Esta es la forma en la que se cuidan esos ratones y conejos que salvan vidas

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

GANADERÍA

La encargada del servicio, Mercedes Otero, en uno de los laboratorios del centro
La encargada del servicio, Mercedes Otero, en uno de los laboratorios del centro OSCAR CELA

Investigadores de toda España recurren al animalario del Campus Terra

19 jul 2021 . Actualizado a las 09:33 h.

Conejos y ratones sirven, en el campus de Lugo (USC), para investigaciones que tienen como objetivo mejorar la salud de personas y de animales. Esos trabajos se llevan a cabo en el animalario que funciona en el Campus Terra, pero sin que la contribución al bienestar suponga someter a esos animales a unas malas condiciones.

Por el contrario, la responsable del servicio, Mercedes Otero, subraya que facilitar un entorno favorable a conejos y a ratones es una cuestión prioritaria en el trabajo diario. La premisa con la que se trabaja con los animales está clara: «A maior confort animal, máis saúde para os humanos», dice Otero, que recalca que la salud que se propicia en el centro para los animales acaba influyendo después en la salud de las personas y de los animales

Actividad

Tareas variadas.

Análisis de toxicidad, regeneración de músculos y de huesos, implantes dentales o estudios farmacológicos son algunas de las actividades que se realizan en el centro. Son cuestiones cuyos resultados pueden extrapolarse después a seres humanos o a animales, como explica Mercedes Otero, responsable del servicio.

Los ratones y los conejos con los que se trabaja proceden de criaderos que están dedicados específicamente a animales de experimentación y que cuentan con un certificado que reconoce ese perfil. En estas instalaciones hay siete salas para ratones y dos para conejos.

 Usuarios

Perfil dispar.

Los investigadores que acuden al animalario tienen un perfil que varía de unos a otros, ya que la formación académica que han seguido es muy diversa. No obstante, todos deben acreditar una capacitación que se consigue en un curso que combina una parte teórica y otra práctica. Para poder desarrollar un proyecto, hay que pasar primero por la revisión que efectúa un comité, perteneciente a la Universidade de Santiago de Compostela (USC); luego interviene un órgano habilitado; después la Xunta da el definitivo visto bueno. El Animalario Lugo, nombre oficial, tiene acuerdos con entidades públicas pero también con empresas. Terminada la tarea en las instalaciones, cada investigador publica un trabajo en una revista especializada.

Atención

Reducir, refinar y reemplazar.

Esas tres erres —así se expresa Mercedes Otero— recogen los objetivos de bienestar animal presentes en el centro. En primer lugar, se intenta reducir el número de animales que se emplean; en segundo, se pretende refinar el manejo, de modo que se rebaje el estrés y el dolor; en tercer lugar, se descarta el empleo de animales vivos si una experimentación se puede realizar con células.

Además, detalla Otero, los animales pasan, antes de que se inicien las investigaciones, un tiempo de adaptación, puesto que suelen llegar estresados debido al viaje y al cambio de entorno.

 Cuidados

Alimentación con pienso especial.

Conejos y ratones se alimentan con un pienso especial, y sus camas están hechas con virutas de madera de abeto o de chopo. Además, en el animalario se toman algunas medidas para que estén entretenidos: por ejemplo, a los conejos se les ponen pequeños palos de madera de chopo para que se distraigan mientras los roen.

Por otro lado, las jaulas son metálicas y tienen plástico dentro; pero, afirma Otero, se busca que sean imitaciones de madrigueras y que los conejos permanezcan en condiciones similares a las de su hábitat natural. Si, por cuestiones relacionadas con un experimento, los animales tienen que estar en jaulas individuales y no en grupo, como es habitual, se adoptan algunas medidas que favorecen su distracción: por ejemplo, se ponen pequeños rollos de cartón, de los que se usan como soporte para el papel higiénico o el papel de cocina, para que los animales estén más entretenidos.

 Oscilación

El número de animales varía a lo largo del año.

Los conejos y los ratones solo llegan al animalario cuando hay algún proyecto y son necesarios para los estudios. En la memoria que presenta cada investigador, debe quedar recogido el número de animales que va a utilizar. Cuando llegan, quedan anotados en un registro. Cuando termina el trabajo, se marchan: si son utilizados en otros trabajos, también se incluyen en otro procedimiento.

En el animalario hay un registro anual de entrada y de salida de ratones y de conejos. Esos datos se mandan a la Xunta, que a su vez los envía al Ministerio de Agricultura.

 Duración

Un máximo de cinco años por investigación.

El número de proyectos varía de un año a otro. No obstante, lo que sí está regulado, como precisa Mercedes Otero, es que ninguno dure más de cinco años. Ese detalle no significa que el investigador esté todo ese tiempo en el animalario, ya que su estancia solo tiene lugar para trabajar en el laboratorio. Lo que se regula es que no pueden pasar más de cinco años desde que se presenta el proyecto.

Sí está claro, recalca Otero, que el perfil de los investigadores es muy variado, igual que su procedencia, pues llegan de Galicia y del resto de España.

Prácticas para lograr certificados bajo supervisión de personal del centro

La obtención de certificados TBS, que consisten en trabajos bajo supervisión, es uno de los perfiles destacados del animalario en estos momentos. El personal del centro coordina la actividad, que luego firma la responsable administrativa, Elvira López Mosquera, adjunta al vicerrectorado del campus. Esos certificados facultan para realizar trabajos de tres categorías distintas (cuidado de animales, eutanasia e investigación). Pero que los investigadores y sus campos de actuación son variados se nota en que también se realizan trabajos sobre toxinas marinas, que pueden proceder de vieiras o de mejillones y con las que se intenta averiguar cómo afectan. En este animalario de Lugo ciudad trabajan tres personas.