Un mastín y un cordero, hermanos de leche

Lula, la perra que cuida del rebaño, adoptó al pequeño y lo alimenta junto a su hijo prácticamente de la misma edad

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Un corderito huérfano adoptado por una mastina Lula amamanta a sus dos hijos, el natural y el adoptivo

redacción

Corderito es un cordero sin nombre. Podría llamarse Beeee. Su madre lo abandonó. No se sabe muy bien por qué, pero a veces esas cosas pasan. El pequeño apareció un día saltando como saltan los corderos en medio del rebaño y nuestro Beeee, que vive en una explotación de Triacastela, en la provincia de Lugo, pidió auxilio a quien él, en su mente de animal, pensó que podría protegerle. Y quien mejor que Lula, la hembra de mastín que cuida a su rebaño del ataque de los lobos y lo guía en las montañas. Lula acababa de ser mamá, pero al contrario de lo que suele ocurrir a los mastines, solo trajo al mundo un perrito. Beeee se acercó a la perra y, ella, le dejó mamar. Ahora Lula tiene dos hijos. Uno biológico, todavía pendiente de bautizar. Pero por qué no llamarle Guau o Lobo, nombre común entre los grandes mastines de la zona.   Y uno adoptado que ya no busca a su otra mamá, Ni quiere biberón. ¿Para qué? Teniendo la leche de Lula a la temperatura ideal. 

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