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Galicia libera a las gallinas de 28 municipios de las restricciones por la gripe aviar

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

Greenpeace

Agricultura relaja las medidas en las calificadas zonas de especial vigilancia tras no haberse producido nuevos casos y haber terminado la temporada de migraciones

22 may 2022 . Actualizado a las 22:09 h.

Todo parece indicar que el episodio de gripe aviar que azotaba a España desde principios de enero ha llegado a su fin. El Ministerio de Agricultura decidió esta misma semana levantar las restricciones que pesaban sobre las consideradas Zonas de Especial Vigilancia (ZEV) y la Xunta, teniendo en cuenta que en la comunidad no se detectó ningún foco ni en animales silvestres ni de corral, ha decidido seguir su ejemplo. 28 municipios gallegos están, desde ahora, libres de restricciones. Eso sí, en Medio Rural aconsejan seguir vigilando la situación, sobre todo, en las explotaciones profesionales. No hay que olvidarse de que los 31 focos detectados en aves de corral obligaron a sacrificar a 1,1 millones de aves en España, la mayoría, en granjas ubicadas en Andalucía.

Fue a principios de año cuando la gripe aviar llegó a España de la mando de cuatro cisnes y una cigüeña que fueron encontrados muertos en el río Segre, en la provincia de Lérida. Entonces, España ya había decidido elevar el nivel de protección, extendiendo las mismas medidas para prevenir los focos de esta enfermedad de las llamadas Zonas de Especial Riesgo (ZER) a las Zonas de Especial Vigilancia (ZEV). La misma decisión tomó Galicia. Hasta entonces, solo las localidades de A Illa, Cambados, Meaño, O Grove, Sanxenxo, Ribadumia y Vilanova de Arousa tenían que tomar medidas especiales. Esto significaba que en ellas no se podían criar patos y gansos junto con otras aves de corral, tampoco podían criarse estas al aire libre, ni darles agua proviniente de depósitos a los que pudieran acceder las aves silvestres. Se hacía necesario también proteger los depósitos de agua situados en el exterior y se prohibía la presencia de aves en los centros de concentración de animales.

Municipios afectados

Con el cambio de situación, otros 28 municipios gallegos pasaron a estar afectados por esta lista de prohibiciones. Se trataba de Dumbría, Mazaricos, Ortigueira, Cariño, Porto do Son, Ribeira, Vimianzo y Zas en la provincia de A Coruña; Ribadeo y Trabada en la de Lugo; Porqueira, Rairiz de Veiga, Sandiás, Vilar de Santos e Xinzo de Limia en Ourense y A Guarda, Marín, Meis, Moaña, Poio, Pontevedra, Redondela, O Rosal, Soutomaior, Tomiño, Tui, Vilaboa y Vilagarcía de Arousa en Pontevedra. Esto significaba que 35 concellos gallegos estaban en alerta por la epidemia que, aunque por fortuna nunca llegó a la comunidad, sí implicó importantes pérdidas en otras explotaciones del resto de España.

Ahora, las cosas han cambiado. El Ministerio de Agricultura ha dado por cerrados los focos surgidos en explotaciones profesionales, al haber concluido las tareas de desinfección y limpieza en las granjas afectadas y no haber descubierto nuevos casos. Al mismo tiempo, Agricultura sostiene que ha terminado el período migratorio de las aves silvestres invernantes desde países del norte y centro de Europa hacia España. Y, con estos argumentos en la mano, se ha optado por cambiar la situación epidemiológica del país esta misma semana, exceptuando a Madrid. Desde el pasado martes, los municipios incluidos en las Zonas de Especial Vigilancia ya no tienen que estar sometidos a medidas de prevención, lo que quiere decir que en ellos, entre otras cosas, se podrá criar aves al aire libre.

En Galicia, la Xunta se ha hecho eco de esta decisión, y, teniendo en cuenta que en la comunidad no se detectó foco alguno de esta enfermedad, ni en aves silvestres ni en aves de corral, se ha optado también por levantar las restricciones en los 28 municipios considerados de especial vigilancia. Aún así, desde Medio Rural, teniendo en cuenta las repercusiones que esta enfermedad puede ocasionar en una explotación, recomiendan a las granjas avícolas de toda la comunidad mantener medidas adecuadas para evitar el contacto con las aves silvestres, así como reforzar la detección precoz de los posibles casos. Recuerdan también que cualquier sospecha de caso debe ser comunicada a los servicios veterinarios oficiales.

Toda esta información se ha trasladado ya a todas las entidades y representantes del sector avícola gallego, así como a los agentes y administraciones que intervienen en la vigilancia de esta enfermedad. Además, la consellería recuerda que sigue siendo obligatorio el registro de corrales familiares en toda la comunidad, al igual que sucede en el resto de España.