De Larsa a Clun o cómo Galicia soltó el timón de la industria láctea en 40 años

Liderar la transformación de la leche es un objetivo que ya se planteaba en los 80

Imagen tomada en 1993 cuando se presentó en el Parlamento gallego una iniciativa para crear el grupo lácteo gallego. En la imagen, entre otros, Roberto García, Lidia Senra y Leandro Quintas
Imagen tomada en 1993 cuando se presentó en el Parlamento gallego una iniciativa para crear el grupo lácteo gallego. En la imagen, entre otros, Roberto García, Lidia Senra y Leandro Quintas

redacción

Hubo un tiempo en el que Galicia no solo aspiraba a liderar la producción láctea a nivel nacional, sino también su transformación. Un objetivo que, aún a día de hoy, sigue siendo primordial para garantizar el futuro del sector, tal y como confirma la Estratexia de Dinamización do Sector Lácteo Galego, presentada por la Xunta, que busca la instalación de nuevas industrias en la comunidad. Aquel tiempo se remonta al comienzo de la década de los 80, cuando empresas como Leyma, con sede en Arteixo, y Larsa, ubicada en Vigo, registraban un crecimiento espectacular que las posicionaba entre las primeras lácteas españolas por volumen de ventas.

Al tiempo que España se adaptaba a las exigencias del mercado común europeo en el que acababa de ingresar, comenzaban también los movimientos para la creación de un grupo lácteo gallego que permitiese poner en valor los 1,6 millones de kilos de leche —el 25 % del total nacional— que cada año salían de las más de 100.000 granjas gallegas en activo. El proyecto no solo no fraguó sino que acabó con el desmantelamiento de buena parte del sector industrial autóctono. Una debilidad que se ha mantenido hasta la actualidad y que se traduce en que el 70 % de la leche gallega la controlan empresas foráneas.

larsa

El gigante del sur que pasó a manos asturianas. Aunque la producción se situaba mayoritariamente en el norte de la comunidad, la viguesa Larsa (Lacto Agrícola Rodríguez, apellido de la familia fundadora) iba camino de convertirse en una potencia a nivel nacional gracias a la venta de diferentes tipos de leche en varios formatos —brick, bolsa y botella— y, sobre todo a derivados lácteos como las natas, flanes o yogures de sabores. En la década de los 70 vivió su máximo apogeo con cinco plantas transformadoras en la comunidad —procesaba el 35% de la leche gallega—, una más en Madrid y delegaciones comerciales en las principales ciudades del país. Por aquel entonces contaba con una plantilla de más de 1.300 trabajadores y su facturación superaba los 20.000 millones de pesetas (120 millones de euros).

Las cosas, sin embargo, se torcieron a finales de los 80 y una importante crisis financiera —problemas de comercialización y una agresiva política de compras y de precios a la baja se apuntaban como causas— provocó que la empresa Larsa, acabase siendo vendida a la francesa Union Laitiere Normande (ULN). Tres años después ULN suspende pagos y Larsa acaba en manos de la también gala Bongrain que a su vez la traspasa después a la asturiana Corporación Alimentaria Peñasanta, matriz de Central Lechera Asturiana y su actual propietaria.

Leyma

El germen del grupo lácteo que fracasó. El 22 de agosto de 1962 nace Leyma (Leche y mantequilla) con una recogida de 2.000 litros que acabaron pasteurizados y envasados en una botella de vidrio. Tres décadas después se convirtió en el origen del tan ansiado grupo lácteo gallego gracias a la adquisición de los activos de Leite Xallas, al acuerdo con Colaga (Cooperativas Lácteas de Galicia) y la compra a Tabacalera del 100% de Lactaria Española, propietaria de la marca RAM. Las deudas del grupo, superiores a los 12.000 millones de euros. acabaron con la venta de la empresa al grupo granadino Puleva en abril de 1999.

La operación se llevó a cabo en medio de una fuerte tormenta política y mediática y la oposición de la Xunta que presidía Manuel Fraga que apostaba por la entrada de Leche Celta y Caixa Galicia en el grupo y posteriormente de Feiraco y Leche Río. Precisamente la firma lucense es, desde 2005, la actual propietaria de Leyma.

Leche Celta

Ni siquiera a la tercera fue la vencida. Si todavía quedaban esperanzas de creación del grupo lácteo gallego, estas se esfumaron completamente en febrero de 2000 con la venta del 75% de Leche Celta ?el 25% restante se formalizarían año y medio después- a la multinacional americana Suiza Foods. Leche Celta, con sede en Pontedeume, había sido fundada por Antonio Marchal en 1988 y facturaba en el ejercicio anterior a cerrarse su compra más de 30.000 millones de pesetas (180 millones de euros).

Para muchos debería ser, junto con Leche Río, la que pivotase la concentración de la producción láctea gallega. De hecho, se extendió el rumor de que tanto la empresa de Lence como Feiraco dieron pasos para su compra. Pero acabó en manos portuguesas tras ser comprada por Lactogal —la operación superó los 50 millones de euros— a Dean Foods, ya fusionada con Suiza Foods, su dueña original. A día de hoy es, tras Lactalis y Capsa, la que mayor presencia tiene en el campo gallego con una recogida que ronda el millón de litros diarios.

Alimentos Lácteos

Un experimento que apenas duró tres años. En marzo del 2010 comenzó a envasar leche Alimentos Lácteos, una sociedad creada por las cooperativas La Arzuana, Gancobre, Indega, Codegui, Codeira, Tierra Llana, Mopan, Perpetuo Socorro, Oriber y O Pereiro. La firma explotaba en régimen de alquiler la planta que Pascual tenía en la localidad de Outeiro de Rei y ponía en el mercado leche bajo las denominaciones Deleite y Muu, además de cartones de diferentes marcas blancas.

Los problemas financieros de un proyecto fuertemente subvencionado por la administración autonómica ?entre Xesgalicia, Igape y la Xunta concedió créditos por más de seis millones de euros- provocó su entrada en concurso de acreedores en mayo de 2013 y su disolución definitiva pocos meses después.

Clun

La gran cooperativa láctea. A falta de crear un gran grupo lácteo, Galicia se ha tenido que conformar con unir sus principales cooperativa lácteas. Así, en enero del 2017 comienza a funcionar, como cooperativa de segundo grado, Clun (Cooperativas Lácteas Unidas), fruto de la fusión de Feiraco, Melisanto e Irmandiños, después de que Cooperativa Xallas de Santa Comba decidiese descolgarse del proyecto. En la actualidad es el segundo grupo lácteo gallego, tras Leche Río, con un volumen de recogida diario de casi 300.000 litros de leche y que agrupa la actividad de más de 3.500 ganaderos.

La Xunta apoyará que las cooperativas entren en proyectos industriales lácteos

María Cedrón

Quiere incentivar el desembarco en Galicia de empresas transformadoras

«O desafío é transformar e iso ten que vir da man da innovación». Lo dijo ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, durante la presentación de la Estratexia do Sector Lácteo Galego, cuyas actuaciones van enfocadas a lograr en el horizonte del 2025 que un 75 % de la leche que se produce en Galicia se imprima de valor añadido dentro de la comunidad, como ya había adelantado el lunes el titular del Gobierno gallego durante su visita a Leche Río. Hasta ahora, un 60 % de la materia prima acaba comercializándose como leche líquida. Para conseguirlo, tendió la mano a la industria «internacional, nacional ou galega» ofreciendo a su Ejecutivo «como aliado» para instalarse en la comunidad y convertir la leche de «alta calidade» en «proteína, soros, nata líquida..., todo o que se pode sacar do leite».

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