El incremento de las batidas no logra frenar el avance del jabalí en Barbanza

Algunas cuadrillas han agotado ya el cupo de animales que pueden capturar durante la temporada


mazaricos / la voz

La población de jabalíes crece a un ritmo tan preocupante que algunos colectivos no dudan ya en calificarla como plaga. Al menos, en la zona resulta evidente que la capacidad de reproducción de la especie es mucho mayor que las mermas que producen en ella las batidas. Dicho de otro modo, nacen y se crían muchos más ejemplares de los que caen con el ejercicio de la actividad cinegética.

Porque, aunque han aumentado de forma importante las medidas de control de la especie y se autorizan más batidas -antes se limitaban a zonas donde había constancia de un número importante de ataques- la población de cerdos salvajes continúa ascendiendo.

Resulta fácil ver femias con catro ou cinco crías detrás. Cada ano que pasa van a máis e iso vese tanto nos ataques aos cultivos como nos accidentes de circulación que provocan»

Así, al menos, lo confirman tanto los agricultores que sufren su voracidad como los cazadores encargados de su control cinegético. «Resulta fácil ver femias con catro ou cinco crías detrás. Cada ano que pasa van a máis e iso vese tanto nos ataques aos cultivos como nos accidentes de circulación que provocan», explica un ganadero de la parroquia mazaricana de Maroñas, que este año sufrió pérdidas en media docena de sus fincas debido a los ataques.

De idéntica opinión es Ramón Paz, portavoz de la Asociación de Caza y Pesca El Halcón, que reconoce haber agotado el cupo de precintos -a cada animal debe de colocársele uno- asignados por la Xunta. «A este ritmo, aquí vai haber máis xabarís que habitantes. E iso que cada ano son máis os que abatemos».

De acuerdo con los cálculos del sindicato Unións Agrarias, en Galicia hay un censo que está entre los 175.000 y los 200.000 ejemplares, que provocan unos daños no inferiores a los 15 millones de euros en las explotaciones agrarias. 

Un refugio natural

Las dos cuadrillas de caza ribeirense han logrado capturar más de una treintena de animales. Sin embargo, cuando se les pregunta por el control de la población coinciden en indicar que los animales se esconden en el parque natural y que suelen salir para buscar alimento, una circunstancia que complica darles caza.

Por su parte, Xoán León, presidente de la entidad Castelo de Vitres-Folgoso, indica que han sido sobre una decena los animales que han cogido. Los cazadores de esta entidad se dividen en dos grupos, de manera que unos controlan el territorio boirense y otros el de A Pobra. León recalca que la cantidad de animales que hay constituye un gran perjuicio para la agricultura.

También la sociedad de caza de Noia ha retirado del territorio una buena cifra de animales esta temporada, por encima de la veintena. Uno de los integrantes de la gestora, Alfonso Collazo, señala que «este ano nótase maior presenza de animais».

Cada vez están máis preto das vivendas e menos nas zonas altas»

Al mismo tiempo, precisa que han detectado un cambio en su comportamiento: «Cada vez están máis preto das vivendas e menos nas zonas altas». También explica Alfonso Collazo que en agosto resulta más complicado cogerlos.

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El incremento de las batidas no logra frenar el avance del jabalí en Barbanza