«O millo quere auga e calor»

Comienza la campaña del cereal con la esperanza de un verano algo caluroso


VILALBA / LA VOZ

El final de la primavera se ha caracterizado por unas noches más bien frescas, aunque la tendencia del comienzo del verano parece indicar un ascenso térmico. De las oscilaciones en los termómetros está pendiente, entre otros sectores, el mundo del campo, ya que estas son semanas de gran importancia para el crecimiento del maíz.

Que haya un ambiente algo más cálido que el de hace unos diez días es algo que interesa. «Mellor era que fora calor», dice José María Campo, ganadero de Triabá (Castro de Rei). Las noches frescas de semanas pasadas fueron un contratiempo, aunque también, por el contrario, hubo la ventaja del buen tiempo de mayo, poco después de realizarse la siembra.

«O millo quere auga e calor», afirma este ganadero, que este año ha dedicado a maíz unas 25 hectáreas de terreno y que tiene una explotación de 150 cabezas de ganado vacuno. La cosecha del 2019 resultó provechosa, y esta puede serlo también si las circunstancias meteorológicas acompañan. Para ello, dice este ganadero, es preciso que haya un poco de humedad a finales de julio y a comienzos de agosto, durante el crecimiento de la espiga.

Agustín López, ganadero de Matodoso (Castro de Rei), comenta que las frescas noches de semanas pasadas han sido un problema para el crecimiento. «Quedou igual ca hai 20 días», manifestó el pasado viernes. López, que tiene 19,5 hectáreas dedicadas a maíz entre los municipios de Castro de Rei y de Cospeito, subraya la necesidad de un aumento térmico que favorezca el crecimiento.

La cosecha del año pasado fue buena y la de este 2020 aún está a tiempo de serlo, dice este granjero, cuya explotación tiene en total 140 cabezas de ganado vacuno. Por otro lado, la falta de humedad en sus fincas no constituye una preocupación, porque tiene sistema de regadío.

Menor, en torno a 12 hectáreas, es la superficie de maíz que cosecha José Ángel Santos, ganadero de Friol, municipio del que además es alcalde. Santos, cuya explotación se acerca a las 200 reses, subraya que es conveniente un comienzo de verano seco y algo caluroso, aunque agrega que todavía se está a tiempo de conseguir una buena cosecha.

Además de la confianza en un buen tiempo, Santos aprovechó las semanas pasadas, con las limitaciones impuestas por el confinamiento, para realizar por su cuenta la siembra. Esa dedicación supuso un contraste con la tónica habitual, ya que suele contratar los servicios de una empresa para ese trabajo.

Santos no es partidario de comprar mucha maquinaria para una explotación: por un lado, una empresa puede dejar listas sus fincas en dos días; por otro, una picadora de forraje puede costar 45.000 o 50.000 euros y apenas se usaría tres veces al año. En una línea similar se expresan los otros dos mencionados ganaderos, que también acuden a empresas del sector.

Un alimento indispensable en el ganado vacuno

El maíz es indispensable en la alimentación del ganado vacuno de leche, ya que el almidón aporta un valor energético muy importante. Xosé Manuel Fernández Santamariña, veterinario de Vilalba, es claro: «Unha explotación de alto nivel non se concibe hoxe sen botar millo», explica. Una vaca de alta producción puede comer hasta 30 kilos al día, y Santamariña recalca que el cereal, para ser de calidad, no puede tener un alto porcentaje de agua.

José María Campo cree que la presencia de maquinaria de cierto tamaño solo tiene sentido en explotaciones de determinado volumen. «Para unha granxa de cen vacas non compensa», sostiene. Agustín López comparte esa opinión, y subraya que lo habitual es contratar los servicios de empresas especializadas.

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