Las granjas artesanales podrán sacrificar en casa sus animales para comercializar

El Gobierno adapta la norma europea, por la que lleva años esperando el sector

Sandra López, en su explotación avícola
Sandra López, en su explotación avícola

redacción / la voz

Sandra López, de la granja Eiroá, tiene una explotación avícola artesanal en el concello de Láncara, en Lugo. La ley le deja tener cincuenta ponedoras, otras tantas gallinas para recría y 200 animales de cebo al año. Pero hasta ahora no le permitía sacrificar sus animales en casa. «Estamos levando os galos a matar a Agolada», dice. Son 73 kilómetros para ir; otros tantos para volver: «Ao mellor un restaurante che encarga catro polos á semana, por dicir algo, e non che compensa tanto camiño». Su voz cambia al conocer que ayer el Consejo de Ministros aprobó un real decreto que regula y flexibiliza la aplicación de varias disposiciones de la UE en materia de seguridad e higiene alimentaria, entre las que está la que permite realizar a las pequeñas granjas sacrificios en la propia explotación. De momento, hasta que entre en vigor la norma, no da saltos de alegría, pero abre la puerta a la esperanza: «Non sei que che pedirán, pero de aceptar o tipo de instalación para matar que lles propuxemos hai xa tres anos dende a Asociación de Avicultores Galiña de Mos (Avimós) sería un descanso». Supondría el final de un largo camino iniciado hace tiempo por las granjas artesanales que llevan años tocando a las puertas del ministerio para que adapte la normativa europea.

Los detalles de la norma, pensada para impulsar el consumo de cercanía, todavía se desconocen. Lo que ayer trascendió tras la celebración del Consejo de Ministros es que el real decreto establece que esas pequeñas granjas podrán sacrificar en su instalación las aves o conejos criados en la propia granja, o aquellos que hayan cumplido la estancia mínima establecida. Con todo, habrá un límite anual de sacrificios.

Venta directa de carne

La norma, según el Ministerio de Agricultura, también permite la venta directa de pequeñas cantidades de carne a consumidores o a establecimientos de venta al por menor. Esta podrá realizarse en la propia explotación o en ferias o mercados ubicados a menos de 100 kilómetros de la granja.

Los productos deberán indicar el número de registro de la explotación en el Registro General Sanitario de empresas Alimentarias, la descripción de la mercancía, el peso neto del producto y la fecha de sacrificio. Cada producto también deberá indicar el lugar en el que fue sacrificado el animal -granja, caza o ganadería de lidia en su caso- y, cuando corresponda, han de advertir que la carne tiene que pasar por los fogones antes de ser consumida.

Para comercializar leche cruda, añade el real decreto, la granja en cuestión ha de figurar en el registro como establecimiento autorizado para dicha actividad.

Además, actualiza el listado de especies de caracoles salvajes que pueden comercializarse y se actualizan las normas higiénicas para ello conforme a lo estipulado por Bruselas.

Ahora ha de ser la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan) la que debe encargar guías para explicar todos los procesos que deberán adoptar las granjas.

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