Reducir la huella de carbono un 15 % en diez años, un compromiso del sector vacuno

Provacuno recuerda las medidas puestas en marcha para frenar el cambio climático como el Life Beef Carbon, donde participan productores de cuatro países europeos.


redacción

El sector del vacuno busca lavar la imagen que muchos consumidores tienen de él después de que hace unos meses la ONU recomendara rebajar el consumo de carne para luchar contra el cambio climático. Ahora, coincidiendo con la Cumbre del Clima que se celebra a partir de la semana que viene en Madrid, Provacuno reitera el compromiso del sector con la mitigacion de ese fenómeno. No cabe duda de que una buena prueba de ello son proyectos de investigación e innovación en los que están inmersos como el Life Beef Carbon, que tiene por objetivo reducir la huella de carbono del vacuno de carne un 15 % en los próximos 10 años de forma colectiva y compartida en cuatro países europeos productores de vacuno de carne: España, Francia, Italia e Irlanda. Todo ello, como añaden fuentes de esa organización, en el marco de una estrategia más amplia, orientada a reducir nuestras emisiones.

Además, recuerdan que el sector ganadero en España, según los datos que maneja el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) en su avance del 2018, es el responsable del 8 %  del total de los gases de efecto invernadero emitidos, mientras que el sector vacuno productor de carne aporta apenas el 3,5 % del total. La lista la encabeza el transporte, que produce el 27 % de las emisiones, seguido de la generación de energía eléctrica, con un 17 %; la industria, con el 19 %; las residencias, comercios e instituciones, con el 9 %; la maquinaria, el 4%; los residuos, el 4,1%; y la combustión en las refinerías, el 3,5%. Por tanto, los gases que emitimos en nuestro país están producidos principalmente por transporte, energía e industria.

También hacen referencia al papel que juegan los pastos a la hora de retener carbono. Explican que «las vacas nodrizas, manejadas en régimen extensivo durante toda su vida, y los terneros, durante sus primeros meses, se alimentan en base a pastos». En este sentido, añaden que tanto la UE como la FAO o buena parte de los organismos científicos están de acuerdo en que el uso racional de los pastos por parte del ganado «provoca un secuestro del carbono en el suelo y cuando los animales dejan de utilizar los pastos se provoca el efecto contrario, la liberación del carbono acumulado». De hecho, cada vez son más las ganaderías que no dudan en pasar de la producción intensiva a la extensiva. «Non hai que ter medo ao cambio», decía no hace mucho un productor gallego que dio el salto. 

Además, desde Provacuno recuerdan como la ganadería previene la desertificación, mejora la calidad del agua, la biodiversidad y también el paisaje. Por  no hablar, dicen, del importante papel que juega en la prevención de incendios forestales. 

Prueban en Ourense la ganadería regenerativa para frenar el cambio climático

maría cobas

Ganaderos de la provincia cambian la forma de trabajar para evitar liberar carbono

El cambio climático ya está aquí, y hay que reducir los gases del efecto invernadero. Son dos realidades que ya casi nadie cuestiona y sobre las que toca trabajar. A veces se asocia la industria como principal eje contaminante, pero el último informe de la ONU (publicado hace unos meses) señala que hasta el 37 % de los gases del efecto invernadero que se producen proceden de la producción de alimentos, y la carne se lleva la mitad de esa cifra, siendo la ternera el alimento que más huella de carbono genera. Entonces, ¿hay que dejar de comer carne? Los ganaderos lo tienen claro: no. Lo que hay que hacer es producir de una manera más sostenible, y eso es posible, según el biólogo Antonio Tucci —que trabaja como asesor con varias granjas gallegas que están haciendo un cambio de sistema—, apostando por una ganadería regenerativa.

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