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El huevo cambia sus etiquetas: de las gallinas camperas a las sueltas en gallinero

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

Cedida

La Comisión Europea publica tres reglamentos que actualizan las normas de comercialización de este alimento

21 may 2024 . Actualizado a las 09:46 h.

Con el objetivo de mejorar la información que recibe el consumidor, la Comisión Europea ha publicado tres reglamentos que actualizan las normas de comercialización del huevo en toda la Unión Europea, explica la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO). Esta entidad se ha hecho eco de estos cambios que, principalmente, afectan a las nuevas denominaciones y al etiquetado de estos productos. Una de estas modificaciones es que, a partir de ahora, los huevos de gallinas en suelo pasarán a llamarse de gallinas sueltas en gallinero.

«Los reglamentos que revisan las normas de comercialización de huevos en la Unión Europea reafirman los objetivos del modelo agroalimentario europeo», explica Enrique Díaz Yubero, director de INPROVO. En su opinión, estos cambios «contribuirán a mantener la unidad de mercado, la trazabilidad a lo largo de la cadena y a mejorar la información que se ofrece a los consumidores españoles, resolviendo algunos problemas de aplicación práctica. 

Una de las novedades de estas nuevas norma se refiere al cambio en los nombres de algunos de los sistema de producción en el envase, con el objetivo de facilitar que los consumidores tomen decisiones informadas en el momento de la compra. Es el primer número que aparece en el código impreso en los huevos el que informa sobre el sistema en el que fueron criadas las gallinas. El cero se refiere a la producción en ecológico, mientras que el 1 acredita que proceden de gallinas camperas, animales que tienen acceso permanente a parques al aire libre durante el día.

La modificación afecta a las que lucen el número 2. Estas, hasta ahora, se denominaban gallinas en suelo y pasarán a llamarse gallinas sueltas en gallinero, que significa que estas aves se mueven libremente en el interior de un gallinero cubierto, lo que les permite interactuar entre sí y con su entorno. Cambian también el código 3, bajo el que se amparaba a las criadas en jaulas. Estas pasarán a llamarse ahora criadas en jaulas acondicionadas, que son las únicas que están permitidas en la Unión Europea. Según explican en INPROVO, las utilizadas en la mayoría de los países terceros, conocidas como jaulas convencionales, alojan más gallinas por metro cuadrado y carecen de equipamiento como perchas, nidos, material para escarbar, limas de uña y mayor altura. Elementos, todos ellos, que son obligatorios en la Unión Europea.

«El 22 % del censo de gallinas ponedoras en España están sueltas en gallinero. Este sistema es el que más ha crecido en los últimos años y ya lidera los sistemas de cría alternativos a la jaula en España y en la UE», explica Díaz Yubero.  Asegura, además, que las organizaciones que forman la interprofesional apoyan el cambio en las denominaciones, «que ayudará a los consumidores españoles a diferenciar, valorar y entender mejor cómo se producen los huevos, y a elegir los que quieran comprar según sus gustos, preferencias o necesidades, con la información necesaria en el envase».

Del confinamiento de las aves a los paneles solares

Por otro lado, la nueva normativa incorpora también una demanda recurrente de los productores europeos de huevos camperos: mantener su denominación comercial después del confinamiento prolongado de aves durante más de 16 semanas sin salir al parque exterior por motivos sanitarios. Además, también se permite a los Estados miembros autorizar el uso de los parques de gallinas camperas para otros fines, como la instalación de paneles solares. De esa forma, los animales dispondrán de más zonas de sombra y las granjas serán más sostenibles. 

Otra de las novedades es que los huevos aromatizados quedan incluidos en la categoría A, de huevos frescos, y deben cumplir las normas de comercialización de estos. Este tipo de productos, con olores intencionados, llevan ya algunos años en el mercado. El nuevo reglamento establece también que el marcado en la cáscara de los huevos con el código del productor se hará en la granja de producción, salvo que las autoridades nacionales establezcan que pueda hacerse en el primer centro de embalaje al que lleguen los huevos.

INPROVO recuerda que los reglamentos publicados recientemente no citan la echa de consumo preferente, que desde el año pasado se incluye en otra normativa que fue modificada para reducir el desperdicio alimentario. Actualmente, la fecha límite para vender los huevos al consumidor, que era de 21 días desde la puesta, se amplió a 28 días y en el caso de los huevos de gallina es igual a la fecha de consumo preferente.

Según la interprofesional, el Ministerio de Agricultura publicará próximamente un real decreto de aplicación de las normas de comercialización de huevos en nuestro país. Un texto en el que la Administración está trabajando con las organizaciones representativas del sector de puesta en España.