Recría propia y compra de proximidad, el blindaje contra la tuberculosis bovina

Ahora que Galicia va a pedir el estatuto de región libre de la enfermedad, desde Sanidad Animal urgen a los ganaderos que no bajen la guardia

Imagen de archivo de terneros de recría en una granja
Imagen de archivo de terneros de recría en una granja

redacción

Galicia tiene previsto pedir en el primer trimestre del 2021 el estatuto de región indemne de tuberculosis bovina, una enfermedad que obliga a sacrificar todo el ganado de aquellas explotaciones en las que se ha dado un caso. Las buenas cifras de prevalencia de la patología —0,03% del total de la ganadería en los últimos seis años, por debajo del máximo de 0,1 % obligatorio para poder obtener dicha declaración— son fruto del esfuerzo conjunto de administración, ganaderos y veterinarios. Pero el trabajo no acaba ahí. No hay que bajar la guardia para no volver atrás. Contar con recría propia para renovar la cabaña —tanto láctea como nodrizas de carne— o, en caso de no poder hacerla, recurrir al mercado de proximidad en granjas conocidas o recomendadas por los veterinarios son algunos de los hábitos que ayudan a mantener alejada no solo la tuberculosis bovina, también otras patologías que afectan al ganado.

«Lo que hemos logrado llegando hasta aquí, lo hemos hecho gracias al sector — explica la jefa de área de Sanidad Animal de la Consellería de Medio Rural, Marta Muñoz— No podemos retroceder ahora». Por ello, desde ese departamento de control sanitario, destacan la importancia de que los ganaderos estén bien asesorados por los equipos veterinarios, bien por el facultativo de explotación, los de Asociaciones de Defensa Sanitaria Ganadera o los oficiales, para que la explotación sea viable. «No hay que dejarse llevar muchas veces por la genética o la economía a la hora de ahorrar en el momento de la compra», apunta esta experta sanitaria.

Recurrir a la recría en la propia explotación es también una buena fórmula para blindarse ante la entrada de enfermedades que pueden llegar a la granja a cuatro patas. «Eso es una garantía frente a la compra de reses externas, aunque en el caso de no tener más remedio que hacerlo, en esto ocurre como en alimentación, mejor ir al mercado de proximidad», añade la jefa de área. Porque aunque no está prohibido, ni mucho menos comprar animales fuera de la comunidad, el riesgo es mayor: «Los animales vienen con un historial de explotaciones que están perfectamente calificadas, pero a lo largo de su vida pueden haber ido pasando por diferentes granjas. Además, en estos momentos Galicia tiene una ganadería de muy alta calidad».

En todo caso, para aquellos ganaderos compren animales fuera es recomendable que revisen el índice de prevalencia de enfermedades que publica el Ministerio de Agricultura para los diferentes territorios. Al revisar ese documento puede comprobarse como hay alguna comarca, fundamentalmente en Extremadura y Andalucía con una alta prevalencia de la tuberculosis bovina. La enfermedad también es común en Reino Unido.

No cabe duda que una buena alimentación del ganado también frena la presencia de enfermedades. Desde luego tampoco hay que olvidar las medidas de bioseguridad en granja. Evitar el paso de personal ajeno a la instalación por la nave en la que están los animales o tratar de que los vehículos de reparto de pienso u otro tipo de insumos no entren dentro de la granja son medidas preventivas que pueden hacer mucho. Son pequeños gestos que hacen realidad grandes logros.

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