Patrocinado por

El acuerdo lácteo más ambicioso sigue siendo papel mojado seis años después

X.R. Alvite REDACCIÓN / LA VOZ

GANADERÍA

ANGEL MANSO

La declaración de intenciones firmada por el sector no logró sus objetivos

24 sep 2021 . Actualizado a las 09:30 h.

Hoy se cumplen seis años de la firma del Acuerdo para la sostenibilidad del sector lácteo. Una ambiciosa declaración de intenciones que aún hoy sigue sin haber logrado su propósito principal de dar estabilidad y crear valor para la leche. Ni siquiera el hecho de ser refrendado por una treintena de empresas lácteas, la práctica totalidad de las compañías de distribución alimentaria y las más representativas organizaciones profesionales agrarias resultó ser una garantía suficiente para que se lograsen dos de sus objetivos fundamentales: mejorar la capacidad negociadora de los productores y establecer una relación más racional y equitativa entre todos los agentes que intervienen en el sector. Este es el grado de cumplimiento de los principales compromisos incluidos en el mayor pacto sectorial firmado por el lácteo en toda su historia.

La eterna batalla de los precios

A día de hoy, los ganaderos gallegos cobran 32,5 céntimos por cada litro de leche que entregan a la industria, cinco más de los que percibían cuando se firmó el acuerdo en el 2015. Si bien es cierto que durante este período se ha registrado cierta estabilidad en las cotizaciones —en los últimos 30 meses el precio ha estado en el entorno de los 31 o 32 céntimos— también lo es que son pocas las granjas que alcanzan unos márgenes mínimos de rentabilidad. El fuerte incremento del pienso, la luz o el gasoil han disparado los costes de producción de las explotaciones hasta los 36 céntimos por litro de leche, tal y como reconoce el propio Ministerio de Agricultura. Lo que si ha permanecido invariable durante los últimos seis años es el hecho de que Galicia sigue siendo la comunidad con los precios más bajos de todo el territorio nacional y España, a su vez, sigue a la cola en cuanto a cotizaciones dentro de la UE27. 

Contratos impuestos,

Tal y como sucedía en 2015, los ganaderos siguen manteniendo una débil posición negociadora a la hora de firmar los contratos lácteos con la industria. Ninguna granja gallega, por grande que sea, tiene la más mínima capacidad a la hora de establecer, o al menos pactar, el precio que recibirá por la materia prima que vende. Dicho de otra manera, o firma el acuerdo que unilateralmente le propone la láctea o el ganadero se queda sin comprador para su leche. Es una constante que se repite entre todos los operadores que acostumbran a ofertar precios similares por lo que cambiar de industria no resulta tarea sencilla. En este sentido, tampoco las organizaciones de productores, entidades creadas precisamente para empoderar a los productores frente a las empresas, han cumplido la labor para la que fueron creadas.