Galicia, una excepción en España al contar este año con una excepcional cosecha de miel

Mientras que en el resto del país los cálculos apuntan a que las pérdidas podrían llegar al 60% de la producción y después de que en los últimos años hubiera escasez en la comunidad debido a la meteorología, todo apunta a que este año la cosecha mejorará tanto en calidad como en cantidad

La Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (Coag) aseguraba hace solo unos días que este será un año nefasto para los apicultores españoles. Se calcula que las pérdidas podrán llegar hasta el 60 % de la producción en buena parte de las explotaciones del territorio nacional. Hay una excepción. Galicia. En la Indicación Xeográfica Protexida (IXP) Mel de Galicia esperan que esta sea una cosecha excepcional, tanto en calidad como en cantidad. Una producción que ayude a los apicultores a recuperarse de lo sucedido en ejercicios anteriores, cuando en algunos casos se recogió un tercio de lo esperado. Las condiciones meteorológicas estuvieron detrás de este desastre, al que tampoco ayuda la presencia de la velutina.

Mel de Galicia está formada por más de 350 apicultores de toda Galicia, que gestionan alrededor de 45.000 colmenas, siendo la indicación geográfica que más inscritos tiene y que más miel produce, tanto en España como en Europa. En un año bueno, puede producir alrededor de 450 toneladas de miel, explica Esther Ordóñez, técnico de la indicación geográfica. Pero eso no fue lo que sucedió en los últimos años. En las zonas del interior llevan varias campañas con un resultados desastrosos. En las colmenas más cercanas a la costa el pasado ejercicio fue también de los peores que recuerdan. Así que todos confían en que la producción de este año ayude a recuperarse al sector.

Las previsiones, por ahora, son buenas, muy buenas en algunos casos. «Houbo unha moi boa floración do eucalipto e as abellas puideron aproveitala porque na primavera apenas choveu», asegura Ordóñez. Es por ello que los apicultores esperan este año que la cosecha sea «excepcional», sostiene. En las zonas de costa, como las Rías Baixas, es donde la recogida está a punto de terminar. «A maioría da xente xa rematou, aínda que quedan algúns pendentes», afirma. Y es que, como la cosecha del pasado año fue tan mala, algunos productores han optado en esta ocasión por hacer dos recogidas.

Mel de Galicia es la IXP que más produce, tanto en España como en Europa En las zonas de interior, en cambio, los apicultores esperan un poco más para sacar su cosecha de los panales. Aquí está previsto que las primeras recogidas se realicen en breve, aunque habrá otras que esperarán a septiembre. «Aínda agora están coa floración do castaño e se queren aproveitar o carballo teñen que esperar aínda máis», explica Ordóñez. A pesar de que aún no han empezado, las previsiones son también buenas en las zonas de Ourense y Lugo, donde esperan que esta cosecha ayude al sector a recuperarse de los últimos cuatro ejercicios, con unas producciones muy escasas.

Desde la IXP recuerdan que toda la miel que lleva su sello de calidad tiene «unha calidade excepcional. Sabemos que estamos ante un produto de calidade e que é cento por cento galego», insiste Ordóñez. Y es que la producción amparada por esta indicación geográfica tiene que cumplir con unos estándares de calidad elevados, ya que todo el proceso cuenta con la certificación de AENAC.

«La producción del año pasado fue un desastre»

maruxa alfonso

El apicultor Diego Collazo, que lleva más de 15 años cuidando sus colmenas en Vilagarcía, teme a las velutinas

Hace ya más de quince años que Diego Collazo cuida de varias colmenas en los alrededores de Vilagarcía. Tiene alrededor de un centenar, de las que todos los años saca una producción que vende a una envasadora. Aunque todavía no ha efectuado las tareas de recogida, se muestra esperanzado con la cosecha actual. Sobre todo, por que la del año pasado «fue un desastre», explica.

«Recogí menos de un tercio de lo que suelo recoger en un año normal», cuenta este apicultor. Las condiciones meteorológicas les jugaron una mala pasada. Todo lo contrario de lo que ha sucedido en esta ocasión. «Fue una primavera muy buena, en la que floreció mucho el eucalipto y, como no llovió, las abejas pudieron trabajar muy bien», explica. A lo que teme ahora es a la plaga de la velutina. «La explosión de la velutina viene de aquí en adelante. Cuando llegas a la colmena y no ves más que velutinas, en lugar de abejas, te desanimas», afirma. Asegura que esta plaga puede destrozar aquellas colmenas que están más débiles y que, muchas veces, los apicultores se ven indefensos ante ella. «Pongo trampas, pero no sé si funcionan», concluye.

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