¿Debe Galicia reducir la producción de leche?

La caída del consumo de leche en el mundo ha llevado a que países como Alemania o Francia hayan pedido a sus ganaderos que moderen la producción. Aunque Galicia es todavía una comunidad deficitaria a la hora de cubrir su demanda de esta materia prima, el debate ha llegado como una estrategia para aumentar los precios

Desde la desaparición de las cuotas en marzo del 2015, la producción de leche no ha dejado de crecer en Galicia. De hecho, el volumen de materia prima que sale de las granjas de la comunidad es, a día de hoy, un 12% superior al que se registraba hace justo un lustro. Dicho de otra manera, 5 años después de la supresión de los cupos, la productividad láctea de las explotaciones gallegas ha crecido en más de 136.000 litros diarios.

Este incremento es, tras el registrado en el sur y este de Irlanda, el más elevado de entre las diez principales regiones lácteas europeas y, prácticamente, triplica al que experimentó el conjunto de la UE. Paradójicamente, mientras Alemania y Francia _cuentan con tres de las cinco mayores áreas productoras del continente_ pedían a sus ganaderos que moderasen la producción, Galicia batió en marzo, su récord histórico de leche al entregar a la industria más de 250 millones de litros.

Lejos de estabilizar su actividad, las granjas de la comunidad siguen creciendo a un ritmo espectacular, tal y como demuestra el hecho de que la mayoría de negocios siguen modernizando y ampliando sus estructuras productivas. Buena prueba de ello es Mazaricos, el primer ayuntamiento lácteo de Galicia, donde más de un centenar de granjas han logrado duplicar su tamaño en la última década empujando la produción municipal de apenas 75 millones de litros anuales a los más de 115 millones actuales. Otro tanto sucede en territorios como A Pastoriza o Lalín que han aumentado sus entregas de materia prima a la industria entorno a un 25 % desde el 2015.

Todo esto en un escenario donde el consumo de leche líquida sigue una línea descendiente y donde el precio de los derivados industriales en los mercados globales acumula un año de fuertes caídas. Productos como la mantequilla o la leche en polvo que han visto como su precio caía casi un 20 % a principios de año para empezar a remontar ahora (en la última subasta de Fonterra la leche en polvo desnatada subió un 3,1 %hasta llegar a los 2.609 dólares por tonelada, mientras que la entera lo hizo un 2,2% tocando los 2.829 dólares por tonelada), lo que todavía es peor, nada hace pensar que la situación pueda revertirse a corto plazo a tenor de las graves consecuencias que sobre el consumo ha tenido la crisis provocada por el coronavirus.

«Somos dos máis competitivos de Europa e estamos nun país deficitario. Onde se teñen que plantexar unha redución é onde sobre leite»

Entidades como la interprofesional láctea francesa (CNIEL) o la cooperativa DMK, la mayor de Alemania, ya han puesto en marcha iniciativas que buscan reducir la oferta láctea. Una medida que también barajan desde la prestigiosa consultora internacional IFCN ?la otra es el almacenamiento de stocks de derivados lácteos- para frenar una potencial caída de los precios en origen. 

En Galicia, sin embargo, casi nadie quiere oír hablar de reducir la producción. Principalmente entre los ganaderos que después de todo el dinero invertido, primero en la compra de cuota y después en la ampliación y modernización de instalaciones no contemplan en absoluto el tener que levantar el pie del acelerador.

Críticas a la entrada de excedentes de otros países

«Tendo en conta que nin sequera producimos todo o leite que necesitamos, parece un despropósito falar de ter que producir menos. Somos dos máis competitivos de Europa e estamos nun país deficitario. Onde se teñen que plantexar unha redución é onde sobre leite», apunta Óscar Blanco, presidente de Gandeiros de Mazaricos, que señala la necesidad de que se controle la entrada de leche a precios anormalmente reducidos procedentes, precisamente, de países excedentarios.

Medida que también suscribe Rafael Prieto, director general de Clun, que dice entender las importaciones lácteas pero no la entrada de cisternas a precios fuera de mercado. «Se só cubrimos o 75 % do consumo interno é lóxico que haxa que importar. O que non pode admitirse é que entren cisternas a prezos de entre 14 e 18 céntimos como, ao parecer, está sucedendo». En este sentido, el responsable de la primera cooperativa láctea se muestra optimista sobre la recuperación del mercado a medio plazo lo que espera sirva para que los precios se mantengan estables. Aún así señala que el objetivo del campo gallego debe ser el de dar valor a su producción tal y como hacen ya las principales cooperativas lácteas europeas.

«España no es una burbuja aislada lo que sucede en resto de Europa»

Desde Lactalis, por su parte, reconocen que aunque en Galicia se han mantenido estables los precios de la leche gracias en gran medida al acopio de producto que hicieron los hogares en las primeras de la crisis, a partir de ahora se presenta un escenario incierto marcado por un consumo en los hogares impactado por la crisis económica, con stock altos de quesos en los almacenes de muchos fabricantes y con el negocio de la hostelería paralizado o resurgiendo tímidamente. «Este contexto, unido a que España no es una burbuja aislada lo que sucede en resto de Europa, creemos va a provocar que nuestro país siga una senda parecida a la del resto de países», apuntan desde la principal láctea por presencia en el campo gallego desde donde recuerdan que Galicia es la única región europea donde la producción no ha parado de crecer desde el fin de las cuotas en 2015. 

Con todo, la multinacional gala manifiesta su compromiso con Galicia tanto en lo referente a la recogida como del empleo que generan en sus fábrica de Nadela y Vilalba y apelan al acuerdo lácteo del 23 de septiembre del 2015 como marco para que las fluctuaciones que se produzcan en los precios sean más suaves que en el resto de Europa.

Medio Rural apuesta seguir creciendo pero «con sentidiño»

Desde la administración autonómica apuestan por consolidar a Galicia como una de las principales regiones productoras de Europa pero «sempre cun alto nivel de competitividade, sostibilidade e capacidade de resilencia. É dicir, medrar si, pero con sentidiño». 

En este sentido, la Xunta quiere impulsar, de acuerdo con el sector, una estrategia de dinamización del lácteo gallego que establezca las bases de un crecimiento sensato asentado sobre la mejora de la base territorial de las granjas, el fomento del relevo generacional o la reorientación productiva hacia fórmulas en auge como el pastoreo o la leche ecológica. 

Del mismo modo, también se apunta la necesidad de aumentar la industrialización de la leche en Galicia, apostando por la diversificación de producto. La Xunta también cree necesario mejorar en aspectos tales como la diferenciación y el posicionamiento de los productos lácteos gallegos en los mercados nacionales o por la internacionalización.

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