La industria láctea norteamericana busca reinventarse tras el crack

Borden Dairy, fundada en 1857, declara la bancarrota tan solo dos meses después de que lo hiciera el gigante Dean Foods. El descenso del consumo de leche y la reducción de márgenes han empujado a estas compañías a pedir ayuda para idear fórmulas con las que afrontar el futuro de un sector amenazado por la popularización de las bebidas vegetales.


redacción

No pasa desapercibida. A cualquiera que haya pasado por delante del lineal de lácteos de supermercados como Whole Foods o Marianos, en Estados Unidos, le sonara la imagen de una sonriente vaca con collar de flores. Es Elsie, la vaca parlante que en 1936 se convirtió en la imagen de Borden Dairy, una compañía con sede en Dallas fundada en 1857 por Gail Borden J.R. y que en la actualidad cuenta con 3.300 empleados por todo el país, convirtiéndose en la segunda mayor empresa láctea del país por detrás de Dean Foods, también con base en la ciudad texana. Elsie es hoy en día un icono de la publicidad en Estados Unidos, aunque los problemas que atraviesa la industria láctea estadounidense quieran borrarle la sonrisa.  

La caída de un 26 % del consumo de leche desde el 2000, según los últimos datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, provocado por la popularización de las bebidas de avena, soja, nuez o almendra, el incremento del precio de la leche cruda en origen y la bajada de precios en grandes cadenas como Walmart son algunos de los factores que han llevado a que en tan solo dos meses las dos mayores compañías lácteas del país  _Borden Dairy, la casa de Elsie, y Dean Foods_, hayan declarado la bancarrota debido a que no podían hacer frente a su deuda por la reducción de márgenes. Su objetivo es aprovechar el proceso para reestructurarse financieramente para afrontar los nuevos retos a los que se enfrenta el sector

La primera en anunciarlo fue Dean Foods en noviembre y, a principios de este mes, se le unió Borden. Tanto esta compañía como algunas de sus filiales se acogieron al capítulo 11 del Código de Bancarrota con la idea de usar el proceso judicial para llevar a cabo una reestructuración financiera enfocada a reducir su deuda. Fuentes de la compañía anunciaron en un comunicado que «la compañía continuará operando normalmente mientras trabaja para lograr una estructura de capital más viable». De hecho, la semana pasada anunciaron que el tribunal les había autorizado a pagar los salarios de sus empleados, los beneficios y los gastos reembolsables, además de pagar a los proveedores y los gastos relacionados con las obligaciones contraídas antes de presentar la bancarrota. 

El problema que enfrentan ahora es cómo recuperar la cuota de mercado que han ido perdiendo a lo largo de los años. Porque el origen de la caída del consumo, como apuntaba en un artículo Financial Times, hay que buscarla antes de que los millenial comenzaran a edmandar bebidas vegetales.  

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