El calor puede rebajar la producción de leche de una vaca en un 25 %

La colocación de duchas en los establos es común para prevenir el estrés


redacción

Si difícil resulta ya para los humanos hacer frente al calor, peor lo llevan algunos animales que tienen en las altas temperaturas a uno de sus mayores enemigos. Ocurre en el caso de las vacas, con una alta tendencia a sufrir lo que los veterinarios denominan estrés por calor, una patología que en casos extremos puede llegar a provocarles la muerte y que en sus primeras fases se manifiesta con el aumento de la frecuencia cardíaca, dificultades respiratorias, pérdida de apetito y descenso en la producción.

Estos síntomas empiezan a aparecer cuando la temperatura ambiental supera los 25 grados y viene acompañada de un elevado porcentaje de humedad en el ambiente como acostumbra a suceder en Galicia. De hecho, distintos veterinarios coinciden en situar la zona de confort de las vacas en una horquilla que oscila entre los 5 y los 20 grados y una humedad relativa menor al 45 %.

Todo lo que supere esos parámetros empieza a afectar al animal y a su capacidad para dar leche. «As baixadas na produción leiteira poden alcanzar facilmente o 25 %, porque o animal come moito menos e o seu organismo perde parte das facultades innatas das que dispón para fabricar leite. Do mesmo xeito, baixan enormemente os niveis de fertilidade porque os celos son moito menos visibles e incluso, en determinadas situacións, prodúcense abortos en animais con xestacións de pouco tempo», apunta el veterinario Marcos Fernández González. Además, añade que la mayoría de las granjas gallegas aún no están preparadas para hacer frente al incremento de la temperatura en sus establos.

«Moitos produtores están tomando agora conciencia do problema porque o calor, ata hai só uns anos, nunca se considerou como unha ameaza para a produción leiteira, e agora si o está sendo», apunta este profesional, que señala que simplemente dos o tres días consecutivos de temperaturas elevadas pueden suponer perjuicios para las granjas durante las semanas siguientes.

Ventiladores y duchas de agua

Esta creciente preocupación de los ganaderos por evitar el estrés calórico de sus reses se refleja en el hecho de que cada vez más granjas apuestan por la instalación de sistemas que ayudan a reducir la temperatura dentro de los establos.

Los más habituales son los ventiladores colgados del techo que se complementan con nebulizadores y duchas de agua que permiten tanto enfriar el aire como reducir la temperatura corporal de los animales.

Una alimentación rica en fibra y un buen diseño del establo mejoran el bienestar

La alimentación es otro factor que puede incidir en el bienestar de los animales a la hora de prevenir los efectos del calor. Lo explica el veterinario Albino Iglesias, que recomienda dar raciones más ricas en fibras digestibles que reduzcan el calor producido por la propia vaca. Para conseguirlo, algunos ganaderos apuestan también por aumentar los aportes de potasio, nitrógeno o de diferentes aditivos y minerales.

En cualquier caso, los especialistas en este ámbito coinciden en señalar que la lucha contra el estrés por calor empieza en el momento mismo del diseño de los establos.

Para ello es necesario planificar correctamente aspectos como la altura y el diseño de la cubierta de la nave en la que vayan a estar los animales, la orientación para una buena circulación del aire o incluso la instalación adecuada de los bebederos para garantizar el fácil acceso de los animales al agua.

Newsletter Somosagro

Recibe todas las semanas la información más relevante del sector primario

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

El calor puede rebajar la producción de leche de una vaca en un 25 %