iniciales, el encarecimiento de los materiales y la complejidad burocrática. De hecho, «en un escenario de precios elevados, el sector presenta una capacidad muy limitada de aumentar la producción a corto plazo», añade el documento. Restricción que viene determinada, en gran medida, por el ciclo productivo del vacuno de carne, ya que la incorporación de nuevas vacas nodrizas y su entrada en producción requiere de alrededor de tes años, lo que impide dar esa respuesta rápida al mercado.
Pero es que, a mayores, existen toda una serie de factores externos que condicionan el funcionamiento del sector. Así, la pandemia provocó una caída abrupta de la demanda y el hundimiento de precios, mientras que la guerra de Ucrania disparó los costes de producción, acelerando el cierre de explotaciones. A ello se le sumaron, en los últimos años, problemas sanitarios, como la lengua azul o la Enfermedad Epizoótica. Ahora es la tensión geopolítica en Oriente Medio la que está provocando un nuevo alza en los costes de producción, además de que Mercosur introduce nuevas incertidumbres porque puede favorecer la entrada de carne procedente de otros países con menores constes de producción.
Es por eso que, en conjunto, el sector del vacuno de carne gallego se enfrenta a un escenario complejo donde la caída de la oferta coincide con una demanda en firme y con capacidad limitada de la respuesta productiva. El informe sostiene que la continuidad de este sector dependerá de su capacidad para incorporar nuevos productores, superar las barreras de entrada y adaptarse a un contexto económico, sanitario y geopolítico cada vez más exigente.
El documento subraya también la necesidad de reforzar el relevo generacional y avanzar hacia explotaciones de mayor dimensión, que permitan mejorar su viabilidad económica, También pone el foco en la importancia estratégica de mantener la capacidad productiva del sector en Galicia, no solo desde el punto de visa económico, sino también territorial. Pues este sector gestiona más de 20.000 hectáreas de superficie agraria útil.
