La cooperativa que es como una familia para sus cincuenta socios

Almoga, con sede en Vilalba, actúa como primera compradora de ganado vacuno y ensaya salidas para productos agrarios


VILALBA / LA VOZ

Una cooperativa puede actuar como primera compradora de leche o de animales de las explotaciones, buscar salidas para productos agrarios que sirvan para lograr ingresos complementarios, organizar charlas informativas y ofrecer asesoramiento a sus miembros. Si parte de los integrantes y del personal que trabajan llevan casi 20 años compartiendo satisfacciones y algunos sinsabores, la sensación rebasa lo estrictamente económico: «Nos tratamos como una familia».

Quien habla así es Susana Trastoy, gerente de la cooperativa Alta Montaña Galega (Almoga). La sede está en Vilalba, municipio que con Xermade aporta más de la mitad de los socios. También los hay de otros dos concellos chairegos —Muras y Guitiriz— y de dos del Eume —A Capela y As Pontes—. La entidad , que hoy tiene 49 socios, se puso en marcha con 28 ganaderos, que ya antes habían formado parte de Xertigán, cooperativa que tuvo su sede en Momán (Xermade) y cuya crisis acabó desembocando en un concurso de acreedores.

Almoga, integrada por ganaderos de producción cárnica, llevó durante un tiempo las reses a un matadero de A Coruña, en donde se preparaban lotes con diversos productos —filetes y chuletas, entre otros—. La empresa coruñesa Carcosa, que se encargaba del sacrificio, se convirtió después en accionista mayoritario de Artesanos Gallegos de la Carne, que gestionaba un matadero y una sala de despiece de Castro de Ribeiras de Lea. Artesáns Gandeiros, sociedad integrada por varias cooperativas de las provincias de A Coruña y de Lugo, y Frilea, empresa de esa villa chairega, completaban el accionariado.

Artesanos Gallegos de la Carne también entró en concurso; las instalaciones se vendieron a otra empresa del sector, la catalana Megaro Foods, y Almoga buscó nuevo destino para el sacrificio de las reses, que ahora se llevan al matadero que Novafrigsa tiene en Lugo. Como se detalla en esta misma página, el año pasado se sacrificaron más de 700 reses, aunque la cifra total fue mayor, porque cinco ganaderos de la cooperativa tienen producción ecológica. Novafrigsa compra casi el cien por cien de la carne.

Por otro lado, Almoga tiene una parte de atención al sector agrario, pues se está ensayando la recuperación de una variedad de guisante denominada Chícharo da cova, que se cultivaba en Momán y que estaba casi desaparecida. Esa faceta supone la continuación de una actividad de hace años, puesto que se vendían grelos. La parte agraria ya formó parte de las tareas de Xertigán, lo que supuso una prolongación del perfil de Gandeiros da Chaira. Esa cooperativa, con sede en Xermade, se fusionó con Xertiriz en el 2006 para crear Xertigán. Para explicar las ventajas de una cooperativa, Trastoy subraya que la figura del tratante tradicional va desapaciendo, por lo que a un campesino con pocas reses le queda como alternativa pertenecer a una entidad de este tipo o a una asociación de ganaderos.

Los integrantes de Almoga no solo tienen un número pequeño de animales sino que forman una masa social también pequeña. La relación, apunta la gerente, es así directa y transparente, algo que resultaría más difícil en una cooperativa grande. «Nos ayudamos», recalca.

Más allá de las intenciones, el trabajo de Almoga incluye la programación de los sacrificios de los animales, la preparación del transporte (el año pasado se mandaron 731 reses) y la gestión del precio del canal con el matadero. Los socios pagan una cuota que depende del número de vacas paridas de más de dos años recogidas en la hoja de saneamiento del año anterior. Para responder a la disposición a admitir nuevos socios, Trastoy contesta con una pregunta: «¿Por qué no?», dice.

El boca a boca, la mejor baza para captar socios

Almoga distribuyó en oficinas públicas y en locales privados folletos que explicaban su existencia y su actividad. La campaña, encaminada a lograr nuevos socios, dio resultado, aunque por otra razón, el boca a boca. Los que ya formaban parte de la cooperativa hablaron con otros ganaderos, que se sintieron animados a solicitar la incorporación. Trastoy reconoce que esos contactos constituyen la mejor forma de ampliar la masa social.

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