Así se gestó durante más de 30 años la mayor finca rústica privada de Galicia

Ocupa 1.202 hectáreas en Vilalba y está alquilada al grupo Finca Enxebreza

Un rebaño de vacas salers de Finca Enxebreza (grupo que tiene arrendada la finca a Piccolo Rancho S.A.) pastan en una parte de Parajes del Marqués, un nombre que hace referencia al marqués de Ensenada.
Un rebaño de vacas salers de Finca Enxebreza (grupo que tiene arrendada la finca a Piccolo Rancho S.A.) pastan en una parte de Parajes del Marqués, un nombre que hace referencia al marqués de Ensenada.

redacción

Cuenta Aladino Barros que nació en Carballás, en el concello de Cerdedo, ahora Cerdedo-Cotobade, sobre un haz de hierba: «Mi madre lo contaba siempre. Fue a la feria de último miércoles de mayo en Soutelo de Montes, en Forcarei. Al regresar, trajo un haz de hierba atado con un cordón de aliso que rompió para echar a las vacas en la cuadra. De repente se puso de parto y, aunque la casa estaba al lado, no le dio tiempo a llegar. Allí nací. Yo, desde luego, no me acuerdo». Dice que probablemente por eso, y porque es músico, le gusta tanto la naturaleza. Y fue ese amor el que llevó a una de sus empresas, Piccolo Rancho S.A., a convertirse en la propietaria de la mayor finca rústica de Galicia, con perdón de algún monte vecinal en man común. La propiedad, bautizada como Parajes del Marqués porque se levanta en las tierras en las que paseaba el señor de Ensenada, es una finca de 1.202 hectáreas que Aladino fue hilvanando durante más de treinta años en la parroquia de Vilapedre, en el concello de Vilalba. «Para crearla ha habido que reunir más de 4.000 escrituras y 12.000 firmas. Hay que tener mucha paciencia», dice. Y tanta. Porque hay que conocer bien cómo es Galicia, ser cauto, y a la vez firme para negociar. Y no hay que hacer ascos a viajar decenas de kilómetros para convencer, a veces, a un único propietario de una parte de un terreno indiviso (una finca de varios herederos que no han dividido la propiedad). Porque una de las claves de haber logrado juntar tanto espacio es que Aladino Barros no hace ascos a la compra de indivisos.

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Así se gestó durante más de 30 años la mayor finca rústica privada de Galicia