¿Dónde se ocultaba el porco celta hasta que empezó su recuperación?

Una tesis describe la raza que, de haber quedado reducida a zonas de la montaña de Lugo, A Limia y Costa da Morte, logró multiplicar por 20 su número de cabezas en dos décadas


redacción

«Veinte años no es nada». La estrofa de Volver, el famoso tango escrito por Carlos Gardel y Alfredo Le Pera en los años treinta invita a, valga la redundancia, volver la vista atrás para repasar todo lo que ha sucedido al porco celta durante las últimas dos décadas. Porque de ser una raza prácticamente desaparecida al contar con un muy limitado número de ejemplares que se ocultaban en las montañas de A Limia, el interior de Lugo y algunas zonas de la Costa da Morte ha logrado multiplicar por veinte su población. Porque el porco celta suena ahora en Rías Baixas, A Mariña y hasta ha logrado entrar en las grandes cadenas de distribución tanto gallegas como alemanas. No hay que olvidar que Alemania es el principal productor de cerdo de la UE y tercero del mundo.

Los primeros en ver su potencial fueron los fundadores, en 1999 en Triacastela, de la Asociación de Criadores de Raza Porcina Celta (Asoporcel). Su interés por estos animales nació de un proyecto de investigación enfocado a la recuperación de la raza porcina celta y su caracterización etnológica, genética y productiva. Eso los llevó a buscar ejemplares por toda la comunidad y solo dos años después de su fundación el colectivo había logrado reunir una docena de ganaderías que contaban con 243 animales. Ahora lo que ha hecho Iván Rodríguez Paz, veterinario y director técnico de Asoporcel es explicar en su tesis las características productivas del canal y de la carne en esta raza autóctona. Porque no cabe duda que esas fueron poderosas razones para que ahora haya en Galicia 143 ganaderías dedicadas a la cría de estos animales que cuentan ya con una población de 4.751 ejemplares. Al propio Iván le gusta decir que una raza sobrevive cuando su cría es viable económicamente. 

Iván Rodríguez, segundo por la izquierda, con los miembros del tribunal
Iván Rodríguez, segundo por la izquierda, con los miembros del tribunal

Su trabajo —dirigido por el profesor del departamento de Anatomía, Producción Animal y Ciencias Clínicas de la USC Antonio Iglesias Becerra; el profesor del departamento de Patología Animal de la USC Víctor Pereira y por el profesor del departamento de Ingeniería Química de la Universidade de Vigo, José Manuel Lorenzo Rodríguez— obtuvo la calificación de sobre saliente cum laude tras su lectura el pasado viernes.

El tribunal

En el tribunal estaban Daniel Franco Ruíz, jefe de Investigación do CTC, como presidente; Gonzalo Fernández Rodríguez, profesor titular do departamento de Patología Animal de la USC, además de decano da Facultade de Veterinaria, como secretario, e Inmaculada Orjales Galdo, profesional veterinaria clínica, como vocal.

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