Patrocinado por

El plan lácteo urge a convertir las granjas en sociedades mercantiles

Maria Cedron REDACCIÓN

GANADERÍA

ROI FERNÁNDEZ

En Galicia, un 97 % de las explotaciones lácteas están sujetas a fórmulas sujetas a un régimen de responsabilidad patrimonial ilimitada

07 dic 2020 . Actualizado a las 23:11 h.

Garantizar el relevo generacional en las granjas lácteas gallegas es la primera piedra que hay que apuntalar para cumplir ese objetivo marcado por el Plan Estratéxico para o Sector Lácteo de consolidar Galicia como una de las principales regiones productoras de leche de Europa. Actualmente ocupa el puesto número diez, por detrás de territorios como Southern, en Irlanda; Bretaña en Francia; Lombardía, en Italia; Pays-de-la-Loire, en Francia; Weser-Ems, en Alemania; Basse-Normandia, en Francia; Schleswig-Holstein, en Alemania; Mazowiecki, en Polonia, y Podlaskie, en ese último país. ¿Cómo lograrlo? Una de las medidas propuestas en el documento es promocionando e incentivando la compra, la participación de trabajadores o terceros en la titularidad de la explotación o recurriendo a la fórmula del alquiler.

Más allá de que culturalmente no sea fácil convencer a un ganadero que deje las riendas de una explotación que fue levantando con el esfuerzo de toda la vida a un desconocido, para favorecer que ese tipo de fórmulas sean una realidad es necesario, como también urge el documento, cambiar el régimen jurídico que impera en buena parte de las explotaciones lácteas para convertirlas en sociedades de carácter mercantil, de modo que quede perfectamente separado el patrimonio empresarial del titular o titulares del personal.

Según los datos del Fogga, el 97 % de las explotaciones lácteas gallegas se rigen por fórmulas jurídicas —personas físicas (71,6%), sociedades civiles (21,8%)  o SAT (3,5%)— que están bajo la regulación del Código Civil de 1889 y que tiene como característica común que la responsabilidad patrimonial, tanto de los propietarios como de los socios de esas sociedades es personal e ilimitada, con lo que deberán responder con sus bienes presentes o futuros frente a terceros. Por contra, solo un 1,8 % de las explotaciones adoptan la fórmula de sociedades anónimas o de sociedades de responsabilidad limitada, mientras que las cooperativas representan un 0,7 % del total de granjas lácteas en Galicia. 

El objetivo de promover el cambio de régimen jurídico, además de evitar que un fracaso empresarial repercuta en los bienes personales, pasa por facilitar después la transmisión. El plan recoge que promoverá el cambio «intensificando a contía das axudas públicas para explotacións de natureza mercantil».

La idea de recurrir al alquiler o a la participación de terceros en la sociedad para garantizar la continuidad no es nueva. Otros países como Francia utilizan ese tipo de vías para fomentar el mantenimiento de la actividad en las explotaciones donde no existe relevo dentro del núcleo familiar. De hecho, fue también una de las cuestiones abordadas en los grupos de trabajo donde distintas entidades dijeron sus propuestas.

Tampoco es la única medida para animar al relevo. El plan propone además, de un banco de explotaciones, orientar las ayudas a la incorporación y a planes de mejora para incentivar la sucesión por parte de personas ajenas a la granja evitando la pérdida de la inversión productiva, establecer incentivos fiscales u otras fórmulas de apoyo financiero como, por ejemplo, la de incentivar fiscalmente la creación de un fondo o cuenta de inversión (algo parecido a una  cuenta vivienda) por parte de la persona que va a suceder al titular en la granja, con contribuciones exentas de tributación, condicionadas a la efectiva sucesión da misma, como mecanismo de ayuda en la compra o en la realización de cambios. Otra propuesta pasa por una deducción fiscal para el ganadero que abandona cuando esté inmerso en un proceso de transferencia, condicionado a la que el traspaso se haga también efectivo. Favorecer el acceso a un crédito para poder comprar la granja o una participación mediante fórmulas de aval o interés cero es otra propuesta. Por no hablar de incrementar la edad máxima para acogerse a las ayudas para jóvenes agricultores, ahora está en los 40.