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El Gobierno trata de zanjar la crisis del chuletón para no dañar más la cohabitación con Podemos

ramón gorriarán MADRID

GANADERÍA

Las ministras de Igualdad, Irene Montero (derecha, abajo) y de Derechos Sociales, Ione Bellara (izquierda, abajo), que defendieron a Garzón, en una foto de archivo
Las ministras de Igualdad, Irene Montero (derecha, abajo) y de Derechos Sociales, Ione Bellara (izquierda, abajo), que defendieron a Garzón, en una foto de archivo Emilio Naranjo

Las ministras moradas salen en defensa de su compañero pero el PP solicita la reprobación del Congreso al ministro de Consumo

10 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tras la rotunda defensa del chuletón de Pedro Sánchez como contrapunto a las recomendaciones del ministro de Consumo para comer menos carne, hoy llegaron las buenas palabras en el Gobierno para no alterar la compleja cohabitación de ministros del PSOE y Unidas Podemos. Nadie arremetió contra Alberto Garzón, que 24 horas después recibió muestras de apoyo desde la alianza morada. La ministra de Industria, Reyes Maroto, todavía propinó una colleja a su colega, al que recomendó hacer campañas «en positivo» porque «estamos cansados de que nos digan lo que no tenemos que hacer». Pero fue la excepción.

No hubo más críticas a Garzón dentro del Gobierno

No así en la oposición, que insistió en reclamar su dimisión por el daño causado al sector ganadero. El PP incluso presentó una proposición no de ley para que el Congreso repruebe al ministro por «despreciar» al sector ganadero y haber «utilizado» recursos públicos para una campaña de «desprestigio» y «criminalización» del mismo. Pablo Casado aprovechó la polémica para censurar a Sánchez por su «gracieta» sobre cómo le gusta la carne porque da «vergüenza ajena». Calificó asimismo de «broma de Garzón y de todos estos comunistas 3.0» la campaña sobre la ingesta cárnica.  Desde el Gobierno insistieron en pasar página y achacaron la polémica a una descoordinación entre los departamentos de Consumo y Agricultura.

Lo cierto es que el documento España 2050, presentado por Pedro Sánchez a bombo y platillo hace dos meses, reconoce en su capítulo cuarto, página 190, que «el consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable» y aconseja su reducción por su impacto en el medio ambiente. Esta restricción de ciertos consumos, añade el informe, «no provocará un empeoramiento de las condiciones de vida ni del bienestar de la ciudadanía. De hecho, probablemente ayudará a mejorarlas». El problema, dicen en el Ejecutivo, estuvo en las palabras escogidas para lanzar el mensaje.