«Aquí los ganaderos se han acostumbrado a vivir con el lobo»

A 40 kilómetros de la frontera con Galicia, el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León Félix Rodríguez de la Fuente recupera esta especie propia de la Península. En esa comunidad el número de manadas ha crecido un 20 % en los últimos diez años.


redacción

A poco más de 40 kilómetros de la frontera con Galicia, en Puebla de Sanabria, está el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León Félix Rodríguez de la Fuente. Fue creado en el año 2015 y en sus instalaciones viven 11 lobos en semilibertad, repartidos por diez hectáreas de un monte de utilidad pública, constituido por un pinar de repoblación, que se combina con bosquetes de roble, abedules y alisos, además de pastizales a las orillas de arroyos y en los fondos del valle, a las puertas de la Sierra de la Culebra.

Jesús Palacios es el director de este centro único del noroeste peninsular y conoce de cerca la especie y la situación por la que pasan actualmente los cánidos en Castilla y León, que podría también contraponerse a la que hay en Galicia. «El lobo en Castilla es una especie que está en clara expansión, las poblaciones han ocupado prácticamente todo el territorio de la comunidad», explica el director.

El último censo oficial que se realizó en Castilla y León es de los años 2012 y 2013 y sus resultados son, aún a día de hoy, muy reveladores: en los últimos diez años, el número de manadas de lobos ha crecido en un 20%. Aquí podría establecerse una primera analogía con Galicia, comunidad en la que el lobo está presente en el 94 % del territorio y cuya presencia se ha estabilizado. En ambas comunidades, la salud poblacional de la que goza el cánido salvaje es buena.

La convivencia

Sobre la convivencia entre el lobo y la ganadería se ha debatido con especial intensidad en los últimos años. Las ganaderías gallegas han incrementado las denuncias por daños provocados por los cánidos en los últimos tiempos y el año pasado se registraron un total de 2.323. La mitad, fueron en la provincia de Lugo.

Pero la situación cambia unos cuantos kilómetros después de pasar la frontera, en Sanabria. Jesús Palacios explica que en Castilla y León «siempre hubo lobos, incluso cuando desaparecieron en casi todos los sitios. Los ganaderos se han ido acostumbrando a convivir con el cánido y también a defender a su ganado de los ataques», cuenta el experto, que hace hincapié en el uso de mastines y en medidas de prevención eficaces. «Aquí los lobos lo tienen bastante más complicado porque los ganaderos hacen una muy buena gestión. Si hacemos la comparativa, aquí la convivencia es muy buena», añade Palacios.

De los once cánidos que viven en el refugio, uno fue recogido de su estado salvaje

De los ejemplares que viven en el refugio, diez han nacido en cautividad y uno fue recuperado. «En un centro cercano tenemos un cajón de recogida de animales heridos y una mañana, nos encontramos con una loba que alguien dejó con pienso, una correa y una nota anónima. Alguien la había encontrado en el bosque y confundido con un perro», explica Tomás Llanés, uno de los responsables de la unidad de manejo y atención veterinaria del centro. A las pocas semanas, esta loba ya se había integrado.

«La gestión del lobo va en favor de la especie, del colectivo ganadero y del cazador»

El director del Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León Félix Rodríguez de la Fuente (dependiente de la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León), Jesús Palacios, explica que al norte del Duero el lobo es especie cinegética, «puede cazarse con gestión adecuada y las poblaciones son crecientes». El experto considera que la gestión en Castilla es adecuada y cree que «va en favor de la especie y también del colectivo ganadero y cazador». Añade que hay una compatibilidad perfecta entre la conservación y la caza. «Aún habiendo capturas, las poblaciones siguen creciendo», añade.

«Si te encuentras con una manada de lobos, van a huir, no a atacarte»

maria guntin
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«Aquí los ganaderos se han acostumbrado a vivir con el lobo» A 40 kilómetros de la frontera con Galicia, el Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León Félix Rodríguez de la Fuente recupera esta especie propia de la Península. En esa comunidad el número de manadas ha crecido un 20 % en los últimos diez años.

Tomás Llanés, responsable unidad de manejo y atención veterinaria del refugio, explica cómo reacciona el animal ante la presencia humana

El Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León Félix Rodríguez de la Fuente es el punto de partida para conocer la Sierra de la Culebra y sus espacios vecinos. «Tratamos de garantizar el estado de bienestar y sanitario de los 11 ejemplares de lobo. Somos los cuidadores, por decirlo de algún modo», cuenta Tomás Llanés, uno de los responsables de la unidad de manejo y atención veterinaria del centro. Él y sus compañeros se encargan de socializar con los cánidos desde hace casi 10 años, puesto que anteriormente a la apertura del centro trabajaron en otro refugio cercano, y también se centran en el enriquecimiento ambiental por los distintos recintos que tiene el centro, así como de alimentar a los lobos a diario. Las instalaciones cuentan con tres observatorios, aunque tiene otras zonas que utilizan los profesionales para el trabajo y el manejo con los lobos. «El centro tiene un total de diez hectáreas. Pasamos el mayor tiempo posible con los animales y es que a diario, estamos sobre siete horas pendientes de ellos», añade Tomás Llanés. 

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