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Multas de hasta 1.500 euros por no recoger los excrementos de las vacas

Cándida Andaluz Corujo
Cándida Andaluz OURENSE / LA VOZ

GANADERÍA

Santi M. Amil

Polémica en Castrelo do Val por una ordenanza para regular el tránsito del ganado

21 dic 2021 . Actualizado a las 22:01 h.

El Concello ourensano de Castrelo do Val (958 habitantes) aprobó una ordenanza municipal para regular el paso, la estancia y el tránsito del ganado por su casco urbano. Entre otras cosas, se especifica que del traslado de entre 1 y 30 cabezas deben encargarse al menos dos personas y que tienen que circular por la derecha. Pero la medida que ha despertado incomprensión entre los ganaderos es que los dueños de las vacas, cabras u ovejas están obligados a . A dejar en perfecto estado de limpieza las vías públicas, igual que estaban antes de su paso. De no hacerlo, se considerará una infracción grave que llevará aparejada una multa de entre 750 y 1.500 euros.

Isaac Boo Alvar es el único ganadero con cuadra en la capitalidad del municipio y esta medida le obligará, asegura, a llevar a sus cabras al concello limítrofe de Laza, donde no tendrá que recoger una por una las deposiciones de los animales. También ha tenido que trasladar parte de sus vacas a una caseta construida al lado de un campo y dejar únicamente cinco en la cuadra que tiene desde hace veinte años. «Dende o ano 2000 teño aquí as vacas e agora teño que desfacerme delas. Eu non dispoño nin de medios nin de tempo para ir recollendo as cagadas», afirma enfadado. Boo Alvar explica que el alcalde tomó la decisión por las protestas de un vecino que compró una casa por el camino por el que transita el ganado para ir a pastar. «Non pasan por fincas privadas, senón pola rúa que é tanto delas como miña. O que pasa é que agora ós camiños de sempre chámanlles rúas. E estamos nun concello como este, no que vivimos catro ou cinco do gando... É unha tontería», añade.

Saca las vacas por la mañana y las recoge de noche: «Non podemos telas fóra porque o lobo atácaas. O que fan con nós é unha loucura e é para todo o Concello, inda que o máis prexudicado son eu», denuncia. Y es que a Isaac Boo no le queda más remedio que pasar por el pueblo para llevarlas a pastar: «Non teño outra alternativa». Afirma que con estas medidas acabará desapareciendo la realidad del rural y añade que incluso ha tenido que quitar las campanas de algunos animales porque el sonido también incomodaba. «Agora calquera persoa que chegue pode dicir que molestan as vacas e múltannos ¿Que facemos? Isto é acabar co pouquiño que temos, coa única actividade que hai sen necesitar doutros medios», denuncia. De momento, ha presentado una reclamación y no descarta convocar una concentración, junto a otros ganaderos del concello, si se aplica la ordenanza.