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Galicia exporta su sistema automatizado y patentado para la cría de Porco Celta

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

ALBERTO LÓPEZ

El proyecto de investigación Forescelta permitirá instalarlo en otras comunidades gallegas y en Asturias

13 nov 2021 . Actualizado a las 10:11 h.

Hace ya algunos años, la comunidad de montes de Carballo, en Friol, y la asociación de criadores de la raza porcina celta (Asoporcel) diseñaron un novedoso sistema pensado para facilitar la cría de estos animales en extensivo aprovechando grandes extensiones de terreno. El invento, que fue patentado, tenía otras muchas ventajas, como que funcionaba con energía solar, se podía trasladar fácilmente de una parcela a otra y estaba completamente automatizado, para facilitar su gestión. Ahora, Asoporcel colabora con la Asociación para el Desarrollo del territorio Interregional del río Eo (Intereo) en un nuevo proyecto de investigación denominado Forescelta. Su objetivo será el de exportar este sistema a dos comunidades de montes, una gallega y otra asturiana.

«Este sistema está pensado para aproveitar grandes superficies de terreo que están en desuso», explica Iván Rodríguez, director técnico de Asoporcel. El nuevo proyecto de investigación permitirá comprobar los efectos que la acción de los animales tiene sobre esos suelos. Se ejecutará durante los próximos dos años y cuenta con un presupuesto de 500.000 euros. Además de las entidades mencionadas, colaborarán la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal), el servicio regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), la fundación centro Tecnológico de la Carne (CTC), la asociación de criadores de Gochu Asturcelta (AGCA), la de propietarios forestales del Occidente de Asturias (ASFOROCAS) y el monte vecinal de Carballo.

Santi M. Amil

Para la realización del proyecto se ha seleccionado a la comunidad de montes de Mestre, en Ribeira de Piquín, y a otra de Asturias. La idea es que estas dos entidades implanten, en los próximos meses, el sistema que ha sido patentado en Friol. Este consiste en un curro central de unos 800 metros cuadrados de superficie que, en su interior, acoge camas, comederos, bebederos y un espacio para pesar y cargar a los animales. Funciona de forma completamente automatiza y, por ello, es necesario entrenar a los animales que allí se crían. Tras un proceso de aprendizaje estos responden a la campana, que les indica cuándo deben volver al curro. «O curro ten unha porta automática que se abre pola mañá e, a última hora do día, despois de que soe a campá péchase de novo», cuenta Rodríguez. De esta forma, los animales pueden pastar libremente por los alrededores del curro, limpiando el terreno y, cuando es la hora, se resguardan para pasar la noche cómodamente.