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¿Quién era Ignacio Pérez?, el primer veterinario titulado que ejerció en Galicia

felipe aira

GANADERÍA

Foto del patio del antiguo colegio San Clemente, que fue sede de la primera escuela de veterinaria
Foto del patio del antiguo colegio San Clemente, que fue sede de la primera escuela de veterinaria Foto de E. GuerraArchivo Carlos Castelao

Este monfortino obtuvo el título en 1886 en la Escuela de Ciencias Veterinarias de Santiago y fue inspector de carnes en A Coruña

05 dic 2022 . Actualizado a las 11:29 h.

El monfortino Ignacio Pérez Rodríguez (1850-1915) se convirtió en junio de 1886 en el primer veterinario titulado en Galicia. Ese año obtuvo el título de veterinario de primera clase en la antigua Escuela Especial de Ciencias Veterinarias, que funcionó entre los años 1882 y 1924 en Santiago de Compostela en el edificio monumental situado a la entrada de la Alameda que ahora ocupa el instituto Rosalía de Castro. La Facultad de Veterinaria, fundada en 1983, recoge el legado de esa antigua escuela, impartiendo hoy en día el Grado en Veterinaria y el Máster Universitario en Genómica y Genética, en los que participan más de 130 docentes de diecinueve departamentos de la USC.

La importante Escuela Especial de Veterinarias tuvo como impulsor al diputado gallego Eugenio Monteros Ríos. No solo fue el artífice de su nacimiento, sino que también garantizó su continuidad durante toda su vida. Ya por medio de una carta de fecha 23 de noviembre de 1881 afirma que se había logrado, con los ministros de Fomento y Hacienda, la consignación presupuestaria para establecer el centro. Al año siguiente confiaba en conseguir algunos fondos más para afianzar este importante proyecto, para el que había contado con el apoyo unánime de los diputados y senadores de las cuatro provincias gallegas.

La comisión responsable de conseguir ese logro de la que formaba parte Montero Ríos, con el apoyo de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, acordara solicitar la construcción de una escuela veterinaria. El objetivo era incentivar el sector agropecuario y atajar en la medida de lo posible la crisis que en aquellos años azotaba sin piedad al sector agrario, en el contexto de un entramado social marcadamente caciquil.

Se afirmaba en aquel entonces, por otro lado, que el establecimiento de esta Escuela Especial de Ciencias Veterinarias y la consiguiente formación de maestros veterinarios combatiría el enorme intrusismo existente en Galicia, ante la ausencia hasta esos años de un centro académico de esas características.

Ignacio Pérez era descrito como un alumno laborioso y aplicado. La brillantez de su expediente le valió la enhorabuena de varios docentes y del director, Pedro Aramburu y Altuna, reconocido médico, especialista en Anatomía General y Descriptiva y profesor de Veterinaria. Para poder acceder a esta escuela de veterinaria rea preciso poseer el aprobado en la enseñanza elemental y además conocimientos de álgebra, aritmética y geometría. El 3 de noviembre de 1882 , el monfortino comienza las clases junto con otros 23 compañeros.

Durante el período de alumno la Escuela de Veterinaria estuvo en San Clemente, compartió instalaciones con la Sociedad Económica de Amigos del País y con la Escuela de Artes y Oficios. El edificio de San Clemente en Santiago, fue constituido en 1596, y está vecino a los jardines de la Alameda, siendo hoy sus instalaciones las dependencias del instituto Rosalía de Castro. Entre los planes de Ignacio Pérez Rodríguez estaba el terminar los estudios de Veterinaria y posteriormente abrir su propio establecimiento veterinario en Vilaboa, a cinco kilómetros de A Coruña.

Embarque de ganado

Tras convertirse en junio de 1886 en el primer profesional titulado en la antigua Escuela Especial de Ciencias Veterinarias, desarrolló la mayor parte de su vida profesional en A Coruña. En septiembre de ese mismo año es nombrado por el Gobierno Civil coruñés para reconocer el ganado que desde el puerto herculino embarcaba con destino a Inglaterra. En octubre, abre un taller de herrador con todos los adelantos del oficio, en la puerta de la Torre de Arriba, frente al Fielato.

