Incentivar el pastoreo, objetivo del primer polígono agroforestal de Galicia

Más de 20 ganaderos mostraron interés en acceder a esas tierras en el concello de Curtis

Vacas de carne de raza rubia galega pastan en un prado del concello de Curtis
Vacas de carne de raza rubia galega pastan en un prado del concello de Curtis

redacción

No es nada nuevo que uno de los grandes hándicaps que tienen muchos ganaderos en Galicia es la falta de superficie para poder ser competitivos o para poner en práctica fórmulas de manejo más sostenibles con el medio ambiente como el pastoreo, normalmente un régimen semiextensivo, o la ganadería extensiva. La paradoja es que mientras el sector se queja de falta de ese recurso, en la comunidad hay en torno a unas 512.308 hectáreas de tierra abandonada susceptibles de ser trabajadas, según un estudio estimativo encargado por Medio Rural a las Universidades gallegas. Los polígonos agroforestales promovidos por Medio Rural dentro de la futura Lei de Recuperación e Posta en Valor da Terra agraria de Galicia son una de las fórmulas que ahora tratan de deshilvanar esa madeja tejida al amparo de una combinación de éxodo rural y minifundismo.

Y fue el concello coruñés de Curtis, a petición de ganaderos de la zona, el que llamó a las puertas de la consellería para abrir la puerta a la puesta en marcha de uno de estos polígonos en un concello que, además, cuenta con la última industria de transformación de leche que ha desembarcado en la comunidad, Inleit, que prevé comenzar a funcionar en unas semanas.

Este polígono agroforestal, el de Santaia-Foxado, sería un proyecto piloto que pondría en marcha en Galicia una iniciativa que, según el subdirector del Banco de Terras de Galicia, Alejandro Sánchez de Dios, no tiene comparación en Europa. La idea es reordenar en base a criterios técnicos las 3.200 hectáreas de terreno susceptibles de entrar a formar parte de la iniciativa que, como subrayó, es totalmente voluntaria. «Os propietarios de terreos abandoados que estén dentro das márxenes do polígono teñen a opción de alugalas a través do Banco de Terras. É voluntario por suposto», apuntó.

En estos momentos, dentro del límite de las 3.200 hectáreas que podrían llegar a componer el polígono hay 53 explotaciones, la mayor parte dedicadas al vacuno de leche. La idea, por tanto, es lograr una cantidad de terreno suficiente para poder practicar el pastoreo, pero también ordenar las zonas mejor indicadas para uso forestal con el fin de optimizar la producción de madera.

Aunque a principio de año hubo una primera reunión con los ganaderos de la zona susceptibles de apuntarse a la iniciativa, esta semana el propio Alejandro Sánchez de Dios, acompañado por el alcalde de la localidad, Javier Caínzos, explicaron a más de una veintena de ganaderos los detalles del proyecto.

Buscando propietarios

Hasta el momento la labor que está realizándose es la de identificación de propietarios de tierras en el área delimitada para explicarles las opciones que esto les abre y también la realización de charlas para informar del polígono agroforestal.

Aunque el de Curtis resulta el más avanzado, la idea de Medio Rural es, al menos hasta el momento, la de impulsar otros en los concellos ourensanos de Cualedro, O Carballiño u Oímbra, además de en terrenos de las denominaciones vitivinícolas gallegas. La idea de ese departamento de la Xunta es poder actuar en más de 4.000 hectáreas a lo largo de este año, aunque todo depende de la aceptación de los propietarios porque la incorporación es totalmente voluntaria.

Lo que está claro es que dar uso a la tierra abandonada, además de promover la actividad económica, supone la mejor labor preventiva contra el fuego.

El uso de la tierra abandonada sumaría cerca de 400 millones al PIB de Galicia

maría cedrón

Investigadores de la Universidades de Vigo y Santiago calculan que hay 512.308 hectáreas infrautilizadas

Ya no quedan muchos que lo recuerden, pero hubo un tiempo en el que buena parte de las tierras del interior de Ourense en las que ahora crece la maleza estaban cubiertas de cereal. Por algo A Limia continúa siendo el gran granero de Galicia. Los datos no engañan. En 1962, cuando se elaboró el primer censo agrario de Galicia la superficie dedicada a pastos, a pastoreo o al desarrollo de otras actividades en el monte era de un millón y medio de hectáreas. Hoy, justo 58 años más tarde, la tierra trabajada no llega a las 700.000 hectáreas. ¿Qué pasó con el resto? La respuesta no hace falta que se la contemos. Ya la saben, se abandonó debido, en parte, a los últimos flujos de emigración interior hacia las ciudades del Eje atlántico, que se sumaron a las oleadas anteriores hacia otras comunidades o al extranjero.

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