«Sen concentración, o único que fas é pasar traballo, e a terra non vale nada»

El tamaño medio de las fincas en una parroquia de Castro de Rei se cuadriplica con la parcelaria

Domingo Casanova lamenta que la concentración no se hubiese terminado antes
Domingo Casanova lamenta que la concentración no se hubiese terminado antes

VILALBA / LA VOZ

Hace días que se entregaron los títulos de la concentración parcelaria de Mos (Castro de Rei). Hablando en cifras, la Consellería do Medio Rural invirtió un millón y medio de euros en una superficie de 435 hectáreas; la superficie media de las parcelas es casi cuatro veces mayor, pasando de 2.600 a 10.000 metros cuadrados, y son 262 los propietarios dueños de terreno.

Hablando en impresiones, los que mantienen la actividad de la ganadería, sea con explotaciones grandes o pequeñas, reconocen que el proceso era necesario y que ya debería haberse realizado hace años, puesto que la reestructuración del terreno es el único modo de asegurar actualmente la viabilidad de las granjas en el medio rural.

Una explotación grande puede considerarse la de Domingo Casanova, que forma parte de una SAT con 250 vacas, de las que 125 están en producción lechera. Su impresión sobre la necesidad de la concentración parcelaria es tajante: «Sen concentración, o único que fas é pasar traballo, e a terra non vale nada», asegura. En la explotación se realiza la recría de las novillas y se trabaja con unas 80 hectáreas de terreno, de las que 30 son propias y el resto está alquilado.

«A concentración éo todo: recupéranse leiras abandonadas, que non se traballarían se non houbese concentración», dice. Por otro lado, no solo vale la concentración para recuperar terreno, sino que le parece el único medio de que las parcelas puedan ser aprovechadas con garantías: «Coa maquinaria que hai hoxe, fan falta leiras grandes», afirma.

La realización de una concentración parcelaria depende en su inicio de que se reúnan firmas para que la Xunta inicie los trámites. Domingo Casanova no duda en comentar a ganaderos de zonas sin concentración que el proceso merece la pena. Su única queja es que la de su parroquia quizá llegue algo tarde: «Debera estar feita hai anos», explica.

A unos centenares de metros de esta SAT está la explotación de Carmen Silvosa, de tamaño mucho más reducido, con 35 vacas en total. Ahora trabaja en seis fincas, cuatro de su propiedad y dos alquiladas, que suman unas diez hectáreas de superficie total. El número de parcelas es mucho menor del que manejaba antes del final de la concentración: «Xa nin me acordo», dice para comentar cuántas eran y sin un gran tamaño.

Aunque el número de animales sea muy inferior al que maneja su ganadero vecino, las impresiones de Carmen Silvosa sobre la necesidad de la parcelaria son parecidas: «Sen concentración, non entran os tractores nas leiras», dice. «É o que se necesita. Sen iso, xa me dirás», recalca. Como su vecino, también cree que el proceso debería haberse realizado antes. «Chegou ben, aínda que tarde. Pero chegou», declara.

El caso de Mos es un paso más en un proceso en marcha en este municipio chairego. El año pasado se entregaron los títulos de la concentración de Ramil, está en fase inicial la de Triabá y acaban de anunciarse los trabajos de la de Viladonga. Para el alcalde, Francisco Balado, la existencia de parcelarias es una necesidad básica en Castro de Rei.

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