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El desatino de Garzón frena la salida a flote de los ganaderos tras la pandemia

maría cedrón REDACCIÓN / REDACCIÓN

GANADERÍA

Los ganaderos reclaman que se valore un modelo de manejo ligado al medio ambiente y que respeta el bienes animal, no metiendo a todos en el mismo saco
Los ganaderos reclaman que se valore un modelo de manejo ligado al medio ambiente y que respeta el bienes animal, no metiendo a todos en el mismo saco

«O cebadeiro do vídeo é de EE.UU., non ten que ver co que facemos aquí», explica Elio López, que gestiona uno de los mayores cebaderos de Galicia 

13 jul 2021 . Actualizado a las 23:29 h.

Hace dos años, Luis López, da Casa do Alcalde Ecoloxía SC, hizo una fuerte inversión en su explotación. «Non en maquinaria, senón en animais. Temos rubia galega e razas en perigo de extinción como a cachena ou a vienesa», dice. Tiene 39 años, una granja familiar en Outeiro de Rei dedicada a la cría de ganado de carne en ecológico y una forma de trabajar en la que inyecta al manejo tradicional conocimientos que promueven el cuidado por el entorno. Y todo bajo el amparo del Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica (Craega). Porque Luis cree que hay que hacer las cosas bien. Cuenta que la distribución tiene que mostrar al consumidor esa diferencia, que no toda la carne del lineal procede de animales criados del mismo modo. Pero sobre todo quien debería conocer esa diferencia es un ministro de Consumo. Para él y para otros productores gallegos de carne consultados, la campaña de Alberto Garzón para rebajar el consumo de carne es un desatino porque, en lugar de mostrar las diferencias entre cómo se crían los animales para que luego el consumidor decida, no hace más que generalizar y frenar la recuperación de un sector ahogado por la pandemia y que, en Galicia, no tiene nada que ver con lo que recoge su vídeo.

El gran problema de fondo que ven los ganaderos es que no se valora la diferencia, que se paga al productor toda la carne igual y que el desconocimiento del sector que muestra la campaña no hace más que devaluar un esfuerzo que va más allá de la cría de ganado. Porque el trabajo que realizan a diario también implica conservación del entorno o esa sostenibilidad de la que tanto gusta hablar en Europa. A Luis no le pagan las reses criadas en ecológico en Outeiro de Rei a más de unos 4,5 euros por kilo. «Son animais que están fóra e que maman todo o tempo, como complemento dáselles no último mes cereal acreditado polo Craega. Os de manexo tradicional, que non están certificados polo consello regulador, páganos a entre 3 e 3,5 euros por quilo», apunta.

Para ganaderos como él, con un producto diferenciado, el cierre de la hostelería durante los meses de pandemia supuso un duro golpe al cerrar una de las principales vías de distribución de sus canales: «As cámaras aínda están cheas de animais», dice. Eso fue para ellos una losa que cortó el repunte de unos precios que ya estaban por debajo de los 4,7 euros por kilo canal antes de que en marzo del año pasado se decretara el estado de alarma.