«Para o traballo co gando no monte, non hai coma o cabalo do país»

Martín Duarte, criador de Muras y vecino de Viveiro, defiende la necesidad de conservar las reses autóctonas por su utilidad


VILALBA / LA VOZ

No es raro encontrarse con vecinos del municipio de Viveiro cuyo origen esté en ayuntamientos cercanos como Ourol o Muras. Rubén Duarte podría ser incluido en ese grupo; pero en su caso resultaría necesario matizar que los orígenes tiran con fuerza. Cuenta que siempre se sintió atraído por el campo y que ni siquiera haber tenido un trabajo en Alcoa lo apartó de su apego por el mundo rural.

Sus gustos se concretaron en acciones. Ha decidido incorporarse a la explotación ganadera familiar, que está orientada al ganado vacuno de carne y de la que es titular su madre. Está situada en Muras, aunque las reses pastan también en terrenos del municipio de Ourol. Duarte, sin negar las dificultades de emprender una actividad en el medio rural, cree que este no es mal momento para asentarse en el campo.

De hecho, tiene ya en marcha un proyecto de cría de caballos trotones, con cinco ejemplares, con los que ha participado en algunas competiciones de andadura. A pesar de que se trata de una actividad de carácter lúdico, también habla del ganado caballar de monte, muy presente en Muras, con cercanía.

En primer lugar, subraya la necesidad de su conservación. «Hai que tentar que non se chegue á desaparición», dice, aunque también reconociendo el problema que supone el precio. Explica que un caballo de raza gallega puede venderse a unos 200 euros mientras que por uno trotón puede lograrse tranquilamente un precio cinco veces mayor. Ese precio no parece precisamente un estímulo para la conservación, pero Rubén Duarte sí cree que vale la pena esa idea y enumera ventajas. Una de ellas es que el caballo gallego ayuda en el manejo de otros animales: «Para o traballo co gando no monte, non hai coma o cabalo do país», asegura, recalcando que otras razas no cumplen tan bien esa función. Otra es que resultan valiosos para la limpieza del monte, porque comen lo que otros animales rechazan.

En la explotación ganadera familiar, que funciona en régimen extensivo, hay ganado vacuno. Cuando termine los trámites, prevé aumentar el número de cabezas Como en otros lugares, también aquí están presentes los ataques de lobos, que han aparecido algunas. «Iso deprímete, quítache a gana de seguir adiante», dice. De todos modos, está convencido de que el ganado vacuno puede ser una actividad rentable. En este caso se trata de animales de raza limousin, de cuya calidad, dice, no tiene duda alguna: los partos suelen producirse sin problemas y los terneros crecen bien, aunque reconoce que los precios no son altos. De todos modos, cree que en el medio rural hay sitio para nuevos proyectos.

Un trabajo duro con la contrapartida de estar rodeado de belleza

¿Se puede conseguir un futuro económicamente viable en el campo? «Se de verdade che gusta o rural, si se pode», opina Rubén Duarte. «É un traballo duro, ten que gustarche», advierte. Sin embargo, admite que hay ayudas para quienes se incorporan y que su relación con el campo es la de alguien que conoce ese mundo desde siempre. «Nacín no medio do gando, sempre me gustou ese mundo», dice. «Se che gusta o campo. estás rodeado de beleza», subraya.

También recalca que esa impresión es la de alguien criado en un ambiente en el que estaban presentes las ferias y la venta de caballos y en el que el saneamiento suponía un motivo de reunión familiar. «Ao mellor soa algo romántico, pero é o que me gusta», asegura.

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