«Os gandeiros temos que perder o medo a mudar o xeito de producir»

José Manuel Santín, de Ganadería Josmar, en Baralla, dejó atrás la producción intensiva al apostar por el bienestar animal y la sostenibilidad convirtiéndose en una granja ecológica en la que las vacas están fuera día y noche. Su mayor insumo es el sol y los restos orgánicos que dejan  los animales sobre el terreno hacen que el suelo retenga CO2.


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Hace unos días la ONU emitió un informe en el que alerta de que el 37 % de los gases de efecto invernadero proceden de la agricultura y, concretamente, habla de que la leche de vaca genera unos 49 kilos cada año. Mientras este estudio pone en el ojo del huracán determinadas prácticas o modos de producción de alimentos, hay quienes en Galicia están dando pasos para cambiar las cosas. Son ganaderos como José Manuel Santín que está ahora inmerso, de la mano del Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica (Craega), en un proceso de cambio para convertir su Ganadería Josmar, en el municipio lucense de Baralla, en una explotación de leche ecológica. Su objetivo, además de lograr un producto de mayor calidad, es el bienestar animal y la reducción de esa huella de carbono de la que la ONU acusa, en parte, a la ganadería.

Allí, en las praderas de Pacios, pastan libres unos cien animales (unos 60 son vacas de ordeño). Su secreto para lograr esos objetivos es dejar actuar al ciclo de la vida. Porque como explica José Manuel «as vacas están día e noite fóra, só entran na granxa para muxilas. Ao contrario do que fan moitas granxas, aquí só se moxen unha vez ao día, pola mañá. Ao vivir libres, a materia orgánica que deixan no chan o que fai é reter CO2. O que facemos é aproveitar os procesos naturais. O meu maior insumo é o sol».

Pero ¿por qué este ganadero con una explotación puntera en los ránkings de producción decidió un día cambiar el modo de trabajar?. «Foron varias as razóns. Por unha banda, a crise de prezos que viviu o sector no 2015. Por outra, as dúbidas que me xeraba o xeito que tiñamos de producir. Por iso busquei unha alternativa e, ao ver que producir leite dun xeito máis natural funciona, perdes o medo que temos os gandeiros a mudar o xeito de traballar», explica.

Ese temor que también tuvo él es, a su juicio, uno de los hándicaps que frenan el cambio de modelo en muchas granjas de la comunidad. «Hai gandeiros que xa teñen as vacas en extensivo aos que lles sería máis doado do que me foi a min producir orgánico, porque as miñas estaban na corte, pero ese medo anda aí e é complicado superalo», comenta. Luego está el grave problema de la falta de acceso al terreno que tienen muchos productores.

Demanda de leche ecológica

El hecho de contar con una certificación del Craega hace que las lácteas paguen más, además de tener garantizada la recogida. Los números hablan. Como reflejan los datos del consello regulador, Galicia certifica el 65 % de la leche de producción orgánica que se consume en todo el Estado. A ese horizonte es al que miran también las grandes compañías lácteas que recogen cada vez más producto orgánico. Por no hablar de empresas de distribución que tienen leche ecológica de marca blanca. Pero a todo eso hay que añadir otro factor fundamental que recuerda José Manuel para terminar la conversación: «Unha das cousas mais importantes que notei no cambio a ecolóxico foi a mellora na calidade de vida. Antes era gandeiro case en exclusiva, agora teño tempo».

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