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La Festa do Queixo se despide en Arzúa con hasta 600 kilos vendidos por puesto

Manuel Varela Fariña
M.Varela ARZÚA / LA VOZ

GANADERÍA

PACO RODRÍGUEZ

«Nesta feira buscamos fidelizar ao cliente», explican los vendedores

06 mar 2023 . Actualizado a las 21:34 h.

A la entrada del recinto ferial de Arzúa, una familia se detiene a analizar con detalle la distribución de los puestos en la Festa do Queixo, que este fin de semana alcanzó su cuadragésimo octava edición. «Imos polos de aquí», zanja el mayor, apuntando con el dedo a la zona central donde se distribuyen los productos con denominación de origen protegida Arzúa-Ulloa. Una vez dentro, cientos de personas se amontonan por los pasillos y se aprietan contra los mostradores para degustar los productos, que impregnan con su aroma todo el espacio. Hay casi medio centenar de expositores, con productos de la comarca, del resto de Galicia y también llegados de otros puntos del país, trayendo sabores más secos y curados que el tradicional frescor del queso arzuano. Vienen desde El Bierzo, Extremadura o Castilla-La Mancha.

En medio de todo ello, dos mujeres facilitan información y venden merchandising de la feria, con recuerdos de Sargadelos, camisetas y bisutería. «Hai máis xente que o ano pasado, igual ou máis que antes da pandemia», recuerda una de ellas. Los del puesto que tienen detrás tuvieron que volver el sábado a por más mercancía después de agotar la que habían traído a la feria. A José Salvador Carreira, de Lácteos Terra de Melide, le pasó lo mismo. Calculó que vendería una cantidad similar a la del año pasado, pero la enorme afluencia de compradores le hizo volver el sábado al almacén en Melide a por más quesos.

Sobre el mostrador hay piezas de Arzúa-Ulloa tradicionales, también uno curado durante un año, otros de tetilla y unos de cabra cuya leche es extraída en una explotación que abrió recientemente en Arzúa. «Canto máis diferentes son, máis lle interesan á xente», comenta.

El sábado había vendido 300 kilos de quesos, por lo que la previsión este domingo al mediodía era repetir la misma cantidad hasta los 600, pero las previsiones se habían quedado ya cortas el día anterior. Los precios suben ligeramente a lo habitual en la feria, pero advierte de que el coste para los clientes es inferior al que encontrarán en los supermercados al deshacerse de intermediarios. «Nós non queremos aproveitar que estamos aquí para subir os prezos, o que buscamos é fidelizar ao consumidor. Que nos coñezan e repitan», explica José Salvador, que junto a su mujer, María del Carmen Rial, dirige el negocio familiar que fundaron sus padres.

En la parte frontal de la feria, a mano izquierda, Daniel Pérez cumple 30 años vendiendo sus productos de Daniberto —también creada por sus padres— en el encuentro gastronómico. Es de los más veteranos en el recinto, a pesar de llegar desde Vilalba. «Continuamos coa tradición. O noso principal produto é o queixo San Simón, pero tamén temos tipo patelo, tetilla e o noso afamado queixo con pemento», dice desde una feria que ha visto crecer, hoy «con máis pluralidade», pero donde «a esencia segue sendo a mesma». Frente al edificio, en la zona acotada a conciertos, Tanxugueiras pusieron al final de la tarde el broche final a un evento que ya roza el medio siglo de vida.