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Arado-toupa, el arma que neutralizó a los roedores hace una década

m. cedrón REDACCIÓN

GANADERÍA

Varios concellos de la montaña lucense enfrentaron en el 2009 una plaga de ratas-topo
parecida a la que sufren desde hace unos meses agricultores de varias zonas de Folgoso do Caurel, Triacastela, Samos, Cervantes o Pedrafita

12 nov 2019 . Actualizado a las 10:28 h.

No es la primera vez que los agricultores y ganaderos de la montaña lucense se enfrentan a la rata-topo (arvicola terrestris) que desde hace unos meses tiene en vilo a los propietarios de granjas de concellos como Folgoso do Caurel, Triacastela, Samos, Cervantes o Pedrafita. Ya hace doce años, en el 2007, en los municipios de la comarca oriental de la provincia de Lugo dieron la voz de alarma sobre una supuesta plaga. Al igual que ahora, los encargados del departamento de sanidad vegetal de la provincia tuvieron que buscar una solución, en colaboración con los afectados, para frenar el aumento de la población de esta especie endémica de roedores. No les quedó otra. Los animales campaban a sus anchas por las praderas, causando daños en los pastizales de los montes vecinales en man común, prados particulares y cultivos de huerta. Ni zorros, ni aves nocturnas, ni comadrejas —sus depredadores naturales—, podían con ellos. Juntos buscaron un remedio.

Y lo encontraron. Porque no solo colocaron cebos de forma manual, también construyeron en Meira una máquina que les permitía ser más ágiles a la hora de colocar cebos en grandes superficies. La inspiración les llegó de otros artilugios semejantes que usaban en Cantabria y Asturias para dar la batalla al roedor.

Toda aquella gesta la recuerda bien José Andrés Fernández Vázquez, quien entonces, desde su puesto en el Servizo de Explotacións Agrarias e Sanidade Vexetal de la provincia, tuvo que elaborar un informe en el que describía la situación y apuntaba cómo librar la batalla contra ellos.