Por un precio justo con escala local

Unións Agrarias solicita que se tengan en cuenta los rasgos propios de Galicia en los costes de producción


LUGO / LA VOZ

Las voces en demanda de un mayor precio para los productos agroalimentarios en origen se oyen estas semanas en diferentes lugares de España. Galicia no queda al margen de las comunidades en las que los problemas del campo han saltado al primer plano, pero resulta necesario buscar soluciones en función de criterios que parecen propios. Ese es el punto de vista de Unións Agrarias, que subraya la necesidad de recoger las peculiaridades de la agricultura y de la ganadería de Galicia al buscar una manera de elevar los precios.

No es igual el coste de la producción de uva en un extenso campo manchego que en un reducido terreno de las Rías Baixas o en una ladera de la Ribeira Sacra. Ese detalle fue subrayado ayer, en Lugo, por el secretario xeral de la organización agraria, Roberto García. El principal dirigente de Unións Agrarias consideró necesaria la creación de la figura de un árbitro dentro del sector, con capacidad para forzar una negociación, así como de un observatorio de precios.

Tener en cuenta los costes de producción para marcar el precio y establecer un coste mínimo ayudaría, aseguró García, a considerar ilegal las prácticas de pago por debajo de una cierta cantidad. La trascendencia que dio a esos objetivos fue notable, ya que alcanzarlos, dijo, representaría «un paso de xigantes». Aplicar esas garantías para unos precios justos requiere una postura decidida del Gobierno, pero también, agregó, de la Xunta.

Por ello resulta conveniente para Unións Agrarias la aplicación de baremos vinculados con Galicia. García explicó que en un sector como el del ganado vacuno de carne, por ejemplo, no se pueden calcular los costes de producción tomando como referencia una lonja agropecuaria de otra comunidad. Esa circunstancia hace necesaria una decidida postura del gobierno autonómico.

También destacó la situación de ganaderos de carne que venden la producción sin que de antemano se hayan fijado los precios. Así las cosas, también los órganos rectores, sean indicaciones geográficas o denominaciones de origen, deben ser tenidos en cuenta, afirmó García. Lo que además está en juego, en su opinión, es la consistencia de medidas de apoyo al medio rural, porque García cree que no solo se deben dar facilidades a quienes deseen instalarse en el campo sino también proteger a quienes ya tienen su trabajo en el sector agropecuario.

García recordó también que el punto de partida de las demandas de Galicia y de otras comunidades tenía matices diferenciadores por las condiciones que rodean la producción. En los productos agrícolas, origen de protestas en comunidades del sur y del Mediterráneo, las críticas se dirigen al elevado margen de los intermediarios dentro del precio final. En Galicia, admitió el responsable de UU.AA., el malestar, ya mostrado en otras ocasiones, procede del uso de la leche como producto reclamo en las grandes cadenas de alimentación. De todos modos, el aliento de las protestas, al margen de su escenario, tiene un punto de encuentro: «Que ninguén teña que vender un produto por debaixo do que lle custa producir», recalcó García.

 Gratitud por la sensibilidad de los ciudadanos

García reconoció y hasta agradeció la postura comprensiva de los ciudadanos ante las protestas de los agricultores. Por otro lado, anunció que en Galicia se llevarían a cabo más protestas próximamente. La siguiente está fijada para el próximo miércoles en A Coruña, mientras que la primera tuvo lugar en Santiago el mes pasado, mientras en el Parlamento se debatían las ayudas por daños de fauna salvaje, un asunto que UU.AA. considera necesario desde hace años.

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