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La lengua azul y la viruela ovina se extienden ¿pueden llegar a Galicia?

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

Fernando Sánchez | EUROPAPRESS

Medio Rural recomienda mantener la vigilancia en las explotaciones gallegas ante la posible aparición de síntomas de estas dos enfermedades

14 nov 2022 . Actualizado a las 09:55 h.

Dos enfermedades animales traen de cabeza a los servicios de sanidad animal de diferentes comunidades españolas. Se trata de la lengua azul, una enfermedad vírica que se transmite mediante mosquitos del género Culicoides y que afecta a rumiantes de diferentes especies, y de la viruela ovina y caprina, una plaga que fue erradicada en España en el año 68 y que está afectando, sobre todo, a explotaciones en Andalucía. Galicia se encuentra, por ahora, libre de estas dos enfermedades, aunque la duda es si existe alguna posibilidad de que lleguen aquí. Según el jefe de Sanidade Animal de la Consellería do Medio Rural, Jesús Orejas, existe preocupación porque se detecte algún positivo en animales de la comunidad, pero esta es limitada. Aún así, los servicios veterinarios están alerta y se ha informado a todo el sector ganadero para que se mantenga atento por si aparecen síntomas en algún animal.

El primer brote de lengua azul de esta temporada fue detectado en Extremadura el pasado 15 de septiembre. Desde entonces, la enfermedad ha sido localizada en animales de 26 explotaciones diferentes de las comunidades de Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde se han puesto en marcha programas de vacunación obligatoria. «En Galicia tuvimos afectación de esta enfermedad entre los años 2006 y 2009», explica Orejas. Pero hace ya años que la comunidad está libre de ella, después de haber puesto en marcha esas campañas de vacunación. Ahora, sobre la lengua azul se mantiene activo un programa de vigilancia, al igual que en todas las comunidades autónomas.

Asegura Orejas que esta enfermedad se transmite por un mosquito, que en Galicia es el Culicoides Obsoletus. Por eso se lleva a cabo todos los años una campaña de vigilancia entomológica, que establece controles para saber si este insecto está activo. «La enfermedad está condicionada a la circulación de este insecto vector, que depende muchas veces del clima», explica el responsable de Sanidade Animal. Precisamente por ese factor meteorológico es en el sur de España donde más prevalencia tiene la enfermedad. Eso no impide que, por culpa del cambio climático, cada vez se estén detectando casos más al norte. «España está notificando cada vez casos más al norte de lengua azul, el más cercano fue el detectado en Salamanca», explica Orejas.

El programa de vigilancia incluye también muestreos en determinadas explotaciones de las cuatro provincias gallegas y una vigilancia pasiva, para que veterinarios y ganaderos den la alerta ante posibles síntomas en los animales. «Tenemos una preocupación relativa por esta enfermedad porque estamos libre de ella desde hace años, pero con el cambio climático y el aumento de las temperaturas hay que estar atentos, porque vemos como se va extendiendo», concluye.

Más complicada es la viruela ovina y caprina, una enfermedad que estaba erradicada en nuestro país desde el año 68 y de la que ya se han detectado una veintena de brotes en solo unos meses, la mayoría, en Andalucía, en la provincia de Granada. «Es una enfermedad que no es fácil de diagnosticar porque en caprino no tiene síntomas y los que tiene en ovino se pueden confundir fácilmente con otras enfermedades», cuenta Orejas. En este caso, no hay programa de vigilancia activa por parte del Gobierno, se trata de erradicarla y contener el foco. Por eso su aparición en una explotación lleva al sacrificio de todos los animales que en ella habitan y a la destrucción de todos los materiales que pueden estar contaminados, así como una exhaustiva limpieza de las instalaciones.

La suerte que tiene Galicia, en este caso, es que no tiene comercio con las zonas en las que ahora se ha detectado la enfermedad. «El origen del foco está en Granada, pero llevaron los animales a un centro de concentración en Cuenca y ahí se expandió, aunque en Cuenca ahora ya está controlado», afirma. El responsable de Sanidade Animal asegura que la mayoría de las explotaciones de ovino y caprino gallegas son de pequeño tamaño, «no son industriales, por lo que no entran en los circuitos y, por eso, nuestra preocupación es limitada», asegura. Eso sí, se ha dado aviso a ganaderos, veterinarios, ADS y a todos los que intervienen en las campañas de saneamiento ganadero para que estén pendientes y alerta. «Les hemos informado y les pedimos que mantengan la alerta por si observan síntomas», explica. Orejas quiere transmitir un «mensaje de tranquilidad» sobre estas enfermedades, pero considera también que hay que mantener la vigilancia.