A comienzos del año siguiente es nombrado suplente de Veterinario Inspector de Carnes del municipio de A Coruña. Ya en enero de 1888 es designado para efectuar el reconocimiento de reses que se degüellen en el matadero público de esta ciudad. Fue vocal de la Junta Municipal de Sanidad de A Coruña, por nombramiento del Gobernador Civil, en el bienio 1897-1899. Estaba formada por tres médicos, un cirujano, un veterinario, un farmacéutico y tres vecinos notables. Ignacio, falleció en septiembre de 1915, a la edad de 65 años. Su esposa era Pastora Roldán Lodeiro.

Un día de feria, en el año 1950, cuando se celebraba en la Compañía
Un día de feria, en el año 1950, cuando se celebraba en la Compañía FOTOGRAFIA ARCADIO

Cerdos de paseo por las calles y un puesto de sementales

Eran otros tiempos y otras las otras realidades del devenir de Monforte en los tiempos en los que obtuvo la titulación Ignacio Pérez Rodríguez. Las noticias de El Regional de Lugo en el año 1890 dejan meridianamente claro que un paseo por aquel Monforte de finales del siglo XIX deparaba imágenes poco edificantes desde el punto de vista de la sanidad pública. «Pasean por las aceras de esta ciudad a los cerdos, y se encontrarán los montones de estiércol y demás inmundicias que existen en medio de las calles de Carud, Ramberde, Abeledos y otras muchas», describe una crónica.

En la publicación local Claridades queda constancia, por otra parte, de una serie de denuncias formuladas en el año 1916 que vienen al caso. «En la carretera de Quiroga al lado del Puente Fontecha, hay un puesto de sementales que se explota indebidamente y con escándalo de los vecinos. Rogamos al señor alcalde que para evitar tan repugnante espectáculo ponga mano en eso», dice el cronista que se hace eco de las quejas. Para entendernos, sería la céntrica esquina conocida popularmente como «del Valentín».

Abandono de la Compañía

Otra reseña de esta publicación local a comienzos del pasado siglo reivindica un mejor cuidado de la vecina zona de la Compañía: «Uno de los sitios más hermosos y agradables del pueblo es el Campo de la Compañía, y este campo rodeado de álamos, negros, negrillos, eso que fue alameda, debe mejorarse debe cuidarse, colocando bancos, poniendo flores que además de recrear la vista embellezcan el ambiente y no tenerlo en el gran abandono en que hace años». «Otra consecuencia de ese abandono —prosigue la información— es la de ser lugar habitual de paseos de cerdos y gallinas, dejando los primeros el suelo lleno de porquerías, que las segundas, se encargan de esparcir».

«Macho de varas», «Ferraduras» y «Pistón», algunos apelativos de viejos profesionales

Santiago Losada, destacado político conservador de Monforte, aparece censado como veterinario de Monforte a mediados del siglo XIX. Tomas Losada Conde, fallecido en abril de 1886, ejerció esa profesión en esta localidad, donde fue vocal del comité local demócrata progresista. Otro Losada, Emilio, fue veterinario y tuvo despacho en la actual calle Huertas en el año 1896. En XIX también figura como albéitar —nombre que recibían antiguamente los veterinarios, Tomás Losada González. Ya en el siglo XX, uno de los primeros en desarrollar esa labor profesional fue José Siso Somoza, que tuvo despacho en el año 1920 en la Praza do Piñeiro.

En la documentación del pasado siglo figura una larga relación de veterinarios en Monforte. Avelino Mazaira Noguerol, fallecido en 1953, fue inspector jefe veterinario en este municipio. En la lista aparecen a su vez Luis Fernández Losada, capitán veterinario y contador de la junta directiva fundadora de la Sociedad de Cultura Física Lemos Club, en 1924; y Albino Fernández Pérez, profesional por esos años, conocido popularmente como Macho de varas.

A mediados de sigo también ejerció ese cometido José Luis Álvarez Angul. y en el año 1967 consta como veterinario Fermín Encinar Gándara, directivo del Casino en ese época. Otro destacado profesional fue Félix Carretero, domiciliado en la avenida de Galicia, que ingresó en 1968 en la Orden Civil del Mérito Agrícola. Carretero publicó artículos relacionados con su profesión en periódicos y revistas. Cabe citar además a Manuel Ferraduras, hijo del también veterinario Clemente, titular de un puesto para inseminación y herraje a la salida del Puente Nuevo, y a José Antonio Cachaldora, conocido por Pistón.