Los productores de ovino y caprino, contra las cuerdas

Durante el último mes la comercialización de esta carne ha caído un 90 %. Pero no tiran la toalla y abren una campaña para donar carne a hospitales o personas que lo precisen


redacción

Normalidad entre los productores de leche y profunda preocupación en los de carne. Esa es, a día de hoy, la realidad del sector ganadero gallego, que tampoco se libra de las graves consecuencias que las medidas de contención del coronavirus está teniendo sobre su actividad. De hecho, mientras la producción láctea apenas se ha visto afectada, la cárnica vive una situación dramática al no encontrar salida a su materia prima.

Es el caso del ovino cuyas ventas han caído alrededor del 90 % durante el mes de marzo, según los datos que maneja para el conjunto del estado, el sindicato Asaja. Desde esta organización se teme que un cierre prolongado de la restauración puede provocar el cierre de buena parte de las más de 80.000 explotaciones que se dedican a la producción de carne de oveja y cabra en España.

Igual de dramática es la situación del escaso millar de granjas que, de forma profesional, se dedican a esta producción en Galicia y que han visto como tanto las ventas como los sacrificios en mataderos se han frenado drasticamente. «A maioría da nosa producción vai para o canal horeca (acrónimo de hoteles, restaurantes y cafeterías), que leva dúas semanas sen funcionar. Incluso o que se viña comercializando para particulares parou porque, tradicionalmente, a carne de ovino e caprino vense consumindo en festas ou xuntanzas familiares que agora tampouco está habendo», explica Carlos Rojo, técnico de Ovica (Asociación de Criadores de Ovino e Caprino de Galicia) que reconoce el duro momento que atraviesa el sector en este momento. «A situación é delicada, sobre todo pola imposibilidade de dar saía cara o matadoiro a moitos animais. Precisamente, conseguir que se poida continuar cos sacrificios é algo no que estamos traballando intensamente dende Ovica porque resulta vital para os socios, toda vez que a carne pode aguantar varios meses en cámaras frigoríficas».

En Galicia hay censadas algo más de 200.000 ovejas y 56.200 cabras que se ubican, de forma mayoritaria, en la provincia de Ourense, donde destacan municipios como Xinzo de Limia, Viana do Bolo  o Maceda. La producción de carne ovina (su volumen de sacrificio en mataderos apenas ronda las 350 toneladas anuales) viene marcada por una gran estacionalidad en el consumo. Tanto es así que durante el mes de diciembre se consume el 60 % de la carne producida. A pesar de estar considerada una actividad minoritaria, en muchos casos complementaria de otras, durante los últimos años han surgido iniciativas interesantes en este ámbito como la marca Pastores de Galicia, un sello de calidad promovido por Ovica, la asociación que agrupa al sector, que busca la profesionalización a través de un producto diferenciado y de gran calidad y que, hasta este momento, estaba teniendo una gran acogida en el mercado.

Donaciones a residencias y hospitales

Lejos de tirar la toalla, los productores de ovino y caprino afrontan esta crisis mostrando su lado más solidario. De hecho, han constituido una plataforma a nivel nacional para coordinar las donaciones de carne a hospitales, fuerzas de seguridad, residencias de ancianos o comedores sociales.

«Xa hai varios gandeiros e xente do sector en Galicia que se sumou a esta iniciativa e moitos están chamando estes días preguntando como poden facer para participar tamén», explican desde Ovica que señalan que, además de ayudar a los más necesitados en un momento tan delicado como el actual, esta iniciativa también permite dar visibilidad a un sector históricamente olvidado. «Axudamos e demostramos que o noso producto non é so para festas ou celebracións senón que pode consumirse de xeito habitual, tal como sucede con outros tipos de carnes. Porque, ademáis, trátase dunha variedade moi san que se comercializa a uns prezos moi asequibles».

Denuncian importaciones francesas cuando sobre producto nacional 

Tampoco el sector ovino-caprino se libra de algunos indeseables que, supuestamente, quieren hacer su agosto en plena crisis. Así lo denuncia la organización profesional agraria UPA ?matriz estatal de Unións Agrarias que también hizo lo propio con cisternas de leche procedentes de Francia y Portugal- que señala a varias empresas del sector como las culpables de la importación de miles de canales de lechazo procedentes de territorio galo.

En un comunicado, la organización agraria ha calificado de «deleznable» y «desaprensivo» a quien está llevando a cabo estas importaciones que «ponen en evidencia la catadura moral de quien en una situación crítica como la actual para los productores nacionales sigue mirando única y exclusivamente por sus intereses económicos». Desde UPA reconocen que, aún siendo legal, estas prácticas «no solo son reprobables sino que demuestra la falta de escrúpulos y solidaridad de determinados empresarios que empañan la actitud mayoritaria de quienes en tiempos como los actuales actúan con solidaridad y miran por el interés común».

Otros sindicatos también denuncian que algunas industrias está aprovechando la crisis generada con el coronavirus para renegociar a la baja los tratos que ya estaban cerrados con los ganaderos, bajo la amenaza de no retirar los animales de la granja. 

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